Primera edición de "Cuadrando la caja": más sombras que luces

Elías Amor Bravo economista

Acabo de ver la primera edición de “Cuadrando la Caja”, el nuevo programa del sistema informativo de la televisión, junto a La Pupila Insomne y Cubadebate, sobre economía cubana. En el mismo se abordó por los invitados el tema de las empresas con utilidades excesivas. 

Vaya por delante que de los 131 comentarios que se han recibido en la noticia de Cubadebate he encontrado muy pocos favorables. La economía interesa, y mucho, a mis compatriotas, pero nadie quiere estar aguantando chácharas ideológicas sin que se ofrezcan soluciones concretas a los problemas.

De modo que “Cuadrando la Caja”, presentado por Marxlenin Pérez, doctora en Ciencias Filosóficas y profesora titular de la Universidad de La Habana, ha saltado a la palestra como una nueva propuesta televisiva para debatir, cuestionar y llegar a consensos desde el socialismo cubano sobre temas económicos.

En este primer programa, se ha hablado de las utilidades excesivas en el sistema empresarial, y para ello, participaron Agustín Lage, Ramón Labañino, presentado como economista y Héroe de la República, y la ingeniera y empresaria, Ariadne Placencia. Y creo sinceramente que el programa podría mejorar, y mucho, con la presencia de menos "héroes" y más emprendedores privados y economistas que no se alineen con la doctrina oficial. El programa ganaría mucho. Seguro.

La estructura del programa ha sido sencilla. Durante los primeros minutos se pasó revista a los principales asuntos relacionados con la economía cubana. Una selección, de antemano condicionada por los responsables ideológicos del programa. Aquí se informó de las actividades de la jornada económico productiva Cuba 2022, también de que el 50% de las 3.604 mipymes creadas se dedican a la manufactura y construcción, de la amenaza de crisis alimentaria mundial, de que 500 toneladas de tabaco se pueden perder en Pinar del Río por las lluvias, o de las advertencias de CEPAL sobre la difícil situación económica en América Latina este año, y algunas referencias sueltas a los datos “aceptables” relativos a circulación mercantil, la información contable de las empresas e incluso las utilidades. Tras este repaso a la actualidad, la presentadora introdujo las cuestiones a tratar.

¿Qué son las utilidades? ¿Cómo se planifican? ¿Existen regulaciones específicas en el contexto cubano? ¿Cuáles son las condiciones que han propiciado la obtención de super ganancias por algunas empresas? ¿Son el resultado de una mayor eficiencia de la empresa estatal socialista? ¿Cómo impacta ese fenómeno en nuestra economía y en nuestro pueblo?

Y aquí estamos para decir, en primer lugar, que en la Ciencia Económica, la utilidad es un concepto que tiene un significado completamente distinto al utilizado en el régimen comunista cubano. Y como nadie dijo nada al respecto, en este blog vamos a explicar a los cubanos qué es la utilidad.

En Economía, y en todos los países del mundo, excepto Cuba, la utilidad es la medida de satisfacción por la cual los individuos valoran la elección de determinados bienes o servicios. En su concepto más general, la utilidad es el interés o provecho que se obtiene del disfrute o uso de un bien o servicio en particular. Como resultado, cuanto mayor es la utilidad que proporciona el producto, mayor será el deseo de consumirlo. 

Por ello, se trata de obtener mayores cantidades de ese bien a medida que se estime una utilidad mayor. Esto, hasta llegar a un punto de saciedad. El concepto de utilidad es la base microeconómica para construir una serie de conductas de consumo y preferencias individuales y colectivas, que llevan al concepto fundamental de la demanda. 

No es extraño que los comunistas cubanos hayan borrado esta acepción del término utilidad de Cuba, por cuanto en el país no es posible la libre elección desde la imposición de la odiosa libreta de racionamiento en 1962. Tal vez con utilidad, con su significado verdadero, en Cuba existiría más elección y más libertad económica.

De hecho, asociado a la utilidad, el Utilitarismo surgió como filosofía, a fines del siglo XVIII con las aportaciones de Jeremy Bentham (1748-1832) que establecía que la mejor acción es la que produce la mayor felicidad y bienestar para el mayor número de individuos involucrados y maximiza la utilidad. Esta es la primera versión del "Utilitarismo", si bien no es la que se acepta actualmente. Otro filósofo relevante en el desarrollo del Utilitarismo en el ámbito de la economía fue John Stuart Mill en su libro de 1863 “El Utilitarismo”. Parte de que todo ser humano actúa siempre, sea a nivel individual, colectivo, privado, público, como en la legislación política, según el principio de la mayor felicidad, en vistas al beneficio de la mayor cantidad de individuos. Antes de 1959 en las universidades y escuelas de negocios de Cuba se estudiaba esta acepción de la utilidad, y no el falso concepto marxista. Tal vez por ello, la economía funcionaba tan bien.

En el programa no se habló nada de esto, sino que se definió la utilidad al menos de tres o cuatro formas, todas ellas asociadas a la contabilidad empresarial o a ganancias no planificadas. Nada que ver con las bases filosóficas de la Economía. Incluso, el “héroe de la revolución”, que actuaba como censor de los otros dos participantes, se permitió establecer durante el programa, toda una serie de acusatorios “juicios de valor” sobre lo que él entiende por utilidad justa, “aquello que está bien ganado” y la superutilidad que se tiene que “corregir” cuando alguien aprovecha una determinada coyuntura en beneficio propio. 

Lo mismo de siempre. Más ideología comunista que Ciencia Económica. En un determinado momento del programa, este “héroe de la revolución” llegó a afirmar su posición contraria a las utilidades desproporcionadas, que se tienen que intervenir si detrás de ellas hay comportamientos que calificó de especuladores y "contrarios a la revolución".

Los participantes coincidieron en que las superutilidades no tienen razón de ser en la economía cubana. No es una cuestión técnica, sino política e ideológica. Se asocian a desigualdades sociales, que se tienen que corregir cuanto antes, porque la economía cubana, como señala su constitución, está basada en la igualdad. Buen argumento, pero que pregunten a quienes no pueden comprar en las tiendas en MLC y están pasando horas en las colas de siempre.

Sin embargo, las superutilidades están ahí, y las empresas tratan de lograrlas a pesar de que el estado comunista descarga toda su presión tributaria sobre ellas. Alguien dijo que el 80% de los ingresos del estado proceden de las empresas. Realmente es el 100% porque el estado es el dueño de las empresas. Por eso, el “héroe de la revolución” hizo un ridículo espectacular cuando trató de establecer una relación entre utilidades y titularidad de los medios de producción y dijo que los trabajadores cubanos cobran “utilidades” por ello, "porque son dueños de las empresas", además de su salario. A este personaje "heroico" habría que explicar que, en el resto de los países del mundo, los trabajadores también son dueños de las empresas cuando compran libremente acciones, planes de pensiones o fondos de inversión, y ahí sí que obtienen ganancias las empresas, por las cuentas que les traen.

Los participantes no coincidieron a la hora de explicar el origen de las superutilidades, y eso estuvo bien, porque fue de los momentos que llevaron al “héroe” a intervenir para cortar en seco a Lage, que en ese momento introducía aspectos interesantes sobre las empresas tecnológicas, y apostilló su mensaje ideológico y contundente sobre por qué se tiene que aplastar a las ganancias con las que él “no está de acuerdo”. Labañino no estaba para hablar de economía, sino para actuar como censor.

Si que hubo coincidencia en que las superutilidades no proceden de la eficiencia de las empresas estatales socialistas, e incluso hubo algunas críticas veladas a las llamadas, “fichas de coste” y la no actualización de cuentas y estados contables a resultas de la inflación. Y el ejemplo del reportaje de la empresa Cítricos Caribe, a mitad del programa, mostró justo lo contrario. Por último, el impacto de las superutilidades en la población se abordó rápido y casi al final de un espacio en el que, “El gurú de Jatibonico” fue una de las secciones más llamativas con una poesía que parecía redactada por el “héroe de la revolución”. Marxlenin que estuvo bien en su complicado papel, anunció próximos programas sobre la inflación, Habrá que estar atentos.

Comentarios

  1. Si los Socialistas supieran de Economía, no serían socialistas, diría Hayek. Si está señorita tuviera un mínimo de pudor, tendría que haber dicho que la inflación o hiperinflación ha constituido un negocio más que lucrativo para el estado. Que casi 500 empresas estatales estén registrando un 150% de beneficios extraordinarios, es por el atraco de los monopolios estatales a los bolsillos de los más que necesitados consumidores (si cabe el adjetivo) cubanos. Empresas que concentran los bienes y servicios más demandados por la población, que incluso han liquidado inventarios ociosos de decenas de años sin salida a muy altos precios, consciente de que todo lo que oferten tendrá salida, porque el cliente no tiene de otra.
    Los altos beneficios de estás empresas no se produjeron en un ambiente de libre competencia, porque simplemente en esas circunstancias no hubieran podido registrar esos números escandalosos, ha sido vendiendo menos que antes y con más mala calidad que antes, pero a precios 5-10 veces superiores. Y esto lo prueba que, paradójicamente, muchas de estás entidades ineficientes, no cumplen los planes de ventas, hechos estos a la baja. Increíble¡

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  2. Estos economistas son titeres de una dictadura y viven con temor. Después de más de 60 años no aprenden y no cambian. Diría que son bien testaduros, orgullosos y viven con los ojos cerrados. Increíble.

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