Pero ¿es Cuba una nación bloqueada/embargada?
Elías Amor Bravo, economista
La retórica del régimen comunista cubano, el relato que se
ha acabado imponiendo a pesar de sus falsedades, insiste en que Cuba es una
nación bloqueada y embargada por Estados Unidos, lo que le impide avanzar económica
y socialmente como cualquier otro país.
Y cuánto más se insiste en este argumento por parte de los dirigentes comunistas, al mismo tiempo surgen informaciones que muestran justo lo contrario. Cómo si no interpretar y valorar el papel de Cuba en la Unión Económica Euroasiática, con la firma reciente, nada más y nada menos que en Kazajstan, de un plan de acción conjunta 2026-2030 por parte del vicepresidente cubano Valdés Mesa y el presidente del Consejo Económico Euroasiático, Bakytzhan Sagintayev.
Este plan, que ha sido anunciado a bombo y platillo por la prensa estatal, comprende una serie de proyectos de cooperación en
sectores como la biotecnología, el turismo, la inteligencia artificial, la agricultura y la Zona Especial
de Desarrollo Mariel, que pretenden estrechar los vínculos económicos,
comerciales y científicos entre el régimen comunista y el bloque euroasiático
integrado por Rusia, Kazajistán, Bielorrusia, Kirguistán y Armenia.
Conviene recordar que esto lo consigue La Habana con el
status de Estado Observador de la Unión Económica Euroasiática, así que se
podría imaginar qué tipo de beneficios se podrían obtener de llegar a formar
parte como socio de la organización.
De hecho, Díaz Canel ha consumido horas de avión para participar en las dos últimas
reuniones de esta Unión y el pasado mes de marzo también se dejó caer por allí, el
viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera,
Oscar Pérez-Oliva Fraga, durante la reunión intergubernamental de la Unión
Económica Euroasiática.
Es decir, que, de nación bloqueada/embargada, nada de
nada. La Isla comunista desarrolla todo tipo de intercambios comerciales crecientes con este bloque
de naciones, lideradas por Rusia, incluso en momentos como los actuales, en los
que La Habana insiste en la compleja situación por la que atraviesa el país, a
causa del recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos y las amenazas de
agresión militar. Es decir, una de cal y otra de arena. Hay bloqueo o no hay
bloqueo, pero Cuba se vincula libremente con quién le da la gana, y, además, lo
vende como éxito político.
Valdés Mesa acudió a la reunión con la cartera de
oportunidades a rebosar de proyectos para ofrecer a la Unión Euroasiática, entre ellos una eventual explotación de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, pero también sectores como la biotecnología, el turismo, la industria
azucarera y la agricultura, estos dos últimos prácticamente desaparecidos de la realidad económica y social. Y lo más sorprendente fue que de paso extendió una invitación al empresariado de
las naciones del bloque regional para que participen el próximo mes de noviembre
en la Feria Internacional de La Habana. Tiene gracia Valdés Mesa, pensando en lo qué podrá hacer el régimen comunista en noviembre.
La prensa estatal comunista cubana ha lanzado campanas al vuelo al conocer la firma del convenio con la Unión Euroasiática. Todos los medios señalaron que la declaración final de la reunión ampliada del Consejo Supremo Económico Euroasiático ratificó el “papel de la Unión como un actor clave en un mundo multipolar, buscando fortalecer las alianzas con estados observadores como Cuba e Irán frente a los desafíos financieros y políticos globales”.
Si, porque allí junto a Cuba, como Estado Observador, también se
encontraba, con el mismo status, Irán, cuyo representante aprovechó su turno de palabra para condenar la agresión
militar de Estados Unidos a su territorio, a la vez que destacó el lugar clave
de la Unión Económica Euroasiática en la diplomacia económica de Irán y subrayó
la firme voluntad de Teherán de expandir y profundizar la cooperación estratégica.
La prensa de La Habana hizo referencia a las breves palabras
de Putin, de fuerte contenido económico, a los miembros de esta organización en el discurso de bienvenida,
cuando dijo, “la sólida integración euroasiática genera beneficios tangibles
para cada nación miembro de nuestra Unión, favorece los ingresos empresariales
y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de nuestros países. La
dinámica de los principales indicadores macroeconómicos de nuestro quinteto es
estable y positiva”.
Por su parte, Valdés Mesa destacó lo importante que es para Cuba participar en esta cumbre en su condición de Estado Observador. También ponderó de forma positiva la firma del Plan de Acción Conjunta con la Unión Económica Euroasiática para el período 2026-2030, durante el V Foro Económico del grupo regional posterior a la reunión política. Asimismo, agradeció a Putin la ayuda ofrecida a Cuba, del barco con 100.000 toneladas de crudo, y expresó ante los asistentes que había sido el único combustible que ha entrado al país en lo que va de año.
Así que el relato se ha hecho añicos. Aquí tenemos a Cuba, un país que según el régimen castrista se encuentra bloqueado/embargado, que asiste y participa libremente en todo tipo de foros internacionales de contenido político y económico. Allí no pierde el tiempo y firma todo tipo de convenios multisectoriales de su interés. De paso, reclama algún barco petrolero si es posible, a la vez que aparece en las instantáneas junto al principal enemigo de Estados Unidos en estos momentos con la guerra de Oriente medio.
De ese modo, da plena justificación al contenido de las dos órdenes ejecutivas del presidente Trump en las que se denuncia que el régimen político de Cuba es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. ¿Hay quién va a más? Es difícil. Bueno tal vez sí. Valdés Mesa sigue pensando en organizar certámenes en noviembre. Ya veremos.
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