Los transportes en Cuba en 2025: un año para olvidar
Elias Amor Bravo, economista
El sector de transportes de la economía cubana tuvo el año
pasado un ejercicio para olvidar. Los datos acaban de ser publicados por
la ONEI en el opúsculo titulado “Transportes. Indicadores seleccionados”.
Cuando el sector de los transportes en una economía se paraliza, solo se puede
esperar lo peor. Los efectos son inmediatos y negativos. Se reduce el tráfico de mercancías
y la movilidad de las personas, con una clara incidencia en la actividad
económica. Los datos disponibles no dejan lugar a dudas y plantean las
consecuencias que puede tener para el país la continuidad de este
escenario de crisis terminal en que se encuentra la economía cubana.
De acuerdo con la información publicada, el transporte de
viajeros se redujo globalmente un 11,3% durante el año, siendo mayor la caída
del transporte por otros medios que alcanzó un descenso claramente superior del
18%. En “otros medios” se encuentran las modalidades de ómnibus al centro de
trabajo, el ómnibus de turismo y los medios alternativos, desde coches de
caballo a cualquier otro mecanismo o invento.
El porcentaje que representa el transporte por otros medios
sobre el transporte total es de un 45% siendo el 55% restante el que corresponde
a los “medios convencionales”, donde se encuentran el ferrocarril, el ómnibus
de uso público, los ómnibus escolares, los taxis, el marítimo, el aéreo y las
cooperativas.
En concreto, y por lo que respecta a los otros medios, merece
señalarse la caída significativa del transporte en ómnibus de turismo, un 8%,
lo que guarda estrecha relación con un año perdido para la actividad turística,
pero la reducción más intensa se produjo en el transporte en los ómnibus al
centro de trabajo con un 13,4% (muchas fábricas dejaron de producir por la
falta de energía o se utilizó el teletrabajo) y los medios alternativos (que
triunfaron durante el periodo especial) con una disminución muy destacada del
18,7%. El desastre en el transporte de viajeros es de tal magnitud que ni
siquiera los medios “alternativos” han servido para dar respuesta a la demanda
de la población, ampliamente insatisfecha.
Por lo que respecta al transporte de viajeros en los medios
convencionales, se produjo un descenso inferior, del 5,1%. La mayor caída se
produjo en el transporte en los ómnibus de uso público, un 14,7%, seguido de
otro descenso significativo del ferrocarril, un 10,7%. Las fórmulas más
privadas, como las cooperativas de transporte, redujeron los viajeros en un
porcentaje inferior a la media, un 4,7% y el transporte aéreo, insignificante
en su participación en el total, un 2,2%. Los Taxis aumentaron la cifra de
viajeros transportados un 3,4%. Hubo aumento en el transporte de ómnibus
escolares, un 8,4%.
Si se tiene en cuenta la evolución del transporte en ómnibus,
en sus distintas modalidades, uso público, escolar, a centros de trabajo,
turismo y cooperativas de transporte, la cifra total de viajeros transportados
en 2025, que supone el 41% del total, se redujo globalmente un 9,4%, un
porcentaje inferior al registrado por todos los medios de transporte que fue
del 11,3%.
En particular, los viajeros transportados en ómnibus de uso público
se redujeron un 14,7%, un descenso similar al registrado por el transporte urbano,
14%. Este resultado es el efecto combinado de un aumento del 12% en el transporte
de viajeros realizado por los Consejos de administración provinciales, que, por
ejemplo, incrementaron el transporte suburbano en un 489%, si bien, con cifras
reducidas en su participación en el total, apenas el 20% del total. El transporte
de viajeros en ómnibus a cargo del Mitrans se desplomó un 92,8% arrastrando las
cifras totales a la baja.
Por lo que respecta al transporte de mercancías, los datos tampoco
ofrecen motivos de satisfacción, y vuelven a confirmar el estado de parálisis
de la economía cubana durante 2025.
La carga transportada total se redujo un 2% con respecto a 2024, con notables diferencias entre los distintos medios de transporte. Así, por ejemplo, los camiones que representan el 84% del total de mercancías, salvaron el ejercicio por cuanto apenas experimentaron un descenso del 1% respecto del año anterior.
En los camiones, las cargas más destacadas fueron alimentos y también materiales de construcción. En el primer caso, se produjo un aumento del 21,7% mientras que, en el segundo, tuvo lugar una reducción del 18,5%.
Pero de nuevo el ferrocarril volvió a ofrecer datos que explican su total abandono por parte del régimen, a pesar de ser un medio de transporte eficiente en el uso de energía. La carga transportada por ferrocarril se redujo de forma espectacular, un 28,7%.
El transporte marítimo de mercancías mejoró sus resultados con un aumento del 13% que sigue siendo insignificante, sobre todo si se tiene en cuenta la participación en el total, lo mismo que el transporte aéreo de mercancías, que registra un crecimiento significativo, pero representa una parte limitada del total.
En cuanto al transporte aéreo, prácticamente insignificante en volumen, experimentó un crecimiento mayor en el nacional, 79,2% que, en el internacional, 61,3%.
Los datos no ofrecen motivos de satisfacción y apuntan a un
escenario de recesión combinada con alta inflación, estanflación, del que las
autoridades no saben cómo recuperar la economía que se encuentra inmersa en su
quinto año consecutivo de crisis, sin que las perspectivas para 2026 apunten a
una mejoría de los indicadores. El balance de los transportes es muy negativo e
indica que el resto de sectores no han debido hacerlo mejor.
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