La economía cubana necesita un sector de consultoría empresarial privado y fuerte

Elías Amor Bravo economista

La economía cubana necesita construir unas bases de solvencia y rigor para afrontar el futuro y generar condiciones de prosperidad para todos los cubanos. La intervención del régimen en la economía no ha servido para ello. Por ello, lograr este objetivo debería ser con un sector privado especializado en el negocio de la consultoría empresarial.

Este sector, formado por profesionales cualificados que dominan una serie de materias relacionadas con la adaptación de las empresas a un entorno cambiante y complejo, se encuentra especialmente preparado para adaptarse a las diferentes etapas del ciclo económico y orientar sus funciones a las materias más solicitadas en cada una de ellas.

Pero en Cuba, al régimen no interesa contar con estos servicios de consultoría que, en algunos países, han sido denominados, como sector “terciario avanzado” por su especialización y capacidad para adaptar su oferta, tanto a las demandas de sus clientes en épocas de bonanza, como a los tiempos de crisis.

Y el trabajo se realiza en estrecha relación con sus clientes, que suelen ser empresas, organizaciones o instituciones, privadas y públicas, que descubren que enfrentarse con la problemática del entorno puede resultar más fácil con la ayuda especializada de profesionales. Además, las empresas y las instituciones necesitan asesoramiento y consultoría y están dispuestas a pagar por ello.

En situaciones complejas, como la actual, en que la coyuntura viene definida por una notable incertidumbre, la actividad de la consultoría adquiere más importancia. Esto significa que este sector tiene que ser promovido para las empresas, sobre todo las privadas, que aspiran a crecer y alcanzar escala para operar en los costes unitarios más bajos. Y no solo promovido, sino incentivado.

El régimen comunista no se ha planteado jamás apostar por la consultoría empresarial privada y promover el desarrollo de esta actividad. Con ello podría generar un negocio en aumento, que, además, serviría para ayudar a las empresas y organizaciones a tomar decisiones eficientes en las actuales condiciones.

Se podría pensar que la situación del sector empresarial cubano no es la más indicada para recurrir a estos servicios. Gran error. Las empresas estatales en pérdidas podrían beneficiarse de una consultoría financiera que las apartase de sus posiciones deficitarias.

Las pequeñas mipymes, estudiar el mercado y proporcionar bienes y servicios adaptados a las necesidades y a precios competitivos, o recibir asesoría para exportar o importar en condiciones competitivas. Incluso, operaciones vinculadas a la inversión extranjera podrían sacar provecho de la consultoría empresarial privada. No hace falta ser muy arriesgado para asumir una demanda de servicios de consultoría en aumento por parte de los actores económicos.

De cara a los próximos meses, la complicada situación económica va a ir a más, conforme los efectos devastadores de la guerra de Ucrania se trasladen plenamente a los precios de alimentos y materias primas. En algunos países, estos hechos, y otros nuevos que aparecen como los aumentos de precios y costes, están provocando una demanda creciente de servicios especializados de consultoría, y de ese modo, estos países, no de forma casual, son los que aprovechan mejor el efecto rebote y superan el paradigma de crisis de la pandemia del COVID-19.

Las amenazas para la recuperación económica inciden, sobre todo, en la gestión de márgenes, tesorería y negocio para las empresas y organizaciones en un escenario como el actual, en el que, de la misma forma que se pueden generar oportunidades para empresas de algunos sectores, otras experimentarán dificultades para sobrevivir y terminarán desapareciendo. Desgraciadamente, no se dispone de información sobre las opiniones de los actores económicos en Cuba respecto de la coyuntura y las decisiones de política económica.

La oscuridad informativa es total, quizás porque al régimen no le interesa la transparencia y claridad. Por ello, la economía cubana pierde oportunidades de operar con eficiencia y mejora en los distintos sectores productivos, obligada a seguir medidas del régimen que no llevan a ningún sitio, como la célebre estrategia económico social, los llamados lineamientos o el insufrible plan de la economía. Opciones fracasadas del modelo económico comunista, que se tienen que ir superando en las condiciones que se van apuntando en la economía mundial.

La consultoría empresarial privada debe nacer, crecer y consolidarse en el sistema económico cubano, para dar respuesta con sus servicios profesionales a cuestiones de máxima relevancia, como la digitalización, la descarbonización y la sostenibilidad de las economías impulsar nuevos modelos de negocio que vayan más allá de la uniformidad gris comunista.

 

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