Consejo de ministros en Cuba: "Sobrevivir, resistir, pero ¿también avanzar?"

Elías Amor Bravo, economista

Tres verbos en infinitivo pronunciados por Díaz Canel en la última reunión del consejo de ministros en la que se abordó, por enésima vez, el problema de la falta de alimentos.  La situación de la economía es de tal gravedad que los dirigentes castristas han decidido no ocultarla, y de ese modo, reconociendo las actuales complejidades que vive el país, se mantiene la confianza ciega en el plan de la economía. El mismo que según Marrero no sirve a la gente para comer. En Cuba, nadie puede ir en contra del modelo social comunista y por ello, se tiene la impresión de que el sistema económico se encuentra en fase terminal, sin soluciones ni forma alguna de superar la grave crisis provocada por los efectos de la Tarea Ordenamiento.

De ahí el mensaje de Diaz Canel, “no se trata de sobrevivir nada más, ni resistir; aquí el tema es resistir, sobrevivir y avanzar”, a ver cuánto dura.

Ganar tiempo. Una actividad en la que el régimen castrista ha dado lecciones a otras dictaduras y gobiernos autoritarios, porque lleva 62 años en ello y quiere seguir con esa sensación de orden, disciplina y control que acaba siendo un cuento chino, porque nadie se cree nada de todo ello.  Por un lado, un congreso en el que se habla de cosas sin importancia, de otro, una población luchando con desespero para llevarse algo para comer. Esa es la realidad en Cuba en este 2021.

Y así, dando la espaldas a la realidad, el régimen sigue a lo suyo “reconocer que el camino está en nosotros mismos, y para ello hay que buscar adentro las soluciones, con la menor dependencia externa posible”. ¿De qué soluciones habla Díaz Cannel? De lo mismo de siempre. Por ejemplo, de “dinamizar el proceso de actualización del modelo económico y social, así como la implementación de la Estrategia y del Plan Nacional de desarrollo económico-social hasta  2030, de combinar flexiblemente la planificación centralizada, la descentralización y la autonomía de todos los actores económicos: la empresa estatal, las cooperativas y otras formas de gestión”. Más y más planes y las mismas actuaciones que han resultado en un fracaso para la producción de alimentos, y vuelta a empezar.

Díaz Canel habló también de hacer alianzas entre el sector estatal y el no estatal para aprovechar mejor los recursos y las capacidades de que ambos disponen, “en función de hacer más en pos del desarrollo del país y la satisfacción de las necesidades de nuestro pueblo”. Está bien eso, puede ser una solución. ¿Permitirá que los hospitales se gestionen por empresas privadas? ¿Autorizará a las universidades o centros de educación en general ser gestionados por empresas privadas? Lo dudo.

Igualmente formuló las “propuestas para impulsar definitivamente la gestión de los municipios, con el consecuente redimensionamiento de su sistema empresarial; la concreción de los procedimientos para la creación de las micro, pequeñas y medianas empresas (Pymes); la implementación de las normas jurídicas que establecen el principio de lista negativa en el trabajo por cuenta propia; y el fortalecimiento del teletrabajo”, todo ello futuribles, algunos intrascendentes y de poca relevancia, como los municipios. Y otros, como las pymes, que se retrasan demasiado cuando podrían ser, en muchos casos, la solución de algunos problemas, no todos.

Y por supuesto, cómo no, “seguir aumentando el empleo de la ciencia y la innovación para solucionar las problemáticas; eliminar trabas; aprovechar mejor las fuentes renovables de energía; hacer un uso sostenible y con calidad de las potencialidades turísticas, y resolver los problemas del comercio electrónico, fueron otros temas a los cuales se refirió el mandatario durante la reunión” todo ello cosecha propia de Díaz Canel, que combina momentos de lucidez, cuando dice que “la producción nacional tiene que estar orientada a satisfacer la demanda del mercado interno y a elevar la calidad de todos los servicios que se prestan a la población” con otros de preocupante oscuridad intelectual cuando vuelve a insistir de forma machacona que “por duras que sean las condiciones, el propósito es cumplir con el plan de la economía; lo podemos hacer, y estamos demostrando que es posible”.

Y entonces, sacudido por esa necesidad que tienen los comunistas de falsear la realidad, se dedicó a exponer los “cumplimientos que se han logrado en las exportaciones de tabaco, níquel, langosta y miel” sin ofrecer ni un solo dato oficial, solo lo que dicen y poco más. Viene bien que reconozcan los fracasos en renglones como el ron, el camarón de cultivo y el azúcar crudo.

Para salvar el expediente, presentan como algo fundamental la medida recientemente aprobada dentro de la Estrategia económico-social que permite la exportación e importación de bienes a las formas de gestión no estatal aunque, reconocen después que el asunto tiene que coger más fuerza porque los resultados son descorazonadores.

E inasequibles al desaliento, vuelven a “vender” como algo muy positivo para el país y la economía la generación hasta marzo de 93.584 nuevos empleos, señalando que un 32% de las personas que han buscado trabajo y lo han obtenido son jóvenes menores de 35 años, y el 36% son mujeres. Las autoridades sostienen que estos datos reflejan el incentivo al trabajo, que es uno de los principales logros de la Tarea Ordenamiento. Si la gente se tira a la piscina sin agua es porque lo están pasando mal y donde antes se podía vivir con dos salarios, ahora se necesitan cuatro o cinco para llegar a mediados de mes. Si eso es positivo, que venga Marx y lo diga.

Mientras tanto, la economía permanece colapsada por el déficit de combustible y el insuficiente nivel de ofertas a la población, sobre todo de alimentos, reconocido por Diaz Canel. Una perenne escasez motivada por un modelo económico y social obsoleto que a estas alturas de la historia solo sobrevive en Cuba y Corea del Norte. El marxismo leninismo ha hecho más daño a la economía cubana que todos los embargos y bloqueos juntos. Que no engañen a nadie.

Y así, encaminándose al final del consejo de ministros, otra ocurrencia comunista. Alguien dijo que hay que disminuir el déficit habitacional en el país por medio del “rescate de capacidades habitacionales en todo el territorio nacional y el desarrollo de diversos programas constructivos”. Seria mucho mejor, y desde luego más eficiente, que dejaran de construir habitaciones de hoteles, que ha sido la prioridad de las inversiones en construcción en los últimos años. Pero no. Las ocurrencias pueden llegar a ser hilarantes en una economía colectivista. Ahora resulta que alguien ha decidido que las edificaciones administrativas puedan ser recuperadas como viviendas. Es decir, se trata de lograr una determinada cifra de viviendas que se habían estado utilizando para funciones administrativas, estatales o empresariales, para ser devueltas a su estado original. Seguro que aquí están muchas de las viviendas que fueron confiscadas sin indemnización a los cubanos de la diáspora. No hacen más que remover los viejos contenciosos que siguen sin solución.

Dudo que esta iniciativa funcione. Muchas de esas viviendas se encuentran en estado inservible por el uso colectivista que han tenido. En vez de construir vivienda nueva con empresas privadas, el comunismo vuelve a lo mismo de siempre: el reparto de la miseria. No cambian.

Otros temas planteados en el consejo de ministros, ¿qué hacer con las tierras entregadas en usufructo y no puestas en cultivo? ¿cómo resolver el deficiente control sobre la contratación de las producciones e incumplimiento de lo pactado?¿qué solución dar a las relaciones de aparcería y ocupaciones ilegales de tierra y la no afiliación a la Seguridad Social? Se pasan la vida controlando, detectando violaciones en la actividad económica, imponiendo sanciones y acabando con cualquier vestigio de productividad. Y ahora va la agricultura, en el peor momento posible.

Al parecer declaran querer poner fin a determinadas “violaciones como el incumplimiento de los términos de tramitación de los expedientes de solicitud; variaciones no autorizadas de las producciones aprobadas; explotación deficiente de las tierras; falta de control sobre el proceso de contratación de las producciones; entrega indebida de tierras para beneficiar a directivos, familiares y amigos; así como usufructuarios que no trabajan directamente la tierra”, y no se dan cuenta de que esas “violaciones” están provocadas por los límites y trabas creados por el régimen para controlar la actividad agropecuaria, y que sí realmente quieren acabar con esas violaciones, lo que se debe hacer es promover una legislación más moderna, eficiente y flexible..

El nuevo ministro de agricultura lo reconoció cuando dijo que “si tras 12 años de iniciados los procesos de entrega de tierras ociosas se siguen manifestando los mismos problemas, ello constituye una muestra evidente de que no es efectivo el sistema que hemos usado para controlarlo”. No, ministro, no es el sistema de control, es el mismo sistema en su conjunto, que se basa en fórmulas, el arriendo, que no motivan a quien trabaja la tierra que merece ser su propietario real. Pierdan el tiempo controlando y la producción seguirá cayendo en picado. Luego no digan que no se les avisó.

También se habló del desarrollo hidráulico, con atención a la ciudad de Pinar del Río y dentro de las obras del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de Cuba hasta 2030. Aunque parezca mentira, en la actualidad, la ciudad de Pinar del Río es la que más altos ciclos de abasto de agua tiene de todas las capitales provinciales del país. La distribución, en promedio, es cada diez días, aunque en los sectores con situación más desfavorable puede llegar a los 20. Una vergüenza que pasen estas cosas en 2021.

Las acciones de rehabilitación, ampliación, modernización y construcción de nuevas obras previstas tienen como objetivo, nada más y nada menos, que garantizar a los pinareños un servicio diario de abasto de agua potable y de alcantarillado a través de las redes hidráulicas, fijando un período de diez años. Largo me lo fiais.

Al final se aprobó la Estrategia ambiental nacional para 2021-2025, otro plan más; y se realizó un análisis de la implementación de la Estrategia integral de exportación de bienes y servicios al cierre de 2020; así como el informe resumen de la inspección realizada por la Contraloría General de la República al Ministerio de la construcción; el estado de cumplimiento de la Política para el desarrollo del catastro nacional y la estrategia para la informatización de los servicios y trámites; así como los nuevos créditos con financiamiento externo para inversiones en el sector hidráulico. Una agenda bien cargada.

Y, al acabar, todos se fueron a sus casas a sobrevivir, resistir. Lo que no está claro es que avancen en alguna dirección.

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