Nueve meses del turismo en Cuba en 2026: de mal en peor

Elias Amor Bravo, economista

El turismo en la economía cubana durante los nueve primeros meses de 2026 ha dado muestras, más que suficientes, de que afronta una grave crisis del modelo y resulta imposible remontar las cifras en lo que resta de año. El balance final es muy desfavorable. Se dibuja un escenario caracterizado por un fuerte descenso de la actividad turística que ha tenido sus efectos negativos al margen de relatos oficiales de sanciones, cercos, bloqueos, o embargos. La crisis del modelo turístico castrista, que se venía agudizando desde 2020, está relacionada con factores inherentes al propio modelo, como la evidente incapacidad de los gestores de esta área que, a diferencia de lo ocurrido con otras de la economía, ha tenido el máximo apoyo político, sobre todo, financiero, durante décadas.

Según la información oficial, publicada por la Oficina Nacional de Estadística de Cuba, en el mes de septiembre, la cifra de visitantes extranjeros alcanzó 27.354 personas, un descenso del 9,5% con relación al mes de agosto que mantiene la tendencia a la baja de la serie. Además, el dato es el más bajo registrado durante 2026. Si la comparación se realiza con datos interanuales, la llegada de turistas se desploma un 77,8% con respecto al mismo mes del año precedente.

Como se observa, la distancia entre los datos mensuales entre los dos años se mantiene con los datos del mes de septiembre, lo que indica que ha tenido lugar una evolución cada vez más desfavorable del sector en 2026, que cerrará el año con los peores resultados que se recuerdan. Por mucho que aumente la llegada de turistas en alguno de los pocos meses que quedan, y en los que viene no parece que se vaya a producir este comportamiento, al tratarse de la temporada ciclónica, el resultado de 2026 será muy negativo para el sector. Ya lo está siendo, como certifica la salida masiva de compañías hoteleras de la Isla, una decisión compatible con este escenario de derrumbe de la demanda turística. Y, como se tendrá ocasión de constatar, lo más grave es que nadie está haciendo algo por revertir esta situación en 2027.

En términos acumulados, el dato registrado hasta septiembre alcanza en 2026 un total de 477.707 visitantes extranjeros, de nuevo, un descenso significativo de un 65,5% con respecto a la cifra registrada en los nueve primeros meses de 2025, cuando se alcanzaron 1.383.218 visitantes. Esto quiere decir que, en cómputo general, actualmente, la actividad turística en la Isla se viene desarrollando con menos de la mitad de los visitantes que llegaron el pasado ejercicio.

Al igual que con los datos mensuales, el resultado acumulado va experimentando un deterioro continuo a lo largo de los nueve meses transcurridos de 2026, aumentando el importe de las pérdidas, lo que indica que el sector, lejos de recuperarse, va agravando sus resultados conforme avanza el ejercicio. En enero, la variación registrada en la cifra de visitantes era tan solo de un -5,9%, en el mes de septiembre, el descenso acumulado interanual aumentó a un 65,5% 12 veces más.

Los datos de la Oficina Nacional de Estadística permiten distinguir cómo se comportan los principales mercados de procedencia del turismo, en septiembre de 2026. La información se presenta para realizar la comparación interanual.

El mercado de Canadá, que a duras penas sigue siendo el más importante en términos absolutos, se ha desplomado nada más y nada menos que un 77,3% en septiembre, situándose en 129.247 visitantes, frente a los 569.707 de 2025. Un desastre sin paliativos de la demanda turística procedente de Canadá que indica que las preferencias de los turistas de este país por Cuba han cambiado de forma drástica. No parece que las autoridades hayan planteado alguna actuación para cambiar estos resultados conforme avance la temporada alta de invierno.

La Comunidad cubana en el exterior, vuelve a ser el segundo colectivo en cifras absolutas alcanzando 117.386 visitantes con un descenso del 33,9% respecto al mismo mes de 2025, cuando casi se alcanzaron 167.477 visitantes. Su comportamiento es distinto al registrado por países extranjeros.

Rusia con 21.715 visitantes experimentó un descenso del 75,6% con respecto a la cifra registrada hasta septiembre del año anterior (un porcentaje similar al turismo canadiense) y sigue mostrando dificultades para llegar a convertirse en uno de los mercados principales del turismo en la Isla. Tampoco parece que las autoridades hayan elegido el mercado ruso para desarrollar actuaciones de captación de turistas.

Estados Unidos registra un descenso del 48,4%, con solo 45.895 visitantes en septiembre de 2026, que contrastan con los 88.879 del mismo período de 2025. El relato del bloqueo, embargo, cerco, etc., se cae por su propio peso una vez más.

A más distancia, los visitantes procedentes de Argentina fueron 15.280 con una cierta estabilidad mensual, pero en franco descenso con relación al año anterior, un 59,9%. Y de ahí, todos se comportan de forma similar, con México reduciéndose un 44,1% o España un 69,6%, entre otros. China con 17.968 visitantes sigue mostrando dificultades para el turismo cubano, aunque el descenso interanual del 43% es de los menores en los distintos mercados. El turismo procedente de Colombia se redujo más del 59,1%.  

 

2026 Sep

2025 Sep

Variación %

Canadá

129.247

569.707

-77,3

Rusia

21.715

88.920

-75,6

Comunidad cubana exterior

117.386

177.467

-33,9

Argentina

15.280

38.097

-59,9

Estados Unidos

45.895

88.879

-48,4

China

10.238

17.968

-43,0

México

24.369

43.616

-44,1

España

11.182

36.773

-69,6

Colombia

10.762

26.310

-59,1

Otros

82.465

265.854

-69,0

Total visitantes

477.757

1.367.847

-65,1

Total viajeros

979.382

1.961.840

-50,1

Los datos del turismo hasta septiembre de 2026 permiten concluir que la temporada ha sido un desastre, con una intensa caída de las llegadas de turistas con un impacto negativo en los niveles de ocupación hotelera, que no compensan siquiera los costes medios de funcionamiento (estar abiertos) lo cual ha llevado a ceses de actividad, concentraciones de turistas y cierres de establecimientos. La rentabilidad del sector se desploma, y las expectativas de las cadenas hoteleras a la baja las llevan a abandonar sus operaciones en la Isla, en la medida que parece evidente que la recuperación no será factible en el corto ni en el medio plazo. La actitud de los responsables del turismo del régimen castrista ante este escenario llama la atención por su imprudencia y mal hacer. La disyuntiva de que encuentran desbordados por los pésimos resultados, o que no saben cómo actuar para afrontarlos, ha sido reemplazada por una grave inacción que traslada a los operadores turísticos la impresión de que el régimen lo ha abandonado a si suerte.

El escenario descrito es grave porque la entrada de divisas asociada a los visitantes de turismo disminuye de forma significativa, sobre todo para la oferta complementaria. Como consecuencia, se traslada una influencia desastrosa sobre el valor del peso cubano en los mercados cambiarios informales. El derrumbe de la cotización del peso cubano que se viene manifestando en octubre, indica que no ha tocado suelo y que puede llegar a alcanzar niveles inferiores si se cumplen las expectativas.

De lo expuesto, cabe concluir que cada vez es más evidente el fracaso absoluto de la política turística del régimen comunista, basada en los criterios de Fidel Castro, cuando decidió personalmente abrir el turismo internacional en pleno período especial. Sus herederos no han sido capaces de enderezar el rumbo de una nave que nació con claras deficiencias. El modelo, después de mostrar su peor rostro en determinados momentos del tiempo, ha fracasado a los 30 años de su entrada en vigor y pide un rediseño urgente. La política de despilfarro estatal, construyendo hoteles a trancas y barrancas, dejando sin atender otras áreas estratégicas de la economía, ha sido la peor de las decisiones en estos tiempos de grave crisis mientras que el resto de los destinos turísticos del Caribe registran datos formidables en la actual temporada.

El sector se encuentra inmerso en una grave crisis sin que nadie asuma responsabilidades y haga algo al respecto. Mientras que los hoteles nuevos no se inauguran, y se paralizan de forma brusca los procesos constructivos, Díaz Canel se entretiene anunciando las “transformaciones económicas” para el turismo, y propone “nuevas modalidades con nuevos actores, que permitan la explotación de toda la infraestructura que tenemos”, llegando a “gestionar negocios en el ámbito inmobiliario y el turismo con nuevas modalidades y actores que no son los que tradicionalmente han estado en estos espacios”. Se equivoca, ese no es el camino. Los parches en el turismo no sirven, solo giros de 180º en la dirección correcta.  

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