En Cuba no hay clase media

Elías Amor Bravo, economista

La clase social es una forma de estratificación social en la que un grupo de individuos comparte una característica, valor o situación que los asocia desde el punto de vista económico y social. Es decir, su posición social, el poder adquisitivo que disponen, el puesto que ostentan en una determinada organización, su comportamiento, la representación ideológica, o la afinidad ya sea en costumbres o en intereses, identifica y asocia a estos individuos.

La pertenencia o no de un determinado individuo a una clase social en el sistema de clases viene condicionada principalmente por criterios de tipo económico, en contra de lo que sucede en los casos de estratificación basados en castas o estamentos, en que los criterios de pertenencia no tienen que ver con la situación económica del individuo, sino que están asociados a una cuestión hereditaria, es decir, se pertenece de la nobleza porque se desciende de una familia noble, por ejemplo.

Quizás sean los autores marxistas los que mas han trabajado la tipología de clases sociales. Por ello, su definición de clase media, a instancias del sistema de clases, se concentra en aquellos individuos que ostentan un nivel socioeconómico medio, es decir, un sector heterogéneo situado entre la clase baja y la clase alta. Por tanto, a los individuos pertenecientes a la clase media les toca ocupar posiciones intermedias en cuanto a poder, riqueza y prestigio.

El interés por la clase media procede del hecho observado por los autores según el cuál, la clase media es el mejor representante del desarrollo de un país, y por ello sus límites son amplios y se extienden desde profesionales, comerciantes y administradores de cierto nivel hasta empleados del sector servicios. Al formar un grupo social tan inmenso, los analistas han empezado a segmentar la clase media, en media alta y media baja en un intento de centrar mejor el objeto de análisis.

En todo caso, la clase media se presenta en todos los países en que existe con una serie de características específicas, entre las que cabe citar, por ejemplo, que el perfil del cabeza de familia de los hogares correspondientes a clase media es de un individuo con un nivel de estudios superiores, quizás universitarios, y por tanto, puede ser un profesional  de la medicina, de la abogacía, de odontología, o de la economía de empresa. Sus ingresos suelen ser altos, por encima de la media.

Respecto a la vivienda, en la que reside la unidad familiar, generalmente, se trata de casas o apartamentos propios o alquilados con comodidades importantes. Para la clase media la vivienda es el fiel representante de su bienestar económico. De hecho, quienes pertenecen a esta clase, tienen como proyecto de vida comprar una casa propia, incluso alguna más para disfrute en vacaciones o con fines de alquiler, y para ello destinan sus ingresos y ahorros en orden a conseguir la misma

La clase media ahorra para el futuro, generalmente en forma de planes de pensiones o fondos de inversión, o para mejorar sus condiciones de vida. Viaja con frecuencia y es un consumidor de servicios turísticos internacionales, es el motor del gasto en bienes de consumo y utiliza el automóvil para sus desplazamientos al trabajo o por motivos de vacaciones. Se organiza en partidos políticos y forma parte de sindicatos para defensa de sus intereses. En los últimos años, existe una movilización de la clase media a favor de las ONGs.

A partir de estas breves consideraciones, hablar de clases sociales o de clase media en Cuba tiene poco interés. Básicamente, porque no se pueden explicar los distintos segmentos actuales con referencia a este análisis marxista del sistema de clases sociales. Es decir, se podría afirmar que en Cuba, en concreto, la clase media es inexistente, se encuentra desorganizada, carece de objetivos concretos y el régimen y sus instituciones frenan su desarrollo y crecimiento, porque temen su impacto en términos de dinámica social y movilidad ascendente.

Por ejemplo, que alguien tenga acceso a comprar alimentos y productos de limpieza en las nuevas tiendas en moneda libremente convertible no significa que pertenezca a una clase social alta o media alta. Nada de esto es así. Su potencial compra depende de unas remesas enviadas por familiares de la diáspora (hijos, madres o padres, hermanos) que trabajan en otros países para asegurar la supervivencia de su familia en la Isla.

Los altos dirigentes del partido que tienen acceso a determinadas prebendas por el hecho de ocupar tales puestos, no se pueden considerar como clase alta, por cuanto su dependencia de quién los ha nominado para dichos empleos, los convierte en sumisos y no pueden desarrollar su proyecto independiente.

Existen tímidos espacios para la clase alta en Cuba, porque los hijos de la nomenclatura o los directivos de las empresas orientadas al exterior, exhiben un poder de compra elevado, y sin embargo, deben hacer colas en las gasolineras como todo el mundo.

En tales condiciones, hay que tener claro que en Cuba las potencialidades necesarias para el desarrollo y bienestar de la población no existen. No existe un marco respetable de los derechos de propiedad que estimule el esfuerzo, el trabajo y la acumulación, que son las claves del crecimiento económico. No existe un mercado general para asignar de manera eficiente los recursos disponibles. El estado controla más del 75% del PIB para sus fines, generalmente gasto corriente e improductivo, olvidando la inversión. De nada sirve contar con una población de titulación superior, si la cualificación que posee no es la más adecuada para el ámbito productivo empresarial. Se habla mucho de salud y educación pública gratuitas, pero esto existe igualmente en otros países del mundo de nivel de desarrollo inferior o superior.

En tales condiciones, se puede afirmar que en Cuba, sin derechos de propiedad, sin una liberalización general de las fuerzas productivas, sin un mercado potente que asigne los factores y los recursos, no se podrá avanzar hacia la prosperidad, y por tanto, no habrá clases sociales de ningún tipo. Mientras que el Estado comunista consolidado en la constitución, no abra espacios para la libertad económica, sobre todo del sector privado, la economía de la Isla seguirá dando vueltas sin fin, sin aprovechar sus capacidades y fijar una posición adecuada en la división internacional del trabajo, es decir, ser competitiva.

En Cuba no hay clase media, y con el modelo social comunista en vigor, no la habrá. No es que las autoridades no quieran reconocerla, es que no existe. Basta contemplar las imágenes de las colas tumultuosas en las desabastecidas tiendas estatales, o los edificios de viviendas semiderruidos, la falta de medios de transporte, las penosas condiciones del día a día para “resolver”, para concluir que en Cuba la clase media ni está, ni se le espera.

Sin clase media que lidere el proceso de desarrollo y transformación económica y social del país, Cuba se irá quedando cada vez más atrás. El Estado social comunista prefiere seguir apostando por los subsidios a empresas, canastas normadas, límites a la oferta, controles, burocracia e intervencionismo económico, que es más de lo mismo, sin despejar los obstáculos que frenan el dinamismo y la movilidad social de los cubanos. El colectivismo, más que el falso igualitarismo, ha enterrado sus raíces en la economía cubana, y será difícil erradicarlo para conseguir que los cubanos puedan realizar sus sueños y llegar hasta donde les permitan sus posibilidades. Esa será la clase media que lidere los cambios en Cuba, por ahora, inexistente.



Comentarios

  1. Análisis contundente, preciso y veraz.

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  2. Nunca lo había visto desde ese punto de vista. Gracias por el análisis 👏🏽👏🏽👏🏽👏🏽👏🏽👏🏽👏🏽👏🏽

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  3. No creo que con la existencia de la clase media sea la condición para una mejor economía , sino que su existencia es producto del desarrollo económico y por tanto no encuentro que lo importante para Cuba sea esa clase media , sino realizar cambios estructurales en la economía que permita el desarrollo de emprendimientos (no solo a pequeña escala ) de las personas naturales que puedan crear empresas que generen competencia en la economía y crear los mecanismos para incentivar las iniciativas sean estatales, particulares o mixtas, permitiendo la organización de la economía de abajo hacia arriba , lo que conllevaría a la eliminación de los grupos empresariales tal como existen y que se formen por interés de las empresas que lo conformen , realizar cambios estructurales en la agricultura que aprovechen las diferentes escalas de la economía eso a grandes rasgos...

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