Los debates de los "lineamientos"

El ritmo de los debates sobre los “Lineamientos” y el tono que están tomando los mismos, en el seno de las organizaciones de masas que conforman el sistema comunista cubano, está dando alguna que otra sorpresa por las cosas que se dicen, y cómo se dicen. Vean si no lo sucedido en la dirección del “contingente sindical” Ñico López en Boyeros, y del que se hace eco la edición de Granma de hoy, en una crónica de Livia Rodríguez.
Por primera vez, en mucho tiempo, se ha escuchado en Cuba que “ya está bien”.
En Boyeros cobra, si cabe, más importancia. Y cito textualmente las palabras de un dirigente: "Nadie debe quedar desamparado en nuestra Revolución como refiere el documento en el capítulo de la política social, pero tenemos que priorizar en el disfrute de las conquistas del pueblo a los trabajadores, a los productores de riquezas para el país".
Otra intervención fue en la misma línea, al señalar, “que todos tengamos la posibilidad de acceder a los servicios fundamentales, como la educación y la salud, de manera gratuita, pero en otras prestaciones deben establecerse de alguna manera límites a aquellas personas que aun cuando están aptas físicamente, no tributan a la sociedad”.
Esa prioridad en el disfrute de los beneficios sociales para quienes trabajan suena a discurso roto del castrismo. Y aunque algunos quieran situarlo en el marco de los debates abiertos por los “Lineamientos” no deja de ser significativo que estas posiciones supongan un duro ataque a las bases igualitarias del régimen comunista cubano.
Si los trabajadores deben tener acceso prioritario, entonces qué podemos esperar que ocurra con el resto, los que no trabajan y en las condiciones actuales, no van a poder hacerlo en mucho tiempo. Qué tipo de diferencias económicas y sociales se sustentan detrás de estas posiciones de absoluta disconformidad con la ideología del régimen.
Una segunda cuestión, estrechamente relacionada con la anterior, es la preocupación por la desaparición de la “libreta de racionamiento” y los productos subsidiarios. Aunque existe una amplia aceptación del Lineamiento número 162 que prevé su eliminación, todavía hay muchos cubanos que piensan que la situación de las familias empeorará con ello. Se reconoce que la “libreta” es un problema para la sociedad, pero su eliminación puede llevar a “acaparamiento de productos” creando perjuicio para todos. Además, si los productos subsidiados se liberan rápida y totalmente, los precios se pueden disparar al alza.
También hay intervenciones a favor de que los productos tengan sus precios reales y que se eliminen los subsidios. El mecanismo de la libreta, para algunos cubanos que participan en estos debates, estimula “el igualitarismo, el negocio ilícito y otras irregularidades”, por lo que la eliminación de la “libreta” y los productos subsidiados puede ser un beneficio para todos, a la vez que, los trabajadores deben tener facilidades para acceder a los productos necesarios.
Un tercer bloque crítico se centró en la política agroindustrial, a la que se otorga una gran importancia para el futuro de Cuba, y que en los “lineamientos” cuenta con un amplio número de propuestas. La mayor parte de los problemas y críticas se sitúan en la distribución, en la llegada de alimentos a los puntos de venta y la baja calidad de los medios de producción existentes, auténticos puntos negros de la economía castrista.
También se han escuchado fuertes críticas hacia los transportes, a los que se les pide una mejora de la calidad y mejores servicios de carga y transporte de viajeros. Se ha solicitado expresamente la eliminación de los viejos autos que circulan por la Isla, por su elevado nivel de consumo de energía, lo que va en contra de los objetivos del régimen, en clara referencia crítica a las contradicciones imperantes dentro del sistema.
Por último, y no menos importante, algunas intervenciones giraron en positivo sobre el reconocimiento al maestro, que le permita fortalecerse con estrategias gubernamentales, en una clara referencia al estado de la enseñanza en la Isla, y los problemas derivados de la salida masiva de docentes hacia otros países, con sus secuelas en términos de calidad.

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