Fracasa la planificación de la cosecha azucarera 2014-15

Elías Amor Bravo, economista

Año tras año, cosecha tras cosecha, la planificación de la economía castrista es un continuo fracaso.
Sector tras sector, los objetivos se quedan lejos de los planes, siendo esta una de las características básicas del modelo económico diseñado por la "revolución" desde los lejanos tiempos de la Juceplan, y que al parecer los Lineamientos reafirman como opción de futuro: planificación y control central, empresas socialistas y ausencia de derechos de propiedad. Un caso aislado en la economía mundial.

Ahora acabamos de saber que la zafra 2014-2015 ha vuelto a no cumplir lo planificado. En un informe elaborado por funcionarios del Grupo Azucarero Azcuba, se señala que la producción finalmente quedó un 4% por debajo de lo esperado, a pesar de aumentar un 18% en relación al año anterior. La información procede de una nota en Granma, el diario oficial del régimen firmada por Arianna Ceballo González.

Conocidas son las dificultades del sector azucarero en Cuba desde que, a comienzos de siglo, Fidel Castro anunciase su reconversión, con el cierre de ingenios, el despido masivo de trabajadores y el abandono de los campos de cultivo de caña dominados por el marabú. Tras un período de indefinición, a partir de 2006, observando que los precios mundiales del azúcar remontaban como consecuencia del vacío dejado por Cuba, Raúl Castro, a la sazón máximo dirigente del país, se decidió a dar marcha atrás a aquella alocada decisión, que iba en contra de la cultura y la tradición productiva de Cuba. Desde entonces, la incorporación paulatina de algunos centrales que habían sido apagados ha permitido crecer la producción, siempre por debajo de los planes.

El principal problema que aducen las autoridades para el incumplimiento de los planes es técnico. Fundamentalmente, reparaciones e inversiones, motivados por la llegada tardía de algunos recursos, sobre todo de metales y piezas de la mecanización y el transporte, que a su vez se debe a los incumplimientos por parte de las empresas importadoras. Desorganización absoluta en un sector productivo que, desde los tiempos de la colonia, funcionó razonablemente bien, permitiendo a la economía cubana ocupar una posición de vanguardia a nivel internacional. Es como si huibieran olvidado.

A ello se tiene que añadir, una vez más, el bajo aprovechamiento de la capacidad potencial de molida de los centrales, que se quedó en el 65%, cifra inferior a lo previsto en el plan (72%) y al nivel óptimo que debe superar al 80%. Ese bajo aprovechamiento obedeció según Azcuba, a los tiempos perdidos y al incumplimiento de la tarea de corte y tiro de la caña. Un ejemplo de lo que ocurre en una economía en la que las decisiones de producción e inversión se toman por el estado, y no por empresarios privados en un escenario de libertad económica.

El informe de Azcuba señala que las tareas de extracción del azúcar y miel de los centrales, crearon fuertes tensiones durante la zafra, pese a los esfuerzos realizados por las empresas transportistas. A ello se deben añadir niveles de eficiencia en la producción de azúcar muy bajos, de 10,27 toneladas por cada 100 toneladas de caña molidas, que si bien supone una mejora con respecto al año anterior, sigue siendo realmente muy bajo.

Igualmente, se observan niveles de ejecución muy dispares entre los distintos centros productivos, lo que indica que la planificación estatal no consigue alcanzar unos estándares homogéneos en todo el país. Así, la Empresa Azucarera de Sancti Spíritus realizó la mejor zafra y los resultados de sus dos centrales, el Melanio Hernández y el Uruguay, los sitúan entre los mejores del país de forma integral.

Por otra parte, los cuatro ingenios de la Empresa Azucarera de Ciego de Ávila cumplieron su plan, lo cual permitió que la producción superase las 200 000 toneladas de azúcar, volumen que no alcanzaba hacía más de una década.

El central Argeo Martínez (Guantánamo) volvió a repetir una buena zafra, caracterizada por una alta eficiencia y un cumplimiento superior a su compromiso productivo.

Los azucareros de Cienfuegos también cumplieron nuevamente su plan.

Los de Villaclara reaccionaron, apretando el paso en la segunda mitad de la zafra para llegar al objetivo planificado y alcanzar la mayor producción del país con más de 235.000 toneladas, y ello pese a que tres de sus ingenios, Perucho Figueredo, Abel Santamaría y José María Pérez, no cumplieron los planes.

Los tuneros cumplieron su plan al superar las 200.000 toneladas. El Guiteras hizo la mejor contienda en más de diez años, al sobrepasar las 100.000 toneladas, por lo que retoma la condición de mayor productor del país, mientras que para el central Majibacoa, esta representa la segunda mejor zafra.

Descontados estos centrales, el resto del país (excepto Santiago de Cuba, que también cumplió su compromiso productivo) no no consiguió alcanzar las cifras planificadas, dando lugar a los resultados antes expuestos.

¿Cuál es la solución al problema? ¿Aplicar los Lineamientos? No, gracias. En lugar de perder el tiempo, se hace necesario devolver el poder económico a la sociedad y a los empresarios privados. A continuación, apartar al estado de las decisiones de intervención y control de la economía y permitir el ejercicio de los derechos de propiedad sobre la tierra y activos del país. Finalmente, dejar a la inversión extranjera participar libremente y de forma decidida en el sector clásico de la economía cubana. 

Es otra forma de ver las cosas. La que quizás pueda conseguir que se cumplan los planes, si es que vale la pena hacerlos, y que el sector del azúcar remonte.

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