¿Qué ocurrió en la economía cubana en 2021? (I)

Elías Amor Bravo economista

El anuario estadístico de Cuba 2021 ha hecho su aparición en la página web de la ONEI. Tras una larga espera, los dirigentes comunistas han dado la autorización a este organismo para que empiece a divulgar los resultados de la economía cubana el pasado año. Nada buenos, por cierto.

De momento, se han publicado solamente los relativos a las secciones de población, minería y energía, manufactura, transportes, construcción e inversiones, ciencia y tecnología, tecnologías de la información y comunicación, cultura, deporte y el que se mantiene más o menos estable, de territorio.

La mayoría de estos datos ya eran conocidos, por cuanto habían sido publicados en informes sueltos en meses anteriores en la web de ONEI. No obstante, se espera todavía la publicación de las cuentas nacionales, las finanzas y precios o empleo y salarios, que, sin duda, serán objeto de análisis detallado.

De momento, de lo que ha sido publicado, la impresión general es muy negativa. Por ejemplo, de la población, no solo se destaca su descenso, del -0,35% con respecto a 2020, sino la tendencia decreciente que viene registrando desde que en 2016 se alcanzaron 11.239.114 habitantes. De modo que, en seis años, la población cubana se ha reducido en 91.709 habitantes.

Este fenómeno se ha producido como consecuencia de una intensa reducción del crecimiento vegetativo, con una caída de la natalidad y un aumento de la mortalidad que han tenido, sobre todo esta última en 2021, unos resultados alarmantes, con un aumento del número de fallecidos del 49% con respecto al año anterior. Por el contrario, los nacimientos cayeron en un -5,7%, de modo que el balance entre los dos indicadores arrojó un resultado negativo de -68.549 habitantes.

Además, ha proseguido el envejecimiento de la población, situando a los mayores de 60 años por encima del 20% del total en 2021. La estimación oficial de este segmento de población para 2030 supone llegar a un 30% del total, diez puntos más que en 2021.

Finalmente, la relación de dependencia, que calcula el porcentaje entre la población infantil (de 0 a 14 años) y los adultos mayores (de 60 y más) con respecto a la población adulta (población de 15 a 59 años) situada en 600 puntos, indica que la carga o presión sobre los recursos laborales de un territorio dado del proceso de envejecimiento poblacional es muy elevada. La previsión para 2030 la sitúa en 800 puntos.

De la industria manufacturera, poco se puede decir que no se haya dicho ya. La producción industrial manufacturera aumentó un 1,8% respecto a 2020, pero que nadie crea que se ha producido el deseado "efecto rebote" respecto de la caída de dicho año por la pandemia. El dato de 2021 se mantiene por debajo del nivel de 2019 un -11%.  Y lo que es peor, con respecto a la base del índice de 1989, el sector ha descendido un 45,2%.  

De las distintas actividades de la industria la que experimentó un mayor descenso en 2021 con respecto a 2020, fueron los Bienes intermedios, un -21,4%, con especial incidencia en la Energía, -32,1% y los Materiales para la construcción, con un -28,6%. Factores de producción vitales para la economía, que sin embargo registraron descensos muy significativos.

Por su parte, la producción de Bienes de consumo siguió una evolución similar al total, con ligero aumento en 2021 respecto de 2020, un 1,2% (algo inferior) pero se mantuvo por debajo del nivel alcanzado en 2019, -14,3%. Destaca en este grupo el descenso de la Producción de alimentos, un -18,1% entre 2020 y 2021 e incluso, un -24,9% si se compara con 2019.Un buen indicador de las penurias de la población.

Otro tanto cabe señalar de la producción de Bienes equipos, maquinaria y otros, que, sin embargo, aumentó un 46% entre 2020 y 2021, aun cuando se mantuvo el índice de 2021 en torno al valor registrado en 2019, prácticamente estable, siendo este una de las ramas de actividad más destruidas desde 1989 cuando empezó a publicarse el índice.

Sin embargo, el resultado de la industria azucarera en 2021 con un desplome del -63,7% respecto del año anterior, ya fue preparando las condiciones para lo ocurrido en este año 2022. El azúcar cubano se hunde, a pesar de que en plena pandemia sirvió para mantener cierta estabilidad del crecimiento en el segundo trimestre de 2020. Desde entonces, ha entrado en una grave crisis, como reflejan los datos. El índice de producción del azúcar en 2021 se encuentra casi 30 puntos por debajo de la media de toda la industria.

En estrecha relación con los datos anteriores, las estadísticas de construcción e inversiones han revelado la intensa caída de la construcción de viviendas en 2021, un -45%. Apenas unas 18.645 viviendas la cifra más baja de los últimos cinco años. Además, cabe observar que la construcción privada (-53%) descendió con mayor intensidad que la estatal (-37%) por la falta de incentivos y ayudas. Recordar que la construcción de vivienda privada había venido ocupando un papel más destacado que la estatal a partir de 2018, pero ha perdido fuerza.

A la hora de analizar las inversiones, a resultas de las modificaciones monetarias de 2021, derivadas del ordenamiento, la comparación entre las inversiones de 2020 y 2021, se tiene que realizar por estructuras. Y en ese sentido, se destaca que no se observan cambios significativos en la estructura territorial de las inversiones m con más concentración en La Habana y Santiago de Cuba y reducción en las menores. Tampoco se detectan cambios en la estructura por actividades económicas de las inversiones. Eso sí, se mantiene la concentración en “hoteles” (inmobiliarias) (más del 50% del total) y se recupera la inversión en “Explotación de minas y canteras” (del 1,1% al 7,1%) tras largos años de olvido en esta última.

Por último, se destaca que entre 2020 y 2021, las autoridades decidieron alterar bruscamente el patrón de evolución de los componentes de inversión, con una reducción del relativo a construcción y montaje y un aumento de la inversión en equipos, de casi 15 puntos en ambos casos. Tal vez una reacción tardía a los cambios provocados por las transformaciones tecnológicas.

En cuanto a las estadísticas de Transportes, la economía del país se paralizó en 2021 por el COVID-19, la crisis de la energía y los efectos de la tarea ordenamiento. Los datos indican que el transporte total de viajeros se redujo un -32,3% en 2021 descenso que, comparado con 2019, alcanzó un -61%. Salvo el Taxi, los distintos medios de transporte experimentaron notables descensos en los niveles de actividad en los últimos 5 años, acentuados en los dos más recientes.

Después del ómnibus colectivo que es el medio de transporte más utilizado (67,1%), los cubanos se ven obligados a tener que utilizar los medios alternativos para el transporte (23,3% del total)[1]. En este recuento de medios, se observa que el ferrocarril apenas alcanzó un 0,2% del total de viajeros y el Taxi, pese a su dinamismo, a tan solo un 0,3%.

Los datos de transporte de mercancías revelaron igualmente una intensa caída en 2021. El total de mercancías transportadas en dicho año disminuyó un -78,9%, mucho más que los viajeros, con respecto a 2020 y se situó en el valor más bajo de los últimos cinco años. Un indicador de la parálisis económica del conjunto de la economía. Incluso, la carga operada en los puertos también disminuyó un -17,7% en 2021.

Por lo que respecta a Energía y minas, el año 2021 confirmó que la producción de electricidad en Cuba ya estaba teniendo problemas graves por la falta de suministros. Aunque la mayor parte de los datos se cerraron en 2020, la tendencia del petróleo importado y producido a nivel nacional, y sus derivados es claramente descendiente desde 2016.

Pero volviendo a los datos de electricidad que, si llegan a 2021, se destaca el consumo de los hogares, con un descenso del -9,6% con respecto al año anterior. El consumo estatal de electricidad también se redujo, pero menos, un -6,8% lo que indica quién está pagando el ajuste de consumo y los apagones. 

La producción de electricidad se redujo un 5,5% en 2021. Finalmente, las energías renovables con 385 Gigawatt hora, apenas alcanzaron el 2,1% del total de la generación bruta de electricidad del país, lejos del 4% que declaran las autoridades. 

De la minería, solo destacar que los datos de Laterita más serpentina niquelífera solo llegaron a 2020, pero en todo caso, registraron ya en dicho año un aumento del 11,8% respecto de 2019 como reacción a la mayor demanda internacional. En cambio, la producción de gas natural se redujo un -27,3% en 2021.



[1] Los medios de transporte no convencionales son los coches de tracción animal, bicitaxis, camiones y autos privados.

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