¿Qué dicen los comunistas del estado de la economía cubana?
Elías Amor Bravo, economista
En anteriores entradas en este blog hemos denunciado la
ausencia en Cuba de informes de coyuntura económica, elaborados por instituciones
especializadas, como podría ser el Banco Central, lo mismo que ocurre en otros
países del mundo. En Cuba, para conocer cualquier aspecto relacionado con la
evolución de la economía, la única fuente es el régimen.
Lo poco que sabemos se obtiene de las sesiones del consejo de ministros, a cargo del ministro de economía y planificación Joaquín Alonso, que en la última del mes de abril abordó la cuestión relativa a la situación de la economía. Que nadie espere un solo indicador. De momento, hay que conformarse con lo que ya se
sabe. La última estimación del PIB para 2026 formulada por CEPAL lo sitúa en
una caída del 6,5% que puede llegar a ser incluso, superior. Y mientras, los dirigentes comunistas a verlas pasar.
El diagnóstico ofrecido del estado de la economía es realmente aterrador.
El primer indicador sometido a valoración fue la programación monetaria, de la que el ministro informó que se ha producido un nuevo incremento del dinero en circulación que dada la crisis de la producción real lo más lógico es que se traslade en su totalidad a una inflación que sigue fuera de control impidiendo lograr la necesaria estabilidad económica.
En dicho sentido, tener al cierre de marzo una inflación media según el Índice de Precios al Consumidor de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, de un 13,42% en tasa interanual, no sólo supone una aceleración de la inflación con respecto a enero y febrero, sino que como dijo el ministro, “se prevé un nuevo repunte de las presiones inflacionarias en la economía”. Nada bueno para los cubanos porque la inflación es empobrecimiento y distorsión de las decisiones económicas.
La inflación es la fiebre, el síntoma, que afecta al
paciente porque tiene una enfermedad mucho más grave. El ministro presentó como
un éxito haber bajado desde marzo de 2023 la inflación interanual del 46,4 %, pero
lo cierto es que tres años después sigue siendo muy difícil para el castrismo
hacer frente al control de los precios y una inflación de dos dígitos, sea como
se mire, es un dato muy negativo que ensombrece las previsiones de la coyuntura
económica.
Además, es grave que el ministro reconozca que la inflación aumentará
durante el resto del año 2026 y ello ocurrirá porque los precios del transporte
y de los productos agropecuarios alimentan al alza los precios. Reconociendo
este comportamiento de la inflación, el ministro tira la toalla justo en un
momento en que lograr la estabilidad debería ser una prioridad nacional.
El segundo indicador analizado es que, entre los meses de
enero a marzo, hubo incumplimientos en el plan inversor del estado, culpando de
este comportamiento que reduce la demanda agregada y el crecimiento económico, “a
las limitaciones en la disponibilidad de combustibles, recursos de balance
central como acero y cemento, y financiamiento para la adquisición de insumos
destinados a la terminación de las obras”.
Del triste panorama inversor, la continuidad del Programa de Gobierno para la recuperación del Sistema
Electroenergético Nacional fue la única buena noticia gracias a las donaciones chinas de paneles solares. Se informó que en el primer trimestre “se ha
ejecutado el 43% del plan para 2026”, citando como principales “logros” la
finalización de cinco parques solares fotovoltaicos con una generación de 58,74
MW de potencia; la instalación de 2.782 módulos solares para viviendas y la
recuperación de 239 MW de potencia como resultado de las acciones de
rehabilitación en la Unidad 2 de la CTE Ernesto Guevara de la Serna, Santa Cruz
del Norte (80 MWp), y en la Unidad 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes, de
Cienfuegos, con 159 MWp.
Dentro del capítulo de inversiones, donde los hoteles han
pasado a mejor vida de forma inmediata, el ministro informó que, aunque
ralentizados por las limitaciones materiales, se sigue “trabajando en los
programas de trasvase, construcción de redes, conducciones de agua y de
saneamiento; en el cambio de matriz energética en bombas de agua, en la
reposición de equipos de bombeo y otras acciones vinculadas al abasto y calidad
del agua”, lo que no deja de ser significativo teniendo en cuenta los cortes de
suministro de agua que se unen a los continuos apagones sufridos por la población.
En el informe de inversiones sobre el comportamiento de la
economía al cierre del primer trimestre del año, el ministro citó los avances
en la fábrica de cemento Moncada, de Santiago de Cuba, “inversión que presenta
un avance físico general de más del 98%; y la modernización de la fábrica de
cemento Nuevitas, de Camagüey, cuyo proyecto está al 77% de ejecución física”.
Proyectos que previsiblemente debieron ser ejecutados hace más de un lustro y
que no habrían llevado a la actual situación. La planificación central de las
inversiones ha sido un desastre desde 2020.
También ofreció información relativa a la exportación de bienes y servicios, ingresos en divisas, importaciones, producción nacional, funcionamiento del sistema empresarial y del resto de los actores económicos, entre otros temas, así como el desarrollo de los programas sociales. La prensa oficial no presenta ni una sola cifra que pudiera servir para identificar el cuadro macroeconómico.
Pero sí que se destaca “un análisis crítico del
comportamiento de la economía en el primer trimestre de 2026, a propósito de la
información brindada por parte del ministro, el viceprimer ministro y titular de comercio
exterior y la inversión extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, que destacó la
importancia de que cada cual en su frente tenga la capacidad y la visión de
pensar como país y de transformar los métodos que tenemos para la solución de
los problemas”.
Que se produzca un análisis crítico en este tipo de foros
depende mucho de quién lo haga, pero lo más llamativo es que la prensa oficial
recoja este rifirrafe entre dirigentes del régimen, donde se empieza a constatar que las grietas del
castrismo se agrandan. Pérez-Oliva Fraga dijo en tono crítico y críptico, que “en
las complejas circunstancias que enfrentamos, los métodos tradicionales no nos
están dando resultados; por tanto, hay que actuar con mayor iniciativa, con
propuestas diferentes, buscando mecanismos que se atemperen a las condiciones
actuales, y sobre todo olvidándonos del límite de nuestras empresas, de
nuestras entidades, y pensando en los beneficios que puede tener para el país
cualquier decisión que adoptemos”.
¿De qué métodos tradicionales habla el viceprimer ministro?,¿de
qué iniciativa y sobre todo, de quién?, ¿Qué propuestas diferentes y qué
mecanismos, y, sobre todo, cómo olvidarse de los “límites” que determinan las
actuaciones de empresas y entidades? Pero vamos a ver, ¿esto qué es? ¿Mensaje
dirigido a los que conversan tal vez?
No es extraño que interviniera a continuación Marrero para moderar el rifirrafe y decir que, “más allá de los problemas objetivos, como la falta de
combustibles, electricidad, materias primas e insumos, que están teniendo un
fuerte impacto en la economía, en el sector de la producción de bienes y
servicios hay que encontrar soluciones que dependen sobre todo de nuevas
iniciativas, incluso asociadas a resolver esas propias limitaciones, como puede
ser generar ingresos en divisas para comprar combustible”.
En la misma línea, propuso “resolver problemas organizativos
que estuvieran deteniendo estas respuestas” y citó como ejemplo que, ante la
falta de materias primas para la actividad principal, “una entidad tiene que
pensar en cómo puede obtener otras que le permitan mantener actividades
secundarias en beneficio del país, de la empresa y de sus trabajadores”. Y
sobre este asunto, puso como ejemplo las OSDE que tenían empresas con pérdidas, que buscaron
alternativas y corrigieron las pérdidas para obtener beneficios; mientras que
otras, anunció con un tono crítico, “simplemente, no las han buscado”.
Y concluyó su mensaje señalando que “hoy, la gestión
económica tiene que estar a la altura de los tiempos complejos que estamos
viviendo y la tarea es ver cómo, en medio de todas estas circunstancias, de
estas complejidades, cada cual se reinventa, cada cual busca vías, soluciones
alternativas, porque hay un sinnúmero de cosas que se podrían hacer y no
siempre se están haciendo”.
También en la sesión, se aprobó el informe de ejecución del presupuesto del estado al cierre de marzo de 2026. En este caso, fue Vladimir
Regueiro Ale, ministro de finanzas y precios, el encargado de señalar que el
resultado presupuestario presenta el peor resultado posible, un déficit superior al planificado debido,
fundamentalmente, al incumplimiento en los ingresos netos.
Así, casi sin querer, el ministro ofreció una buena explicación de por qué aumenta la cantidad de
dinero en circulación que está en el origen de la perniciosa inflación de dos
dígitos que se resiste a bajar. Con ello se completa el círculo vicioso de la
economía comunista cubana, que sitúa al estado y sus políticas de intervención,
como el origen de todos los males del sistema económico, al hacer imposible el
refresco que podría suponer una iniciativa privada solvente.
El ministro volvió a hacer hincapié en la situación de superávit
presupuestario de los gobiernos locales en el primer trimestre del año, por un
importe superior a los 4.000 millones de pesos presentándose este resultado en
seis provincias: Pinar del Río, Artemisa, La Habana, Mayabeque, Matanzas y
Villa Clara, y en 60 municipios de todo el país. Conviene recordar que
esta desigual ejecución presupuestaria entre un gobierno central en quiebra y
unos gobiernos locales ahorradores ha llevado al régimen a plantear en
numerosas ocasiones un ejercicio de traspaso de competencias a los poderes
locales que sigue sin concretarse.
La situación de los ingresos brutos planificados entre enero
y marzo es de caída libre, con el cierre situado en un 89% dato que confirma la
debilidad de la economía y que vuelve de nuevo a penalizar las contribuciones al
Presupuesto Central, en cambio los ingresos de los presupuestos locales y la
seguridad social, se sobre cumplieron en un 6% y un 10%, respectivamente.
El ministro aprovechó para añadir una serie de argumentos de
escasa viabilidad para explicar la caída registrada en los ingresos del estado
central, “consecuencia de las limitaciones impuestas al país, agudizadas por el
bloqueo energético, que han restringido los aportes, como el impuesto especial
a los combustibles y sobre las utilidades de las entidades económicas; los
ingresos no tributarios, concentrados en los incumplimientos de los dividendos;
y la mengua en el impuesto especial a los cigarrillos, aunque la industria
confirma la recuperación de esas ventas en lo que resta de año”.
No resulta extraño que, a la vista de este escenario, los
recaudadores del régimen hayan puesto su punto de mira en los ingresos
obtenidos de la contribución territorial para el Desarrollo Local, señalando
que “en estas condiciones de tensión financiera, en los territorios estos
fondos deben usarse con la agilidad que se requiere”. Para el ministro es
fundamental que se gasten estos fondos y que se puedan destinar a actividades
productivas que permitan ofrecer, “mayores servicios, otro nivel de productos,
y movilicen la circulación mercantil minorista y, en consecuencia, nos puedan
dar aportes al Presupuesto”. Se equivoca. Estos fondos no son suficientes para
lograr estos resultados.
Marrero intervino a continuación para valorar el
comportamiento desfavorable del presupuesto del estado en el primer trimestre
del año como consecuencia del aumento del déficit. En su opinión, también
crítica, se había producido una peligrosa ruptura del proceso de contención del
déficit que iba mostrando en los últimos períodos y para ello, instó a “concentrar
las acciones en el control del Presupuesto, el incremento de los ingresos y la
reducción de gastos”.
Al final, se pregunta uno qué análisis económico realista se
plantea en estas sesiones del consejo de ministros donde al final se acabó dando información, eso sí, la única con datos oficiales, del “cumplimiento del
cronograma previsto del plan económico y social, aprobados 81 objetivos
específicos, 32 implementados y 49 en proceso de implementación. De las 158
acciones previstas, 65 han sido cumplidas y el resto está en proceso de
implementación con seguimiento en lo que resta del año. ¿Alguien entiende
algo?
Comentarios
Publicar un comentario