¿Por qué está siendo tan difícil de aplicar la Tarea Ordenamiento?

Elías Amor Bravo, economista

Habría que remontarse a los tiempos agónicos del "período especial" para encontrar a las autoridades del régimen tan preocupadas por los efectos de sus políticas económicas en la sociedad. En aquel momento, con Fidel Castro a la cabeza del país, el temor era un estallido social provocado por las penosas condiciones de vida generadas por el derrumbe de la URSS y la pérdida de los subsidios soviéticos. Ahora, la incertidumbre sobre el desenlace del proceso ha vuelto a inquietar a los dirigentes. Esta vez, sin Fidel Castro, y con Raúl en la puerta de salida. ¿Serán capaces de nadar contracorriente? Tengo mis serias dudas.

Los dirigentes asumen la complejidad del proceso y lo aducen a que es “transversal” es decir, tiene que ver con toda la sociedad, dijo Murillo en Mesa redonda este miércoles. Ahora se despiertan a la dura realidad, pero desde hace décadas, se sabe que una economía es un todo interrelacionado en el que, cuando se modifica una determinada variable en un extremo, sin querer o queriendo, se afecta al entramado situado en el extremo opuesto. Hay toda una literatura dedicada a explicar cómo funcionan los modelos de equilibrio general y sus derivados estadísticos de las tablas input output. Si a Murillo no le han explicado estos asuntos, es problema suyo.

De modo que, mostrando un absoluto desconocimiento de las reglas de funcionamiento de la economía, los dirigentes se lanzaron a aplicar un programa que exige precisamente eso, una acción coordinada en la que los objetivos e instrumentos sean coincidentes, para alcanzar la solución a los problemas. Y ahora, cuando se encuentran en medio del lodazal, con la economía colapsada por la crisis de la pandemia, sin divisas porque no llegan turistas, con inversiones extranjeras paralizadas, exportaciones en caída libre y remesas flaqueando, resulta que las decisiones que se han tomado son “voluntad del pueblo”, de modo que si hay equivocaciones y errores, la responsabilidad es de todos, compartida. Han encontrado un relevo para el embargo o bloqueo, que tiene poco que ver con las meteduras de pata diarias de la Tarea Ordenamiento, y culpan al pueblo, que bastante tiene con pasar el día haciendo colas insufribles para poder comprar productos escasos y con los precios disparados

Desde el punto de vista más objetivo posible, Murillo no tiene razón. Cierto es que la Tarea Ordenamiento entraña un volumen absurdo de documentación cuyo análisis y conocimiento deja mucho que desear, incluso para los especialistas. Pero de ahí a responsabilizar al pueblo, hay un trecho muy largo. Si la población tiene inquietudes y malestar no es por la panoplia de decretos, resoluciones o acuerdos publicados, sino porque han experimentado en sus propias carnes cómo se evapora el poder adquisitivo de una pensión o un salario por culpa de la inflación, y en qué situación pueden quedar alguien cuando los subsidios se suprimen.

Cierto es que ha habido voluntad populista del gobierno de revisar y cambiar todo lo que debiera ser cambiado, siempre que fuera posible, como dice Murillo, pero los cambios han llegado tarde, se han realizado mal y dejan a mucha gente con un sabor agridulce con respecto a lo que se les había presentado como el gran oráculo que iba a transformar la economía cubana.

Como consecuencia de ello, los salarios siguen estando por debajo de lo previsto, la oferta de productos no aumenta porque no se han alcanzado los niveles de eficiencia buscados, el déficit presupuestario se ha disparado para atender muchos de los ajustes realizados en las distintas medidas y el pequeño y marginal sector privado no es capaz de remontar la crisis y sacar a la economía del atolladero.

Si a la incongruencia de las medidas de la Tarea Ordenamiento se le añade la aplicación de la llamada Estrategia de desarrollo económico-social del país, se puede entender que las inquietudes y malestar de la población sean incluso mayores, habida cuenta de que a los dirigentes les ha faltado iniciativa y prevención para ver los problemas antes, muchos de ellos rectificados, a partir de las quejas de la población. No son palabras mías, sino de Murillo.

El balance realizado en la Mesa redonda apunta a un grupo de asuntos que aún se mantienen pendientes de concluir, como la revisión de precios mayoristas descentralizados, de acopio y minoristas, según los problemas identificados; la revisión de las inconformidades recibidas con la escala salarial; la revaluación de núcleos vulnerables y beneficiarios del SAF, y la definición del tratamiento a algunas empresas y cooperativas con situación financiera desfavorable, que requieren solución para su ciclo productivo. Asuntos importantes que están en el origen del amplio malestar social que existe.

También se citaron otros asuntos pendientes asociados al diseño de la Tarea, como las Pensiones y determinados regímenes especiales de la seguridad social, cuyo monto no alcanza el valor de la canasta de referencia (viudas), o la no aceptación de CUC en algunas tiendas y servicentros.

Por su parte, la ministra de precios, citó las decisiones que se han adoptado como consecuencia de las preocupaciones y malestar detectado en la población.

Con relación a los precios minoristas de medicamentos, traslado de 37 medicamentos del Anexo iii al Anexo ii, «Medicamentos complementarios», aplicando los precios minoristas anteriores. Ello representa un incremento del subsidio del Presupuesto del Estado de 33 millones de pesos aproximadamente; disminución en un 15% los precios minoristas de 41 medicamentos del Anexo iii «No complementarios», como resultado de ajustar los márgenes comerciales de productores y comercializadores; disminución de los altos precios que fueron definidos a cuatro medicamentos por su componente importado, debido a que se requieren altas dosis o tratamientos relativamente prolongados. Ello requiere un subsidio parcial de aproximadamente 14 millones de pesos. Así como el que no quiera la cosa alrededor de 50 millones de pesos en subsidios que ha habido que añadir al presupuesto. Y suma y sigue.

También se ha incrementado los subsidios para comedores obreros, servicio de limpieza de fosas, para los cobros de servicios de aduanas, el beneficio en el pago de la tarifa de servicios de aduana para las cargas de personas naturales que arribaron al país el año anterior, pendientes de despacho y entrega, por afectaciones de la covid-19, a las que se les aplica la tarifa vigente en el año 2020, la devolución de los pagos en exceso a solicitud de las personas y la rebaja de las tarifas de determinados servicios por su impacto en las entidades que lo reciben.

También aludió a las nuevas adecuaciones de transporte, como las tasas correspondientes al cobro de peaje de 20 pesos para todos los vehículos que pasen por una zona de peaje, aceptando bonificaciones para conductores residentes en determinadas zonas (Cárdenas, Matanzas, Varadero, Camarioca, La Conchita) en detrimento de otros, con reducciones de hasta un 70%, incluyendo las empresas de transporte de pasajeros. ¿A qué les suena todo esto?

La ministra dijo que se acordó la facturación del combustible a precios mayoristas, a los trabajadores por cuenta propia asociados a la empresa Taxis Cuba, que prestan servicios al Turismo, y a las cooperativas no agropecuarias, que prestan el servicio de taxis ruteros y que las tarifas máximas en la transportación de carga tendrán una reducción de un 30%.

Y para acabar, aludieron a la “favorable aceptación” que ha tenido entre la población el Decreto 30, en el que se incluyen las multas y sanciones contra la política de precios, y que ahora corresponde su aplicación, con sistematicidad y con ética. Murillo concluyó afirmando que hay varios temas que se siguen estudiando, y ratificó que se revisará todo lo que sea necesario y se cambiará lo que sea preciso, sin limitar la esencia de la Tarea Ordenamiento. Como se nota que está cerca el congreso comunista.


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