Las consecuencias para la economía cubana del fallecimiento de L.A.R. López Calleja

 Elías Amor Bravo economista

La bancarrota de la economía cubana y la administración de la enorme riqueza de la familia Castro son los dos hechos que conforman un primer balance de lo que significa el fallecimiento de Luis Alberto Rodríguez López Calleja desde la perspectiva de los asuntos económicos. Su legado puede ser evaluado en términos de estos dos datos objetivos.

La actual situación de crisis de la economía, en la que una de las razones más profundas tienen que ver con las limitaciones al crecimiento del sector privado y las ordenaciones de mipymes o CNAs así como a la línea de control absoluto por el estado de la actividad económica (el bloqueo interno) es una de las peores herencias del poder oculto ejercido por López Calleja, sin limites, desde el monopolio de GAESA, Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al que se atribuye un peso en la economía de un 80% del PIB.

De hecho, López Calleja fue, desde la sombra y desde posiciones políticas, uno de los principales oponentes al desarrollo de los actores privados en sectores como la hostelería, gastronomía, transporte, pequeño comercio artesanal a los turistas, etc, en cuanto vio que se convertían en un contrapoder que podía frenar los balances espectaculares de los negocios mixtos del régimen con las empresas extranjeras. Su hombre en el gobierno, Marrero, se encargó de ir haciendo las cosas cada vez más difíciles a los actores privados emergentes.

De la administración del patrimonio y rentas de los Castro, no cabe duda que López Calleja ha sido eficiente en sus funciones, manteniendo la más absoluta falta de transparencia, moviendo cantidades que se estima son espectaculares y aumentando los resultados de año en año, que es lo que se espera de los gestores. 

De hecho, gracias a ello fue ascendido a los más altos niveles del ejército e incluso de la representación de la república en la Asamblea, lo que se interpretó como un marcaje político directo a Díaz Canel ante un posible reemplazo de éste. El cargo de “asesor del presidente” era un marcaje directo y descubierto.

Por ello, las dos incógnitas de quién será el sustituto para estas funciones tan relevantes plantea, al menos de momento, un escenario de crisis e incertidumbre del modelo político del régimen. Cabe incluso que Raúl Castro, a quien compete esta decisión y que, con una avanzada edad puede estar pensando en que la vida desaparece a su alrededor a gran velocidad, se llegue a desentender de estas cuestiones. Incluso podría dividirse el cargo que hasta ahora se concentraba en una sola persona, y esto igualmente sería un reto para el régimen, acostumbrado a lidiar con un único elemento para las dos tareas.

Al parecer, en el momento en que se redactan estas líneas, parece que una de las incógnitas ya se ha resuelto, con la presunta designación al frente de GAESA al hijo de Raúl, lo que implica que la familia se ha descarado ante los cubanos, más todavía que con López Calleja, dejando claro quién manda en la economía, quien manda en el país. ¿Un movimiento en falso? O tal vez, ¿es que no hay más gente en el régimen para ocupar estos  puestos decisivos y de gran influencia económica y política?

Como dice Granma en el panegírico que le han dedicado al fallecido, “era un hombre de elevado compromiso y fidelidad a la revolución cubana” de “gran capacidad para tomar decisiones y asumir retos”. Encontrar a alguien de estas características es una prioridad porque de no acertar, las bases que sustentan al régimen pueden tambalearse.

López Calleja tuvo todo el poder económico, y si no quiso más, fue por motivos propios, Destacar en los últimos años, desde la Comisión Política Económica en 2006, y más tarde a partir de 2011 en la Comisión Gubernamental para la atención a la Zona Especial de Desarrollo Mariel, donde tejió y destejió buena parte de las decisiones que han supuesto un freno y un obstáculo al desarrollo del sector privado, lo que en este blog se denomina el “embargo interno” de la economía cubana, mucho más dañino y perjudicial que el externo.

Granma concluye su panegírico diciendo que “sus aportes a la defensa de la Patria y al desarrollo de la economía nacional, unido a su actitud en el cumplimiento de cada una de las misiones asignadas a lo largo de su ejemplar vida, lo hicieron merecedor de diversas condecoraciones y reconocimientos otorgados por el Consejo de Estado de la República de Cuba” confirmando esa cercanía al núcleo de poder que actuaba como elemento de presión y de miedo frente a sus potenciales rivales. Nadie se atrevía a llevarle la contraria.

Pero el diario oficial comunista, sin embargo, se equivoca. No es cierto que en la herencia de López Calleja se destaque ese “modelo de sistema empresarial que sirve de ejemplo al país, por haber demostrado su eficiencia”. En realidad, la gestión de los monopolios políticos dice muy poco de quién está al frente. Es una tarea fácil, que, por otra parte, suele tener el impacto de quién ha estado al frente durante tanto tiempo. Su sustituto, sea el hijo de Raúl o el sunsuncorda, lo tendrán difícil. La venta de GAESA al sector privado siempre será una posibilidad si las cosas no salen como se espera, pero entonces, ¿la venta de los medios de producción pasará al pueblo cubano? como dice la constitución. Lo dudo.

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