El enredo de los donativos fotovoltaicos chinos y las exenciones tributarias

Elías Amor Bravo, economista

Fue salir el secretario de Estado Marco Rubio, diciendo que se iban a endurecer y especializar las sanciones contra al régimen comunista de Cuba, y la prensa oficial, con una agilidad sorprendente, construir un relato que va justo en la dirección contraria. Suele ocurrir. Las conversaciones entre los dos países se siguen desarrollando en medio de una gran incertidumbre, con una de las partes tratando de ganar tiempo como sea, y la otra esforzándose por promover cambios políticos internos. Y en este escenario, la prensa oficial del régimen anuncia la llegada de los donativos de China para instalar 5.000 sistemas fotovoltaicos destinados a electrificar viviendas rurales aisladas y centros vitales. Así que, ni corto ni perezoso, el régimen comunista ha puesto la directa en este tipo de energías, alimentando un relato que puede tener consecuencias muy graves.

El relato es peligroso, pero más aún lo es confiar de forma excesiva en la energía fotovoltaica. En términos de un contrafactual, habría preguntarse que, si Cuba pudiera acceder al petróleo en los mercados internacionales y tuviera capacidad financiera para revitalizar el deterioro y la obsolescencia de sus centrales eléctricas, estaría apostando de este modo por la energía solar. Casi seguro que no. Los países aplican planes a medio y largo plazo para ir promoviendo el uso de las renovables, cuando estratégicamente pueden y deben hacerlo, pero Cuba puede acabar cayendo en un peligroso círculo de dependencia de unas tecnologías que no se fabrican, ni se disponen, en la Isla. Sería pasar de la dependencia del petróleo a la dependencia de la tecnología solar. Mala elección, de consecuencias nefastas.

Pero he aquí, que en un alarde de estulticia sin precedentes, el régimen decide aprovechar el donativo chino y, a la sazón, las autoridades anuncian nuevos beneficios fiscales para impulsar las energías renovables en Cuba, de modo que, sin pensarlo dos veces, el Ministerio de Finanzas y Precios publicó en la Gaceta Oficial Ordinaria No. 66 las Resoluciones 179 y 180, con una serie de medidas para fomentar el uso de fuentes renovables de energía (FRE) y aliviar la carga fiscal a los actores que inviertan en este sector.

Luego hay quejas del embargo/bloqueo, del gasto y déficit público, o de las complejidades del sistema eléctrico nacional por la falta de combustible, pero los dirigentes comunistas no pierden un solo instante en practicar el único juego que les interesa que, en este caso, es aprovechar el donativo chino y gastar y gastar, sin límites ni coherencia. Con ello trasladan un mensaje directo a la secretaria de Estado de Marco Rubio sobre los recientes avisos de nuevas sanciones.

La Resolución 179/2026, que es una modificación de la Resolución 114, introduce una ampliación de la tarifa para la compraventa de energía eléctrica, fijada en 90 pesos cubanos por kilowatt-hora, a la energía que se produzca con biomasa vegetal y eólica. Y ello, a pesar de los costes diferentes que tienen.

Sin embargo, es la Resolución 180/2026, la que guarda más relación con el donativo chino, ya que exime del pago de impuesto aduanero a las personas naturales y jurídicas, por la importación que realicen de sistemas solares fotovoltaicos, sus partes y piezas fundamentales, así como calentadores solares, bombas fotovoltaicas, pequeños aerogeneradores, biodigestores de geomembranas, motobombas a biogás, alumbrado solar y sistemas de aires acondicionados solares; cargadores para vehículos eléctricos, que funcionen a partir del aprovechamiento de las fuentes renovables de energía y equipos destinados al procesamiento de biomasa para la producción de energía.

La norma permite a los actores económicos que, como parte de su responsabilidad social, realicen inversiones con FRE en sectores sociales, no tengan que pagar los impuestos. La letra pequeña del acuerdo es que solamente se aceptan las inversiones en policlínicos, hogares maternos, consultorios, centros de atención a la familia, edificios multifamiliares, viviendas de personas electrodependientes, y también en el bombeo de agua en los municipios. Es decir, los beneficios se aplican a aquellas actividades que exige el régimen y no dan libertad a los actores económicos para decidir su política de responsabilidad social.

Existe igualmente la posible exoneración de impuesto sobre utilidades e ingresos personales, a quienes realizan actividades económicas e instalen FRE, para su autoconsumo, el desarrollo de la actividad económica o entrega de energía al SEN, en la cuantía del valor de la inversión, durante el periodo de su recuperación y por un plazo de hasta ocho años; pero esto exige el cumplimiento de unas condiciones:

En primer lugar, un Dictamen Energético de la Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía, certificando que el sistema instalado funciona correctamente y cumple con las normas y requisitos técnicos exigidos.

En segundo, un Análisis de factibilidad y del Dictamen Energético, ante la Oficina Nacional de Administración Tributaria, ONAT donde se encuentra inscrito, previo a la presentación de la solicitud.

En tercero, después la ONAT fija la fecha de inicio del beneficio, en un plazo no mayor de sesenta días contados a partir de la fecha de recepción de la solicitud y el Dictamen Energético.

En cuarto, procede su cancelación por disposición de la Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía, asociado a las acciones de fiscalización que se realizan a su funcionamiento.

Burocracia, papeleo y más control, cuando se llega al final de este tipo de procesos, se le quitan a uno las ganas de hacer nada.

Además, se mantienen exenciones al pago de impuesto para la importación de materias primas, piezas y accesorios, para la ejecución de un proceso inversionista o fabricar equipos, destinados al aprovechamiento de las fuentes renovables de energía.

Llegados a este punto, con las amenazas de nuevas y más complejas sanciones y las protestas del régimen castrista, habría que preguntarse ¿Cuál es el objetivo de todas estas medidas? Se trata de proyectos que combinan las pequeñas inversiones a escala local con los grandes proyectos nacionales, de modo que la actividad autorizada para los actores económicos tiene su aplicación práctica en los municipios. Por si no fueran pocas las delegaciones de competencias a los municipios, ahora el régimen quiere que desde los poderes locales se trabaje también en su transformación energética. Lo más alejado, al menos de momento, del diseño de sanciones de la secretaria de Estado de Estados Unidos.

Y alguien preguntará, ¿Qué tiene todo esto que ver con el donativo chino de los 5.000 sistemas fotovoltaicos, destinados a 169 municipios del país? Pues que ya no es el primero que se produce, y que este tipo de ayudas vienen a ser como el petróleo gratis procedente de Venezuela, pero a una escala distinta, porque la apuesta por las fotovoltaicas en la que se ha metido el régimen tiene una entrada, pero puede tener muchas salidas, cada cual peor.

Es cierto que estos donativos chinos no van a resolver el problema general de los apagones a nivel nacional, sino que tratan de electrificar viviendas aisladas en zonas rurales del país, y dar apoyo, con energía solar, a una serie de establecimientos públicos del régimen comunista, como centros de salud y urgencias médicas, círculos infantiles y casas de niños sin amparo filial, sucursales bancarias, entre otros. La población va a seguir pasando penurias, a no ser que algún familiar compre los equipos fotovoltaicos, que, por cierto, están a unos precios prohibitivos.

Pero los negociadores de Estados Unidos deberían prestar atención a la operación que se esconde detrás.

En la nota de la prensa oficia se informa que estos sistemas fotovoltaicos son gestionados por la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de China, de modo que caen dentro del apartado de los proyectos de cooperación, que cuentan con barra libre en el régimen castrista. Además, este donativo tiene más potencia que el donativo similar recibido el pasado año, ya que supone, en conjunto, 3,6 KWh duplicando capacidad de almacenamiento hasta 14,3 KWh, de acuerdo con las condiciones del sistema energético nacional.

La operación donativo tiene un protagonista político destacado. El viceprimer ministro y titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Pérez-Oliva Fraga presidió la ceremonia de entrega en el ministerio y agradeció el permanente apoyo del gobierno chino en el sector energético y remarcó su especial significado en el “muy complejo escenario que vive el país”, a la vez que las autoridades de ambos países destacaron el alto impacto social del donativo. 

Y conviene seguir leyendo la nota, que dice que el embajador de China en Cuba, Hua Xin, expresó que estos equipos de asistencia son un “regalo del pueblo chino” para ayudar de forma práctica a mejorar el bienestar de la población cubana.

Falso. No conviene olvidar que China tiene unos excedentes de producción fotovoltaica que tiene que canalizar como sea para evitar la bancarrota del sector. Esta situación fue provocada por las ayudas encubiertas del estado a la producción fotovoltaica desde hace años que acabaron situando a China como primer productor mundial de este tipo de infraestructuras, empujando a países más desarrollados fuera del mercado. Los donativos chinos al régimen comunista cubano se deben interpretar en estos términos de desatasco de una oferta excedente en el gigante asiático, que puede generar a posteriori una dependencia de los equipos fabricados en China en un contexto en que la producción mundial de fotovoltaicos se haya vuelto a normalizar. Y entonces, ¿de quién será la culpa?


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