Más indicadores negativos de la economía castrista

Elías Amor Bravo, economista

Hace unos días, publiqué en este Blog una entrada en la que, con datos de la Oficina Nacional de Estadística de Cuba, ONE relativos a transporte de viajeros y mercancías, producción y consumo de energía eléctrica, y actividad turística, era fácil concluir que las medidas adoptadas bajo el epígrafe de los “Lineamientos” no sirven para que la economía levante el vuelo.

Ahora, la ONE, cumpliendo con sus funciones, ha vuelto a publicar sendos informes relativos a la industria manufacturera, las inversiones de la economía y el sector de la construcción que, en líneas generales, vuelven a confirmar las lúgubres perspectivas de la economía castrista en los seis primeros meses del año. Conforme se acerque el cierre del ejercicio, las autoridades no tendrán más remedio que volver a revisar a la baja la cifra planificada de crecimiento económico para 2014, y así, ya van tres años consecutivos.

Un informe sobre la evolución de la industria manufaturera en los primeros seis meses del año en curso titulado "Industria manufacturera en Cuba. Indicadores seleccionados, enero junio 2014", permite constatar que todas las ramas de la industria, excepto “alimentación, bebidas y tabaco”  presentan signos negativos, alguno de ellos, ciertamente abultados.

Destaca por su pésima ejecutoria la “fabricación de bienes de equipo” con un descenso del -57,7% respecto al año anterior. Una actividad que se ve afectada negativamente por el descenso en la producción de equipos de transporte, un –66,3% y la de maquinaria y otros bienes de equipo, con un –46,4%.

La producción de “bienes intermedios” cae un –7,1” en los primeros seis meses del año, viéndose afectada de forma muy significativa por la producción de materias de construcción, con un descenso del 8,5%. De igual modo, la fabricación de bienes de uso duradero, desciende de manera significativa, otro –29,1%.

Observando estos datos, no es extraño que los cubanos tengan que recurrir al aprovisionamiento en el exterior para atender sus necesidades básicas de aprovisionamiento de manufacturas. Las nuevas normas de la Aduana, limitado la entrada de bienes, van a generar efectos muy negativos sobre el consumo, con una tendencia alcista de los precios, ante el estado de postración de la industria nacional.

De igual modo, otro estudio relativo a las inversiones realizadas en la economía durante el primer semestre también ha sido publicado por ONE con el título, "Inversiones. Indicadores seleccionados, enero-junio 2014”. y se obtiene resultados similares si cabe peores.

Sabido es que uno de los rasgos mas críticos de la economía castrista es el bajo nivel que alcanzan las inversiones en relación con el PIB, un factor que limita la modernización de la economía y su capacidad de crecimiento a medio y largo plazo. El descenso de la inversión es de un –1,8% con respecto al mismo período del año anterior. Por grandes grupos, la fabricación de bienes de equipo, se desploma un –28,5% y los llamados “Fondos básicos” que integran los equipos tecnológicos, disminuyen un –5,4%. Tan solo la construcción y montaje con un aumento del 6,8% aparece como uno de los grupos más dinámicos en el capítulo de las inversiones.

De hecho, la construcción con un 49,3% aparece como la actividad con más crecimiento inversor, seguida de la explotación de minas y canteras con un 37% y por supuesto, de la administración pública, defensa y seguridad con un 31,7%, lo que indica que el estado sigue reservando para sí un peso relevante en la actividad inversora nacional.

Las ramas que presencian un mayor descenso de las inversiones, “intermediación financiera” un –72%, la industria azucarera, -50%, y el transporte y almacenamiento, -49,7% ponen de manifiesto el pésimo diseño institucional de la política económica en vigor, que reduce las necesarias inversiones en aquellos sectores que podrían estimular en mayor medida el dinamismo económico.

Estos datos relativos sector manufacturero e inversiones de la economía, se unen al relativo a la actividad en la construcción, titulado "Construcción en Cuba. Indicadores seleccionados enero-junio 2014" que en los seis primeros meses del año, confirma un descenso de la construcción de viviendas de un 5% con respecto al mismo período de 2013. Pero es que si la base de comparación se realiza con el año 2011, el descenso es aún mayor, -16,4%, confirmando que la economía castrista sigue mostrándose incapaz de mejorar el parque de viviendas que existe en el país y atender unas necesidades que son básicas para la población.

Los datos confirman que la construcción de viviendas por el estado, con un descenso del –25% en los seis primeros meses del año, se precipita al vacío, en tanto que la categoría de “esfuerzo propio” con un aumento del 12% es la que parece mostrar un mayor impulso para la regeneración del parque de viviendas deteriorado.

Una revisión de los distintos insumos empleados en el sector de la construcción, permite comprobar su descenso en los primeros seis meses del año, con caídas significativas en la producción de cemento, un –15,3%, de prefabricados de hormigón, otro. 1-7%, pero en el caso de techos metálicos, un –30% y en el de las tejas de arbesto cemento, hasta un –54,2%.

Todos estos datos, unidos a los referidos hace unos días en otra entrada de este Blog, confirman al deficiente funcionamiento sistémico de los “Lineamientos”. La razón hay que buscarla en cuanto que no alteran las bases institucionales de la economía castrista, a saber, centralismo burocrático, propiedad estatal de los medios de producción, ausencia de instituciones del mercado y de los precios en la asignación de los recursos, eliminación de incentivos. Sin una reforma institucional profunda,  la economía seguirá en el proceso de caída libre que muestran los indicadores coyunturales y con ella, el nivel de vida de los cubanos.

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