Las inversiones que necesita la agricultura cubana

Elías Amor Bravo economista

Desde el Ministerio de Agricultura se ha dado a conocer las Inversiones agrícolas para Cuba en 2022 que cuentan con 22 programas priorizados. La información se ha divulgado en la web del ministerio y en una nota en Granma, que recoge unas declaraciones de un dirigente del régimen que señala que, en el actual contexto, es necesario considerar más las capacidades internas para obtener fuentes de financiamiento, entre ellas las ventas al turismo y a la Zona Especial de Desarrollo Mariel.

En realidad, la agricultura cubana, que concentra casi el 20% del empleo y logra menos del 5% del PIB ha sido la hermana pobre del régimen comunista en materia de inversiones. Los datos estadísticos disponibles en la ONEI, así lo confirman. En el cuadro siguiente, donde se presentan las inversiones promedio entre 2016 y 2020 (en millones de pesos) en las 18 actividades que se recogen en el anuario estadístico de ONEI, se observan las preferencias inversoras del régimen, concentradas en Servicios empresariales e inmobiliarias, con el 41,1% del total, y a gran distancia, con apenas una media del 9%, Industria manufacturera, Suministro de electricidad gas y agua y Construcción.

En este ejercicio de distribución, la agricultura apenas ha recibido el 4,7% del total de las inversiones, de ahí que su situación deje mucho que desear en el conjunto de las actividades económicas, sobre todo, teniendo en cuenta que es fundamental para producir alimentos y dar solución a las graves carestías que sufre la población.

 Datos en millones de pesos

Equipos

Construcción

Total

% total

    Agricultura, ganadería, caza y silvicultura

168,3

484,6

652,9

4,7

    Pesca

11,0

18,7

29,6

0,0

Explotación de minas y canteras

63,7

282,6

346,3

2,5

Industria azucarera

127,2

207,0

334,2

2,4

Industria manufacturada (excepto azucarera)

413,1

833,3

1.246,4

9,0

Suministro de electricidad, gas y agua

386,0

908,1

1.294,1

9,4

Construcción

552,9

696,2

1.249,1

9,0

Comercio; reparación de efectos personal

183,2

312,7

496,0

3,6

Hoteles y restaurantes

87,2

163,4

250,6

1,8

Transporte, almacenamiento y comunicaciones

203,7

687,6

891,3

6,5

Intermediación financiera

0,0

1,8

1,8

0,0

Servicios empresariales, actividades inmobiliarias y alquiler

2.570,7

3.108,3

5.679,0

41,1

Administración pública, defensa, seguridad social

376,6

334,7

711,3

5,2

Ciencia e innovación tecnológica

29,1

73,3

102,3

0,7

Educación

26,8

70,9

97,7

0,7

Salud pública y asistencia social

46,8

144,2

191,0

1,4

Cultura; deporte

47,0

80,8

127,8

0,9

Otras ac.de servicios comunales, de asociaciones y personales

33,8

75,9

109,7

0,8

   Total

5.327,0

8484,0

13.811,0

100,0

Por eso, este anuncio del Ministerio de la Agricultura según el cual se pretende “dar prioridad a las inversiones en este sector, a partir de las fuentes de financiamiento disponibles y los créditos externos” puede llegar tarde. Y lo afirmamos porque en el actual contexto económico internacional de crisis de materias primas y de energía, acceder a la financiación que se precisa para movilizar recursos económicos en forma de inversiones no parece una tarea fácil. 

El problema es la falta de recursos y lo limitado del presupuesto, con un déficit que ronda el 20% y unos ingresos que ni siquiera aumentan a resultas de la inflación. Las potencialidades internas de la economía están constreñidas por la necesidad que tiene el estado de financiar su propio agujero de las cuentas públicas, y la nula capacidad que tiene la economía cubana para acceder a la financiación internacional.  De modo que, en estas condiciones tan lamentables, las autoridades confían financiar las inversiones, con ayudas gubernamentales de capital procedentes de países como China, Rusia, Bielorrusia e India, así como inversiones extranjeras y proyectos de colaboración internacional.

La inversión en la agricultura cubana está organizada por programas productivos, de los cuales en estos momentos se encuentran activos 22. ¿Y qué mas da? Destacan, entre ellos, el arrocero; el de granos, viandas y hortalizas; frutales; y ganaderos y forestales (café, apícola, miel, cacao, etc.). Sería interesante una evaluación del impacto de estos programas, sobre todo teniendo en cuenta que el ministro de economía declaraba hace unos días en el consejo de ministros los incumplimientos de la mayoría de esas producciones que reciben inversiones. Algo no funciona.

Sobre todo, cuando cada vez se escucha más a los dirigentes comunistas cómo culpan a los problemas de la agricultura en Cuba por la insuficiente fuerza de trabajo. Un sector que concentra casi la quinta parte del empleo, y resulta ahora que funciona mal porque no tiene trabajadores. ¿Alguien lo puede entender? Entonces, ese 20% de la población ocupada en la agricultura, ¿a qué se dedica? ¿Qué está haciendo? ¿No será que precisamente lo abultado de ese empleo provoca graves problemas de productividad que están en el absoluto fracaso del modelo comunista en la agricultura cubana? 

Los dirigentes creen que "buscar incentivos y capacitar, introducir nuevas tecnologías y equipamientos para facilitar el trabajo, fortalecer las comunidades y mejorar rendimientos puede ser la solución", pero se equivocan. La tienen mucho más cerca de lo que creen y se llama derechos de propiedad. De nada sirve revolver el fondo del problema agrario cubano, si los campesinos siguen sin ser dueños de la tierra y decidir el qué producir, cómo y cuánto.

Para que las inversiones rindan lo esperado, según las proyecciones en los estudios de factibilidad técnico, económico y financiero, generando beneficios que el país necesita, hay que apartar al estado de la realización de las inversiones y dejar que sea la iniciativa privada la que realmente asuma esta actividad, a partir de un marco justo de respeto de los derechos de propiedad que garantice la apropiación de las rentas generadas con el trabajo, el esfuerzo y la inversión. Otro modelo.

 

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