¿Es posible el modelo de Vietnam en Cuba?


 

Elías Amor Bravo, economista

Esta pregunta se suscita después de leer una interesante entrevista que el diario Granma hace al miembro del comité central del PCV de Vietnam, Thuan Huu durante su reciente visita a Cuba.

Huu explica las reformas que se han introducido en la economía vietnamita en los últimos 25 años, conocidas como Doi Moi o Renovación, para propiciar su transformación hacia los derechos de propiedad y el mercado como instrumento de asignación de recursos. Y los resultados han sido realmente muy positivos.

Por supuesto que nada que ver con la “actualización del socialismo” de los “Lineamientos” de Raúl Castro.

Doi Moi es una estrategia de ruptura con el pasado, la única que permite a las antiguas economías estalinistas de planificación central, superar sus obstáculos al crecimiento. Doi Moi, además, ha servido para construir las bases de una economía sólida, competitiva, capaz de mejorar las condiciones de vida de la sociedad. Y además, en un tiempo record. En el curso de los últimos 25 años, Vietnam ha pasado de ser una nación pobre a una de rentas medias a convertirse en un nuevo dragón asiático que se añade a los que en la década de los años 80 del siglo pasado superaron, con modelos similares, las trabas del subdesarrollo.

¿Cuáles son las claves del éxito de este modelo? Sin duda alguna, las reformas del Doi Moi se  han dirigido a conseguir la apertura al exterior, diversificando la base exportadora que comenzó siendo agrícola, tras las intensas reformas en el sistema de derechos de propiedad que permitieron a los campesinos ordenar libremente sus producciones en función de la demanda. La generación de superávits comerciales en los principales rubros de la exportación agrícola generó recursos suficientes para la inversión y el desarrollo hacia otras actividades secundarias.

Posteriormente, la reestructuración de las empresas estatales resultó esencial para poner fin a la sangría de ineficiencia de la economía estalinista del pasado. La eliminación de esas empresas burocráticas permitió el nacimiento de una pujante industria privada, que se unión al resto de las actividades exportadoras agrícolas de la primera fase. En el curso de una década, la economía de Vietnam estaba preparada para integrarse en los foros internacionales de cooperación, y apostar por el desarrollo del mercado monetario y financiero. Finalmente, los planes de inversión pública con una intensa participación de la iniciativa privada internacional, se encargaron de realizar el resto transformado la base de las infraestructuras existentes y generando, si cabe, más empleo.

Vietnam ha superado así el subdesarrollo, y actualmente las autoridades se plantean el objetivo de construir un país básicamente industrializado para el 2020. Y eso está a la vuelta de la esquina.

Las reformas económicas se sustanciaron en cambios en el sistema educativo, la generación de nuevos empleos más especializados y cualificados, y la reducción de las diferencias económicas internas entre las distintas zonas del país. Es significativo que este proceso de transformaciones del Doi Moi haya ido acompañado de un fenómeno de globalización cultural trasnacional que parece preocupar al dirigente comunista, empeñado en mantener las “tradiciones ancestrales” del pueblo. Una tarea difícil de afrontar, sobre todo cuando son los más jóvenes los que se empeñan en apostar por esos nuevos patrones culturales.

Para Huu, es su primera visita a Cuba y, en la entrevista afirma que se marcha “emocionado”, con lo observado en su estancia. Más bien poco, y nada que ver con el pujante dinamismo de su país. Básicamente, algunos proyectos socioeconómicos de dudoso éxito, y reuniones con dirigentes del partido comunista en las que seguramente le presentaron un escenario muy favorable comparado con la realidad.  En cualquier caso, en Granma se aseguran de señalar “que pese a las dificultades que el país enfrenta, ha logrado mantener las conquistas de la Revolución”.  Lo que traducido al vietnamita, significa que continúa la miseria, y que todo, aparentemente, sigue igual. Ya veremos si la economía castrista en 25 años reproduce el mismo resultado que Vietnam. Huu lo duda seguro.

Tomado de: Misceláneas de Cuba, 26 de noviembre 2012

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