Algunos apuntes sobre un artículo en GRANMA

Elías Amor Bravo, economista

No es un artículo escrito por un economista liberal. No. Por el contrario, pertenece a la edición de Granma, hoy, 13 de enero. Y me gustaría destacar su contenido, porque creo que es la primera vez que en el diario oficial del régimen castrista se publican cosas tan ciertas como que blanco y en botella, solo puede ser leche. Diaz Canel lo pidió el otro día. Vamos a ver en qué queda todo ésto.

Insisto. Me interesa mucho más valor el trabajo realizado por Miguel Febles Hernández, y su artículo “El pesado lastre de las pérdidas económicas”. Las primeras líneas son absolutamente ciertas y ofrecen una buena idea de por dónde van los tiros, por ello cito textualmente,

“Como diría el célebre Sherlock Holmes: ¡Elemental, amigo Watson! Ningún negocio, establecimiento, entidad o timbiriche se crea para generar pérdidas. De ser así, su dueño no dudaría un segundo en cerrarlo o en transformar el perfil productivo o comercial para buscar la imprescindible solvencia económica”.

Para señalar a continuación lo que parece ser evidente en la economía castrista,

“A pesar de constituir tal aseveración una verdad irrebatible, clara y evidente, ha costado mucho trabajo hacerla parte consustancial de la gestión empresarial, enmarañada en viejas prácticas con resultados casi siempre cuestionables en materia de eficiencia y rentabilidad”.

¿La solución? Bien, el autor menciona expresamente, al “VI Congreso del Partido, al quedar refrendada tal decisión en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”. Al parecer, la panacea que puede conseguir que todo resplandezca a la luz del sol. La cura de todos los males.
E insiste al indicar que,

“El documento (los Lineamientos) plantea que las empresas estatales o cooperativas que muestren sostenidamente en sus balances financieros pérdidas, capital de trabajo insuficiente, que no puedan honrar con sus activos las obligaciones contraídas o que obtengan resultados negativos en auditorías financieras, serán sometidas a un proceso de liquidación o se podrán transformar en otras formas de gestión no estatal".

Bien, si está tan claro, ¿por qué no se actúa? Y de nuevo vuelve a plantearse la cuestión de forma explícita

“Sin embargo, transcurridos casi tres años de la aprobación de los Lineamientos, todavía existen empresas, sobre todo en el sector agropecuario, cuyo estado económico financiero es lamentable y en algunos casos, a pesar de los reiterados llamados de alerta, no se vislumbra un cambio radical a corto plazo”.

E incluso se identifican los responsables,

“Todavía en la mente de ciertos directivos pesan sobremanera experiencias ya vencidas por el tiempo, como el subsidio por pérdidas u otras formas de financiamiento, cual tabla salvadora del Estado para enmendar los descalabros en el cumplimiento de los planes y en el control sobre los gastos empresariales”.

El por qué actúan así los directivos de las empresas públicas responde a la dependencia de un órgano superior que es el responsable final al que todos se deben. Tal vez habría que preguntarse por qué arraigan determinados vicios en esos equipos directivos y qué responsabilidad hay que atribuir "al de arriba",

“A la espera siempre del rescate desde "arriba", que les saque las castañas del fuego; en no pocos equipos de dirección se enraizó el inmovilismo, la rutina, el actuar negligente, la mediocridad y la falta de iniciativa, fenómenos que inciden negativamente en el buen desempeño de cualquier organización”.

Y por supuesto, la responsabilidad en la falta de conocimientos técnicos lo que tiene fácil arreglo porque para ello está la formación,

“Cuando en determinado escenario se les escucha explicar la manera de sacar a flote las entidades que dirigen, queda claro enseguida que no tienen una visión exacta e integral de cómo salir del atolladero, solo proponen medidas coyunturales que apenas sirven para apuntalar los problemas sin ir a su solución definitiva”.

El autor incide en una cuestión que es irrefutable, y que parece extraída de algún documento interno del Fondo Monetario Internacional en aquellos países en que desarrolla sus políticas financieras,

“Poco cambiará el estado de cosas si no se elimina el personal improductivo que todavía pulula por las entidades, el pago de salarios sin respaldo productivo, el inadecuado manejo de los créditos bancarios, los inventarios ociosos, los gastos por pérdidas de animales o cosechas, y la interminable cadena de impagos”

Para poner el dedo en la llaga de forma más que evidente,

“El asunto va más allá de un simple reacomodo: se trata de vincular los ingresos a los resultados que se obtengan, elevar la productividad, diversificar la producción y los servicios, incrementar los rendimientos, y buscar nuevas alternativas y variantes para desplegar al máximo las potencialidades de cada entidad”.

En lo que no coincidimos es en la solución a este problema de la economía castrista correctamente definido. Ahí el autor se queda atrás y si no avanza más, tal vez sea porque ha ido muy lejos. Por ello, sinceramente le felicito. El análisis que ha realizado sobre el estado de postración en que se encuentra la economía ideada por los Castro hace medio siglo es correcto y valiente,

“Solo de esta manera, con mayor autonomía pero también con mayor responsabilidad, las empresas podrán "oxigenar" las cuentas y generar utilidades que aseguren el desarrollo endógeno, el cumplimiento de las obligaciones fiscales y la contribución al progreso y bienestar social de las localidades donde operan”.

Y ahí es donde yo me permito recordar que difícilmente se conseguirá mejorar la productividad, la eficiencia y el funcionamiento de estas empresas mientras que no se resuelve la cuestión básica y fundamental de los derechos de propiedad. El gran tabú castrista. El tótem al que parece que todos temen, y no quieren ni mencionar. Pero ellos mismos se dan cuenta que el estado, como empresario, es el responsable del desastre en que se encuentra la economía, y que no es posible otorgar al estado funciones que vayan más allá de las correspondientes a la asignación de recursos, la distribución o la estabilidad económica.

Que el estado no es un productor eficiente, y que cuando una economía se basa en la propiedad estatal de los medios de producción, o sea, en la “empresa socialista”, mal asunto. No hay que pedir peras a los olmos, porque no las van a dar. Los análisis tienen que llegar al final del problema y olvidarse que el “corazón del sistema de una economía” está formado por la libertad de empresa, la propiedad privada y el mercado. Ahí está la clave de la autonomía y la responsabilidad. Lo demás es perder el tiempo.

Comentarios

  1. Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución... otro cuento de caminos de los Castros. Diez planes quinquenarios fracasados, uno tras otro, porque se ha desconocido la naturaleza humana y se ha insistido en mantener un modelo de economía centralizada en manos de un estado dictarorial.

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  2. estimado elias,
    no creo sea liberalismo sino advertencia de lo que ocurrira: el cierre de las empresas "irrentables" y el desempleo de sus trabajadores. entrecomillo el termino porque dada la artificial paridad cuc = usd el registro economico empresarial y el sistema de cuentas nacionales estan desvirtuados y nadie puede afirmar con fundamentos economicos los resultados de las empresas y la economia nacional.

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