La inflación de febrero sigue sin control

Elias Amor Bravo, economista

La inflación sigue sin dar un respiro a la economía cubana. Las autoridades parecen ajenas a los efectos, sin duda, negativos que provoca una inflación que ya puede calificarse de estructural, por su incidencia, volumen y persistencia. Los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información, ONEI, relativos a la inflación del mes de enero son alarmantes, como se observa en el Cuadro 1.

Cuadro 1.- La inflación en Cuba durante febrero de 2026

 

Índice

Mes

Acumulado

Interanual

Transporte

709,26

8,78

9,26

14,35

Restaurantes y hoteles

594,04

3,58

5,2

22,27

Alimentos y bebidas no alcohólicas

908,18

2,76

3,43

14,34

IPC general

521,7

2,58

3,27

12,33

Servicios a la vivienda

516,31

2,25

3,71

15,75

Muebles y artículos hogar

199,29

1,83

2,52

10,9

Bienes y servicios diversos

245,58

1,17

1,95

11,98

Recreación y cultura

264,86

1,06

1,89

6,63

Prendas vestir y calzado

130,42

0,96

1,62

9,84

Educación

263,77

0,77

2,1

17,75

Bebidas alcohólicas y tabaco

477,56

0,16

-1,46

-7,07

Comunicaciones

103,25

0,07

0,1

0,51

Salud

139,66

-0,03

-0,13

0,7

 Como en ediciones anteriores del blog, la primera columna indica el índice de inflación general de la economía y en cada uno de los componentes destacados, tomando como año base para los cálculos 2010. Dicho esto, los precios en Cuba se han multiplicado por más de 5 en estos últimos 16 años, siendo los transcurridos desde 2021 cuando entró en vigor la llamada tarea ordenamiento, los que han mostrado una mayor incidencia inflacionista. Este nivel de crecimiento de los precios en el curso de apenas tres lustros da una idea de la erosión de los activos, los depósitos y, en general, todas las rentas generadas en la economía cubana, una de las más inflacionistas de América Latina.

Es importante retener este peculiar comportamiento de los precios en la Isla porque su incidencia es tan intensa, que provoca efectos negativos sobre la actividad productiva que la inercia, y sobre todo, la inoperancia del Banco Central de Cuba agrava e intensifica de forma continuada.

Volviendo de nuevo a la coyuntura actual, la segunda columna indica el aumento de los precios durante el pasado mes de febrero.

De acuerdo con los datos publicados por ONEI, la inflación general de la economía aumentó a un 2,58% en variación porcentual con respecto al mes anterior. Una tasa que de mantenerse proyecta una variación anual superior al 15%. La tasa acumulada de los dos primeros meses ha supuesto un aumento de los precios de un 3,27% situando la tasa de variación interanual en febrero con respecto al mismo mes del año anterior en un 12,33%. Malos datos para empezar el año porque en solo un mes el IPC promedio de la economía no ha corregido su tendencia alcista manteniéndose en dos dígitos a pesar de la situación de grave crisis. La combinación de estancamiento económico e improductividad con inflación estable define un escenario especialmente complejo para la política económica de cualquier país.

El problema es lo que dicen los datos con respecto a los meses que vienen. La tasa de variación de los componentes que integran el IPC oscila entre el valor máximo del 8,78% en Transportes y el mínimo de -0,03% (descenso) en los precios del componente de Salud. Este es otro rasgo de la inflación observada en la economía cubana: la notable variación/dispersión que registran los aumentos de precios entre los distintos componentes/sectores de la economía. Estas diferencias son un factor que, sin duda alguna, complica la lucha contra la inflación y genera, cuando se adoptan determinadas medidas, efectos negativos entre los distintos sectores productivos.

En cualquier caso, durante febrero, los Transportes han visto como sus precios se dispararon (en enero el crecimiento fue solo de un 0,44%) y este es un factor a tener en cuenta, no solo por la escasez energética que influye, sino por el traslado de estos aumentos de precios asociados a la movilidad a otros sectores de la economía.

Cuadro 2.- La aceleración de la inflación en Cuba (tasas interanuales)

 

Febrero

Enero

Diferencia

Transporte

14,35

5,34

9,01

Restaurantes y hoteles

22,27

21,14

1,13

Alimentos y bebidas no alcohólicas

14,34

12,51

1,83

IPC general

12,33

12,52

-0,19

Servicios a la vivienda

15,75

14,85

0,9

Muebles y artículos hogar

10,9

11,4

-0,5

Bienes y servicios diversos

11,98

11,94

0,04

Recreación y cultura

6,63

6,06

0,57

Prendas vestir y calzado

9,84

9,71

0,13

Educación

17,75

18,49

-0,74

Bebidas alcohólicas y tabaco

-7,07

36,16

-43,23

Comunicaciones

0,51

0,47

0,04

Salud

0,7

1,01

-0,31

 Pero las cosas no están yendo como debieran y ya se empiezan a producir señales que indican que los precios están fuera de control, como se observa en el Cuadro 2.

De hecho, el componente Restaurantes y hoteles ha dado un susto en febrero, al experimentar un aumento de las tasas, mensual, del acumulado y la interanual con respecto al mes de enero. Esta última, en concreto, ha subido del 21,14% en enero al 22,27% de febrero pasado, anunciando un aumento de las expectativas inflacionistas que, sin duda, se trasladará a los próximos meses.

Otro tanto ocurre con el componente de Alimentos y bebidas no alcohólicas, que registra, igualmente, aumentos en las tasas de variación mensual, acumulada e interanual con relación a enero. La interanual ha aumentado del 12,51% al 14,34%.

Hay que señalar que Restaurantes y hoteles y Alimentos y bebidas no alcohólicas suman entre los dos más del 60% de la incidencia total del índice de inflación. El incremento que experimentan anuncia que las expectativas inflacionistas se encuentran arraigadas y anuncian aumentos de precios para los próximos meses.

El resto de los componentes del IPC muestran tendencias alcistas si bien con porcentajes menores respecto del mes precedente, no obstante, cabe esperar una realimentación de la inflación que empuje al alza los precios en Servicios a la vivienda, Muebles y artículos del hogar y Bienes diversos. Tan solo Bebidas alcohólicas y tabaco ha visto desacelerarse la inflación intensamente en febrero respecto de enero, tras la reducción de los consumos de las fiestas de año nuevo.

El descontrol de la inflación es un poderoso enemigo de las economías porque al acentuar la erosión de las rentas y del valor de los activos contribuye a empobrecer más aún a determinados sectores de la población, alentado el clima de malestar social y de protestas contra el régimen. La escasa capacidad de los dirigentes comunistas para controlar y estabilizar los precios en Cuba no es solo una cuestión de incompetencia, sino de decisión política: buena parte de la inflación en la Isla está relacionada con el despilfarro de las cuentas públicas y el déficit estructural que se mantiene en continua expansión, generando dinero en circulación que alimenta más aún las tensiones inflacionistas. Las previsiones no son buenas y no hay indicadores en la economía real que indiquen que el escenario puede mejorar. Los cubanos seguirán empobreciéndose, además, por el aumento de la inflación. 

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