El apagón es la esencia de la revolución comunista cubana

Elías Amor Bravo economista

La olla de presión social está a punto de explotar. Este tipo de cosas no se veían en Cuba desde los tiempos del maleconazo. De forma inesperada, Díaz Canel compareció junto a otros altos cargos del régimen y directivos del sector, de forma simultánea en los canales Cubavisión, Cubavisión Internacional y Caribe, así como las emisoras Radio Rebelde y Radio Habana Cuba, para reconocer públicamente que los apagones van a continuar, que no tienen solución al menos de momento, y que la situación energética nacional no va a cambiar. Extenso reportaje en la edición de Granma de hoy para justificar lo injustificable.

De veras ¿Se imaginan ustedes a Macron, Sánchez, López Obrador, yo que se, incluso Biden, en una tesitura similar? Imposible. En todos esos países del mundo, el suministro eléctrico, aunque con precios más elevados por culpa de la guerra de Ucrania, no se detiene, no hay apagones, y la población y la industria viven normalmente.

El apagón es la esencia de la revolución cubana. Y no es un fenómeno de ahora, ya en los años 60 muchos cubanos nos íbamos a la cama sin conocer el final de las series de televisión de aquella época, porque la electricidad se cortaba, de forma inesperada. Después, los apagones se convirtieron en la existencia cotidiana durante el período especial, y ahora han vuelto de nuevo, creando un malestar creciente de la población, que ya no está dispuesta a aceptar explicaciones bobas de sus dirigentes.

Díaz Canel, al que la prensa estatal comunista no escatima halagos y lo suele presentar como el luchador que no es, sigue insistiendo en que los problemas del sistema eléctrico se encuentran en el bloqueo, o en cuestiones como la debilidad del trabajo, las insatisfacciones, pero nunca reconoce su responsabilidad directa en los hechos.  En su análisis de los problemas, s

Y así, aburriendo a todo el mundo, Díaz Canel descarga toda una teoría sobre “picos y valles” que no se deberían producir en el suministro y consumo en horas del día, que explica, según él, lo que está ocurriendo.  Lo que pasa es que eso mismo ocurre en otros países, como España, por ejemplo, donde el calor intenso del verano obliga a encender aires acondicionados, pero la electricidad sigue funcionando. Nadie piensa en apagones inesperados.

Ahora Díaz Canel quiere que los consumidores utilicen la electricidad en otros horarios, fuera de los “picos” y así atenuar la demanda. Según él, las termoeléctricas tienen la capacidad para generar la capacidad que necesita el país cuando no hay picos y lo hacen con el combustible nacional, producto que también está disponible para trabajar con estabilidad. La solución parece clara.

El problema es que las unidades de las termoeléctricas de Felton o Guiteras no funcionan continuamente, porque están obsoletas, requieren inversiones y mantenimientos que no se han realizado en su momento, y ahora fallan de forma continua e inesperada. Al faltar dicho suministro, el “pico” vuelve a aparecer a cualquier hora del día, y detrás el apagón porque no hay otra fuente de electricidad. Nadie en 62 años se ha dedicado a pensar en cómo mejorar la oferta de energía en Cuba, recurriendo a renovables, por ejemplo.

Y llegados a este punto, las explicaciones de Díaz Canel entraron en otros derroteros, como la suscripción de acuerdos para establecer tres nuevos bloques, pensando en el crecimiento que puede surgir en un futuro, en tanto que se debe definir un cuarto, pero no es una inversión que se pueda realizar a corto plazo, o que soluciones como las plantas móviles de energía, tampoco resuelven el problema. 

Incluso se refirió a las incrustaciones en las calderas que se crean por el combustible nacional que, de no hacerse, se perdería la capacidad de generación. Ni siquiera los grupos electrógenos de generación distribuida que consumen grandes cantidades de diésel, son la solución por los problemas de suministro de crudo.  

Reconocida la gravedad del problema, ¿Qué hacer? No se puede permanecer de brazos cruzados.

Las soluciones propuestas son, igualmente, como para quitar el sueño.

Se pretende utilizar ingresos del turismo para financiar las inversiones. Pero claro, los turistas que llegan siguen siendo pocos, y los ingresos otro tanto, por lo que esta vía es impracticable. Antes está construir habitaciones de hoteles, al parecer. Otro tanto ocurre con la recaudación en las tiendas en MLC, que pese a los márgenes comerciales del 200% y 300% apenas da para reponer productos y así los desabastecimientos que se van observando en estas tiendas. El dinero recaudado del turismo y las tiendas MLC apenas ha servido para comprar combustible y asignar recursos a los mantenimientos y reparaciones. Habas contadas.

La otra solución es ir arreglando primero lo que da más capacidad de generación al sistema eléctrico, lo que ha llevado a priorizar la Felton y la Guiteras, con todas las dificultades derivadas de la obsolescencia de estas plantas.

Y luego, Díaz Canel propuso el ahorro energético, trasladando a la responsabilidad individual y colectiva el problema. El mismo argumento populista de siempre, que si de los cuatro millones de viviendas; si solo tres millones apagaran un bombillo de 20W que pueda estar innecesariamente encendido en una vivienda, eso representaría instantáneamente una potencia de 60 MW, la misma que tiene un bloque de generación de la Renté o uno de la 10 de octubre. Increíble que se pidan esfuerzos de esta índole a las víctimas de los apagones.

Detrás de Díaz Canel intervino Liván Arronte, ministro de energía y minas, que se refirió a lo que denominó "las situaciones coyunturales que se han dado en el sistema eléctrico, provocando el agravamiento de la situación en los últimos días".

Y volvió de nuevo a las incidencias de la unidad 2 de Felton que no es más que un cúmulo de despropósitos derivados como ya se dijo, de la falta de inversiones y de atención en los últimos años. Otro tanto al referirse a la termoeléctrica de Guiteras, afectada igualmente por los mismos problemas de mantenimiento.

El ministro llegó a afirmar que los 200 MW de reserva del sistema eléctrico, muchas veces por la inestabilidad y los problemas no se llegan a alcanzar, lo que en cualquier momento provoca los apagones. Pero nada dijo sobre qué hacer para superar estos problemas.

De lo que sí habló Arronte es de la quema del crudo nacional en las termoeléctricas, que si bien da soberanía desde el punto de vista energético, porque es combustible nuestro, su elevado contenido de azufre provoca las temidas incrustaciones y corrosión en las calderas, que se tiene que compensar con acciones de mantenimiento sistemáticas de limpieza y de sustitución de partes y agregados.

Es decir, el crudo nacional provoca que tengamos que hacer más mantenimientos, pero es el combustible disponible y ante los altos precios del mercado internacional es la solución del país para poder garantizar la generación de electricidad. Es decir, habrá más apagones.

Arronte no perdió ocasión para recordar que el problema eléctrico tiene mucho que ver con el bloqueo, no solo para la adquisición de los combustibles, sino también de los recursos que hacen falta para reparar las unidades, además de que obliga a efectuar la compra de piezas a través de segundos países.

Tras Arronte participó Omar Ramírez Mendoza, director adjunto de la Unión Eléctrica, que avanzó cuestiones mucho más técnicas que se veían interrumpidas por intervenciones de Díaz Canel.  

Ramírez fue muy claro. Se hace mantenimiento, pero no siempre con la profundidad que lleva porque no se dispone del tiempo para poder cubrir la demanda y evitar los apagones. La otra razón es que se quedan sin intervenir un grupo de equipos que necesitan de recursos con los que no se cuentan, por lo que al tocarlos se corre el riesgo de aumentar los daños, o resultar en una intervención mayor a la esperada.

En este punto, Díaz Canel intervino para reconocer que hay un estado de malestar en la población que calificó de “lógico, y en dos dimensiones: una a nivel personal y colectivo en la población, quien sufre directamente los apagones; y la otra es que se afecta la economía, que está en función de garantizar servicios y bienes a las personas”.

Y, al respecto, señaló que “los estados de opinión expresan molestias, pero también comprensión, por lo que hay que destacar la manera en la que el pueblo, viviendo una situación rigurosa, exigente, de limitaciones, ha sido capaz de comprender en su mayoría que esto no es culpa de un gobierno que no se ocupa o una debilidad en el trabajo de las instituciones, sino que tiene que ver en los aspectos abordados”. En este aspecto, Díaz Canel se equivoca, porque la mayoría de los cubanos saben de quién es la responsabilidad de los apagones, y lo que no consiguen entender es que se sigan produciendo, a pesar de que, como dice Díaz Canel “se trabaje mucho y duro en resolverlos”.

Tras referirse brevemente a la diferencia entre potencia real y potencia disponible de las plantas, habló de un accidente ocurrido en la planta Máximo Gómez, del Mariel, que provocó que la unidad seis ahora necesite, y se está trabajando en eso, la importación de componentes para llevarla a 100 MW, mientras, se perdió totalmente el bloque siete, de 90 MW.

A partir de este punto, la comparecencia devino en la explicación de accidentes y sucesos similares en la CTE Otto Parellada, Tallapiedra, la planta eléctrica Ernesto Guevara, en Mayabeque, la CTE Antonio Guiteras, o la Felton, en Holguín, la Renté en Santiago de Cuba. Hablando de bloques en servicio y de bloques paralizados, y sobre entrada prevista en funcionamiento de las plantas, Díaz Canel arrojó si cabe más confusión y, desde luego, si su objetivo era dar tranquilidad a la gente que viera el programa, que se olvide de ello. La conexión en directo durante el programa con las autoridades de diferentes termoeléctricas del país hizo bien poco por dar esa tranquilidad a la gente. Tan solo hubo alguna noticia positiva de la central termoeléctrica de Nuevitas que al parecer va superando sus problemas.

En este punto, Mario Pedroso, director general de la Empresa de Grupos Electógenos y Servicios Eléctricos (Geysel), se refirió a las acciones que se realizan para asegurar con los grupos diesel de generación distribuida el déficit que se está produciendo en la generación termoeléctrica.  

Geysel es una empresa de mantenimiento y operación de grupos electrógenos que tiene representación en todas las provincias del país, y cuya tarea fundamental está dirigida a trabajar en los picos, para evacuar contingencia en el sistema o para garantizar la enmienda durante el azote de una catástrofe natural. Para ello cuentan con 943 grupos electrógenos de diferentes tecnologías y una potencia instalada de 1.334 MW. En estos casos, las averías por falta de mantenimiento se van acumulando y aumentan su frecuencia a causa del uso común.

De los 943 grupos electrógenos, solo hay 579 MW disponibles y 348 MW de los 1.334 potenciales.  La disponibilidad de diésel se verá comprometida en los próximos meses de cumplirse las previsiones de la economía mundial y eso puede ser incluso peor para esta opción energética. Ellos mismos lo reconocen. Las dificultades con respecto al abastecimiento del combustible diésel están ahí y en muchas veces no se ha tenido oportunamente el combustible que ha hecho falta para generar con esos grupos, y esa es una situación que ha puesto tenso el sistema de distribución del combustible del país. Dicho de otro modo, la posibilidad de un verano tranquilo está cada vez más en el aire.

Después, Pedro Sánchez Torres, director de Empresa de Mantenimiento a Grupos Electrógenos Fuil-Oil (Emgef) dio a conocer que ese centro tiene unos 950 MW instalados como parte de la generación base de Cuba en 489 máquinas, en 33 centrales eléctricas, ubicadas a lo largo de todo el país.

En este caso, explicó que la empresa transita hoy por una compleja situación con respecto a las piezas de repuesto que en los últimos años no han podido tener, no solo por parte del financiamiento, sino también por las complejidades en el acceso a la fábrica en la que se pueden abastecer, pues se han visto obligados a utilizar terceros proveedores. Ello ha supuesto que presenten 506 MW en averías, más de 200 MW que no han podido recuperar, 163 MW en mantenimiento que no se han podido recuperar. Tampoco conviene hacerse expectativas favorables de esto.

Al final, Ramiro Valdéz, que había estado escuchando todo el programa en silencio, pero con evidente sonrojo, dijo algo así como “que es necesario trabajar en función de vivir desde el punto de vista electro energético en un equilibrio con el presupuesto de cada hogar” y dio el cierre. La generación histórica cada vez tiene menos confianza en los herederos, y se han dado cuenta de que aquello se acaba. 

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