Y ahora quieren que los cubanos cierren la llave de paso del agua

Elías Amor Bravo, economista

Los comunistas cubanos se están organizando un lío, día si y al otro también, sobre las tarifas que quieren cobrar por los distintos servicios públicos que se prestan a la población.

Primero fue la electricidad, y ahora, el agua. La ministra de finanzas y precios es la que ha provocado el alboroto al abordar la cuestión del metraje y los precios del agua desde dos aristas: cuánto se transforman los precios mayoristas en el sector productivo, y cómo quedan los del servicio doméstico. La ministra destacó que el Acuerdo 8959 del Consejo de Ministros establece que los precios del servicio del agua son centralizados, por lo sensible de este producto, “un recurso natural cuyo abastecimiento implica un gasto importante de combustible para el país y, por supuesto, de otros insumos. También tienen el efecto del incremento de los precios”. Y ya se sabe lo que ocurre con estos precios centralizados en la economía cubana. Nada bueno.

Lo cierto es que en todos los países, los precios del agua forman parte de la acción de los gobiernos, y las empresas que suministran el servicio, monopolios naturales, asumen en sus tarifas los principios y objetivos del gobierno. Uno de ellos, el más frecuente, es regular el consumo de agua para evitar un malgasto de este importante recurso. El problema es que los usos del agua son tan variados y tienen tantas aplicaciones diversas en la economía, que buscar una solución tarifaria que deje a todo el mundo en una situación favorable, no es fácil.

Si no, que le pregunten a los agricultores por un elevado precio del agua en este caso no potable, cuando necesitan regar sus cultivos, o al sector hotelero situado en lugares que precisan la traída de las aguas para que las piscinas y spas proporcionen el servicio adecuado, o qué decir de los campos de golf para turistas adinerados, o el consumo de agua de muchas actividades industriales y de servicios. El panorama es muy amplio y complejo, y la ministra así lo ha señalado. Detrás del ciclo del agua hay inversiones que se tienen que realizar continuamente para evitar que el modelo entre en crisis, y no conviene olvidar las pérdidas por las fugas de sistemas de alcantarillado que rondan una media de 50 años.

En dicho sentido, explicó que existen actualmente en Cuba dos tipos de servicios de abasto de agua potable: el denominado no metrado, para aquellos usuarios que aún no tienen reloj y que no se cuantifica el consumo, de modo que se establece para ellos una tarifa fija mensual de 7 pesos, que es como se establece por cantidad de personas en el núcleo. El otro servicio es el metrado, en que los usuarios pagan unos precios que aumentan con escalas progresivas en función del consumo de agua al mes. Se entiende que estos usuarios son familias, personas, en definitiva.

La ministra señaló que el objetivo es promover, con las nuevas tarifas del agua, un consumo adecuado, el que la persona necesita, utilizando para ello los estándares internacionales relativos al consumo que una persona precisa. Por ejemplo, en el estándar adecuado, que son 3 metros cúbicos por habitante al mes, la tarifa es solo de 1,75 CUP, y va aumentando conforme crece el consumo de agua por habitante. Más o menos lo mismo que se ha previsto con la electricidad.

De modo que allí donde se aprecia el alto costo de la nueva tarifa es cuando se consume más de 8,5 metros cúbicos por habitante, en cuyo caso se pagan 21 pesos. Ahí la tarifa es alta porque se plantea un sobreconsumo de agua, al que, según la ministra, prácticamente no se llega en el sector doméstico.

Por otra parte, para las personas naturales que tienen autorizada una actividad económica o negocio en su vivienda, se establece una tarifa específica en la que se combina la tarifa doméstica más la productiva (que se aplica a las empresas, al sector productivo y que, por supuesto, es mayorista).

En las tarifas de agua también hay un tratamiento específico para las formas de gestión no estatal que realizan las actividades en sus hogares. Por supuesto, a quienes las realizan en locales independientes se les aplican las tarifas productivas.

El servicio de carros cisterna para el abasto de agua se mantiene gratuito por su carácter eventual, que responde a interrupciones imputables al suministrador.

Hay otros servicios específicos que se regulan en el acuerdo 8959, donde se encuentra, por ejemplo, el de limpieza de fosas. Este es un servicio de alto coste porque implica un consumo elevado de combustible, no solo para llegar al lugar, sino en la operación propia de esa limpieza. Por ello, se establece una tarifa de 280 pesos, entendiendo que el mismo se realizará una vez cada dos o tres años. Además, la ministra indicó que incluso se está evaluando la posibilidad de bonificaciones por parte del proveedor del servicio para aquellas personas cuyos inmuebles están ubicados en zonas que no cuentan con alcantarillado y requieren de ese servicio dos o más veces en un año.

No parece que las tarifas del agua vayan a provocar el mismo revuelo que las de electricidad. Sin embargo, se observan no pocas contradicciones. La ministra aludió a que los estándares internacionales de consumo hablan de una media de 3 metros cúbicos mes por persona. Se trataría de una tarifa de carácter general y de aplicación a la mayoría. Obviamente existen consumos superiores, por supuesto, pero cabría entender que igualmente habrá consumos inferiores a esos 3 metros cúbicos persona y mes. 

Sin embargo, la tabla de tarifas aprobada por los comunistas establece el nivel de base en 3 metros cúbicos por habitante mes, y no acepta escalones inferiores, es decir, que alguien que consuma 2 metro cúbicos pagará lo mismo que el que consuma 2,9 metros cúbicos, es decir, 1,75 pesos. Parece injusto, sobre todo, si se tiene en cuenta que las personas que ajusten su consumo a la media deben ser muchas, para poder llegar a ese resultado.

Las tarifas se incrementan a partir de ese escalón inicial de 3 metros cúbicos y así, en el inmediato siguiente, de más de 3 a 4,5 metros cúbicos, la tarifa pasa a ser de 3,50 pesos. Un aumento del 100% para un incremento menor de consumo, y así sucesivamente, con incrementos que rondan el 50% y que alcanzan el 100% de nuevo cuando se pasa del escalón de más de 7,5 a 8,5 al de más de 8,5 metros cúbicos al mes, en este caso, 4,8 veces más que el estándar internacional. Desde luego, este nivel de consumo de agua merece un análisis específico. Las tarifas crecen de forma exponencial, sin que se pueda predeterminar quién puede estar detrás de los 8,5 metros cúbicos/mes. Parece que lo que quieren es que se cierre la llave de paso.

Hasta 3 m³ habitante/mes

1,75 CUP

De 3 m³ a 4,5 m³ habitante/mes

3,5 CUP

De 4,5 m³ a 6 m³ habitante/mes

5,25 CUP

De 6 m³ a 7,5 m³ habitante/mes

7 CUP

De 7,5 m³ a 8,5 m³ habitante/mes

10,5 CUP

Más de 8,5 m³ habitante mes

21 CUP


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