Y ahora le toca a Matanzas

Después de las Tunas, Granma, Camagüey y Villa Clara, el “road show” del PCC para explicar el sentido de los “lineamientos” ha tenido una nueva edición en Matanzas, donde hemos vuelto a escuchar más de lo mismo: poca Economía práctica, mucho desconocimiento de las reglas de funcionamiento de la economía productiva eficiente, y notable carga ideológica, amén de una clara apuesta por el modelo de “economía cuartelera” que parece querer inspirar a los “lineamientos”.

Una vez más, los delegados a la asamblea del Partido se concentraron en el asunto que más preocupa a todos: la producción de alimentos, la incapacidad de la economía castrista para dar de comer a todos los cubanos, en ser más eficiente y desterrar, lo que ahora denominan, de acuerdo con el “manual del buen revolucionario” el inmovilismo, la rutina y la inercia.

El problema en Matanzas, al parecer, no es el cumplimiento de los planes. Parece que aquí los burócratas son capaces de conseguir los objetivos que se fijan sin tener en cuenta las condiciones de la oferta y la demanda, sino que preocupan, y mucho, “las potencialidades enormes aún inexplotadas en varios campos” y el reconocimiento de la escasa eficiencia productiva, como en el turismo.

El primer secretario del Partido en el territorio dedicó una parte de su presentación inicial a mencionar las dificultades existentes en sectores decisivos de la economía, casi siempre relacionadas con aspectos fundamentales de las instituciones de una economía, como son “la contratación, el control de la fuerza de trabajo y de los recursos presupuestados, los impagos, el desaprovechamiento de la fuerza, entre otras”.

Estas dificultades se ven agravadas por la existencia de 58.000 hectáreas de tierras ociosas, que ninguno de los 9.000 nuevos productores que han apostado por el arrendamiento puede asumir dada la limitación de superficie establecida por el régimen. Por ello, los resultados, expuestos por el delegado de la Agricultura en Matanzas, no son los esperados, ya no sólo en los cítricos donde las enfermedades hostigan las producciones, sin que las actividades de I+D de la economía castrista pongan solución al problema, o en lo relativo a la producción de alimentos, como viandas, hortalizas, granos y frutas muy alejadas de sus niveles de producción del pasado, pese a la fértil tierra existente y la disposición de los trabajadores.

Para consolarse con este panorama desolador, los comunistas se hacen elogios con los resultados obtenidos en una UPBC, en la que parece que se obtienen mejores rendimientos, implicando a todos los militantes del partido como si de una campaña militar se tratase. Y todo para mejorar el cultivo de los tubérculos, básicamente papas.

La asamblea comunista de Matanzas volvió a poner el dedo en la llaga que más preocupa actualmente a los que se empeñan en defender los “lineamientos”, y que es el respeto a las normas de contratación, en la que se sigue observando un “notable índice de indisciplina”, y cito textualmente, “por la falta de rigor, la inercia y la permisibilidad de los errores”.

Estamos de acuerdo en que los incumplimientos son injustificables en una economía. En lo que evidentemente no coincidimos es en el análisis de los motivos. Los incumplimientos en la economía castrista vienen motivados por el modelo existente, que aleja la responsabilidad de las decisiones de productores y consumidores de la esfera de sus relaciones mercantiles. El intercambio entre oferta y demanda, en una economía de mercado, se rige por el funcionamiento transparente y eficiente de los precios, y las normas jurídicas sirven para dar respaldo a lo que es una actividad deseada y orientada a la búsqueda de beneficios.

En ausencia de este modelo, como ocurre en la economía castrista, el incumplimiento aparece por una dejación de responsabilidades. No hay cambio de mentalidad para solucionar este problema. Podemos preguntarnos, para qué el productor va a asumir responsabilidad alguna si al final existe en la jerarquía de la sociedad y del partido un burócrata al que puede achacar cualquier resultado, sobre todo, negativo. Este modelo no funciona. Propende al descontrol y al caos, al incumplimiento de lo pactado, y la ausencia de responsabilidades. Solo un marco jurídico alternativo al existente puede servir para dar solución al problema.

Al igual que en otras provincias, el sector azucarero apareció en la asamblea de Matanzas, con los mismos problemas de “eficiencia industrial, de normas operacionales, falta de exigencia y fallas en la gestión administrativa”, lo que no deja de ser sorprendente en un nación con una gran tradición y conocimiento en este sector, que los ha despilfarrado desde que en 2002 Fidel Castro decidiera hacer desparecer el azúcar de la economía. Dejar que estas informaciones se conozcan en el exterior debe producir un motivo de satisfacción y de optimismo a los productores de otros países que se empeñan en liquidar al sector azucarero cubano en los mercados mundiales.

Y a diferencia de las otras provincias, la asamblea abordó el asunto del turismo. No es para menos. Matanzas recibe aproximadamente el 40% de los turistas extranjeros y aporta el 35 % de los ingresos del sistema, según datos del delegado del MINTUR en Matanzas.

Hecha esta presentación, los comunistas se dedicaron a lo de siempre, a hablar de “la necesidad de racionalizar y disminuir costos y gastos admitir deficiencias en el control interno, en la calidad de los servicios y en la exigencia administrativa de algunos directivos”. En definitiva, a comentar la pérdida de potencialidades que se derivan de contar con un resort como Varadero, pero sin referencia alguna a la aparición de empresas en la promoción de la oferta complementaria del sector, algo absolutamente necesario para mejorar los niveles de demanda.

Y poco más. Alguna referencia a los problemas de la sanidad y al mismo enunciado de siempre, del cambio de mentalidad. La idea de que los cambios en la economía que incorporan los “Lineamientos” se pueden realizar con un cambio de mentalidad. Cubrir el expediente burocrático y mañana a continuar con el road show a otra provincia. No existe voluntad de las autoridades de atacar de fondo los problemas de la economía castrista, y por tanto, no debemos esperar gran cosa de los “lineamientos”. Ni mucho menos, de su estrategia de discusión e implantación.

Tomado de:(www.miscelaneasdecuba.net).-

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