¿Por qué no crece la economía castrista?

Ante el comienzo de la reunión anual de ASCE, en la que se van a analizar en profundidad los problemas que atenazan a la economía castrista, conviene prestar atención a algunos de los principales indicadores comparativos para tratar de obtener conclusiones que contribuyan al análisis.

Uno de esos datos es el crecimiento del PIB de las economías de América Latina. Según la sección de información pública y servicios  web de la CEPAL, a continuación se presentan las tasas promedio de crecimiento del PIB en las economías de América Latina en el período 2010 a 2013, siendo éste último año una estimación realizada por CEPAL. Los datos vienen expresados en tasas de crecimiento a partir de las magnitudes del PIB en millones de dólares a precios constantes de 2005.

Tal vez convenga empezar señalando que los cuatro años registrados en el Cuadro representan una etapa favorable en la que América Latina, en su conjunto, se ha reconciliado con el crecimiento económico. Los 20 países presentados en el Cuadro registran un crecimiento promedio del 4,1%, difícil de encontrar en otras zonas del planeta, salvo en China o en algunos países del Este de Europa. América Latina crece y sus capacidades se mantienen en un período muy favorable para mejorar sus posiciones en la economía mundial.

Lo segundo que llama la atención es la notable dispersión de las tasas de crecimiento de los distintos países. En efecto, estas oscilan entre el 9,1% de Panamá y el 1,6% de Haití, pero excluyendo a este país afectado por un grave terremoto, la diferencia con el siguiente en la lista, El Salvador, con un 1,8% de crecimiento promedio, es realmente elevada.
Esto indica que crecer en América Latina es un éxito relativo que depende de la capacidad y predisposición de cada país para aprovechar los estímulos que proceden fundamentalmente del exterior.
Lo tercero, y sin duda más relevante para los cubanos, es que la economía crece menos que la media, un 2,8% frente al 4,1% citado, y además, según las últimas previsiones, parece haber ralentizado su ritmo de crecimiento en torno al 3%, cifras que siempre son inferiores a las planeadas por el gobierno.

Y este menor crecimiento de la economía castrista coincide justo con un período en el que el régimen ha desplegado una serie de reformas para aumentar la participación de las actividades privadas. Reformas que, a la vista de los datos ofrecidos por CEPAL, no están dando los resultados previstos. No hay más crecimiento económico, por muchos arrendatarios de tierras que se entreguen al desbroce de parcelas infestas de marabú, o por muchos paladares y cafeterías que se vean oprimidos por la acción fiscal agresiva del régimen.

Los espacios que se abren para la economía privada no funcionan. Y tampoco lo hacen los masivos envíos de remesas por las familias de los exiliados o el petróleo a bajo precio que entrega Venezuela. La economía cubana no crece. No es competitiva. Se retrasa respecto de América Latina y no consigue beneficiarse del clima expansivo que registra la región. El régimen castrista, vinculado al ALBA; cuyas economías se ven lastradas por bajos ritmos de crecimiento, es incapaz de estimular una economía dominada por una visión estalinista y totalitaria. Y ahí reside el fracaso.

Todo ello apunta a la necesidad de modificar el marco institucional y jurídico que domina a la economía para fomentar el despliegue de sus potencialidades, que las tiene. Sin derechos de propiedad estableces y predecibles, no es posible planificar el futuro de una actividad económica, cuya razón de ser es la obtención de beneficios, la acumulación y el crecimiento. Es necesario generalizar el mercado como instrumento de asignación de recursos para toda la economía y fijar las retribuciones salariales y del resto de factores productivos en función de la productividad. Y hay que hacerlo cuanto antes. No es el socialismo de los "lineamientos" lo que necesita la economía cubana para sobrevivir. Después del castrismo, hay vida. ¿Es que alguien lo duda?


Media 2010-13
Panamá 9,1
Paraguay 7,2
Perú 7
Argentina 5,9
Uruguay 5,8
Chile 5,5
Bolivia 5
Ecuador 4,8
Nicaragua 4,8
República Dominicana 4,8
Colombia 4,7
Costa Rica 4,4
México 4
Honduras 3,4
Brasil 3,3
Guatemala 3,3
Cuba 2,8
Venezuela 2,3
El Salvador 1,8
Haití 1,6
Fuente: CEPAL


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