El régimen no tiene ni idea de qué hacer con los actores privados

Elías Amor Bravo economista

Pero ¿de verdad sabe el régimen comunista cubano qué quiere hacer con los nuevos actores económicos? Hay serias dudas. Lo mejor que pueden hacer los comunistas cubanos por los nuevos actores económicos es olvidarse de que existen, dejarlos funcionar de la forma más libre y autónoma que existe y sobre todo, facilitar un marco jurídico adecuado para que puedan afrontar sus retos y aportar a la economía nacional, que sin duda alguna, es mucho y de gran calidad. Pero no parece que van por ahí los tiros.

Esto se puede concluir del intercambio celebrado entre representantes de los actores privados y autoridades del ministerio del comercio interior (Mincin) y el ministerio del turismo el pasado viernes. En dicha reunión, informa Granma, se pasó revista a “varios de las principales problemas que dificultan el desarrollo de los nuevos actores económicos, micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes); cooperativas no Agropecuarias (CNA), y trabajadores por cuenta propia, a la vez que limitan su aporte a la nación”. Una pregunta, ¿Alguien pensó en el estado comunista injerencista en la economía como el principal y único problema para los actores privados? ¿No? Pues entonces, con todos mis respetos, perdieron el tiempo.

Pensar que en este momento, la crisis a nivel mundial, el aumento del bloqueo y especialmente la situación actual con determinados productos de consumo básico puede tener algún tipo de incidencia en la actividad de los emprendedores cubanos, es una falsedad. La prueba está en que, en el conjunto de medidas del departamento de estado para suavizar el contencioso, hay algunas que, sin duda alguna, van dirigidas a apoyar desde Estados Unidos a  los emprendedores privados cubanos. Sucede que el régimen las cortocircuita, por su obsesión enfermiza contra la generación de riqueza por parte de la iniciativa privada. Es ahí donde hay que poner solución al problema, porque de nada sirve crear más y más mipymes y CNAs, si luego el marco en que deben funcionar está lleno de trabas y de obstáculos.

Varios ejemplos pueden ilustrar la pésima influencia que ejerce el régimen sobre la actividad privada. Por ejemplo, obligando a recurrir a los mercados cambiarios informales a pagar cotizaciones por las divisas que no se corresponden con el cambio oficial de 1x24. El desempeño eficiente de los nuevos actores económicos exige que se consolide un mercado formal de cambio de divisas, sobre todo, si el régimen sigue apostando por vender todo tipo de insumos en los mercados de suministro en MLC, lo que exige la tenencia previa de moneda extranjera.

Sobre todo, los actores privados necesitan eliminar la burocracia asfixiante creada por el régimen para gestionar los trámites empresariales, incluso la inscripción en el registro, así como revisar los importes fiscales que le corresponden pagar por lo elevada que son podría poner en riesgo la supervivencia de las empresas, y en ese sentido, el anuncio de la ONAT de empezar a investigar a los actores privados ha encendido las alarmas.

Hay que poner solución a los suministros de bienes intermedios, no solo por su precio en MLC como instrumento recaudatorio, sino porque muchos actores económicos se enfrentan a problemas de escasez, sobre todo cuando son bienes importados, lo que les impide atender sus compromisos con los clientes. Los actores privados están pidiendo al estado que autorice la importación por actores privados independientes del estado, pero el régimen no quiere perder ese negocio que le permite detraer divisas para las arcas del estado.

La ministra del comercio interior, Betsy Díaz se comprometió a eliminar las trabas que repercuten en el desempeño de los nuevos actores económicos y su aporte a la economía de la nación, pero ella sabe que, por motivos ideológicos, no lo podrá hacer. Y por eso, utilizan como justificación la crisis a nivel mundial y especialmente la situación actual con determinados productos de consumo básico que inciden también sobre Cuba. Justificaciones falsas, porque la ministra sabe que los actores privados cubanos, de acuerdo con sus compatriotas de Estados Unidos, podrían resolver esos problemas si pudieran establecer acuerdos y negocios con libertad, lo que el régimen no permite

Para el régimen, la solución está en inventarse una mayor preparación de los municipios en cuanto a los nuevos actores económicos, en el asesoramiento legal adecuado, así como en el conocimiento de que las empresas estatales poseen facultades para realizar determinadas actividades, las cuales llamó a aprovechar para eliminar algunas trabas. Más de lo mismo, ahora aliñado con el papel de los municipios. No tienen remedio. Las cosas se pondrán mucho peores.

Y, además, no conformes con poner las cosas cada vez más difíciles y obstruir cualquier proyecto privado de creación de riqueza, ahora el régimen quiere que los emprendedores privados cubanos desarrollen  políticas sobre la responsabilidad social.

Nadie va a cuestionar que esto no sea importante, pero ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que el sector privado empresarial cubano en sus actuales condiciones de precariedad y debilidad se puede dedicar a estas políticas? O dicho de otro modo, ¿Realiza el régimen comunista alguna responsabilidad social con sus empresas estatales? Que pongan un solo ejemplo.   

Por si no fueran denunciables las prohibiciones para el ejercicio de determinadas actividades o las trabas y complicaciones para desarrollar actividades de comercio exterior libres, a alguien en el régimen se le ha ocurrido que hay que crear políticas relativas a la responsabilidad social para todos los actores económicos. ¿Cómo se puede entender que hayan sectores y actividades fundamentales en el que el régimen no haya autorizado ni una sola mipyme o CNA, como el de la actividad financiera y de seguros? La falta de encadenamientos, incluso la innovación, algo tan manido por Díaz Canel con su célebre tesis doctoral, escapan, al menos de momento de los proyectos privados de mipymes o CNAs.

Conclusión, lo que se tiene que hacer es crear el “instituto de nuevos actores” previsto en la ley. Más burocracia.

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