El final de los depósitos en CUC en Cuba: ¿corralito a la vista?

Elias Amor Bravo economista

En la historia del régimen comunista cubano han existido varios procesos en los que se se ha producido la apropiación por el estado de los depósitos y cuentas corrientes de las personas. Sucede que, con el paso del tiempo, estas operaciones que en tiempos del Che fueron simplemente cambiar el formato de los billetes, ahora se han sofisticado un poco más, tal vez para que pasen desapercibidas. Pero el móvil es el mismo que en 1960: adueñarse del capital financiero de la gente, empobrecer a los cubanos para hinchar las arcas del estado con recursos económicos que no tienen. Vayamos a los hechos.

¿Por qué el Banco Central de Cuba ha decidido que los depósitos a plazo fijos y certificados en CUC se extiendan ahora hasta el 28 de diciembre de 2022? La decisión se incluye en una resolución reciente, la número 74/2022 publicada en la Gaceta Oficial No. 24 Extraordinaria de 30 de marzo de 2022.

Esta decisión ha sorprendido, porque desde el arranque de la Tarea Ordenamiento, el Banco Central recordó en varias ocasiones a la población los plazos estipulados para el canje de moneda. De un lado, los bancos comerciales continuarían cambiando los pesos convertibles (CUC) por pesos cubanos (CUP) en efectivo en las sucursales bancarias hasta el 30 de diciembre de 2021, fecha en que vencía el plazo inicial de los 180 días concedidos en la Resolución No. 178 del 15 de junio de 2021 para efectuar esa operación, según publica esa institución en su web. Seis meses después.

Por otra parte, en la misma resolución se establecía que solo sería hasta el 31 de marzo de 2022 que las cuentas en pesos convertibles de ahorro a la vista, depósitos a plazos fijos y certificados de depósitos de las personas naturales se mantendrían en esa moneda. Durante ese plazo, el titular podría decidir si convertía la cuenta a pesos cubanos u optaba por el certificado de depósito en divisas, según las condiciones establecidas para este producto. No había otras alternativas para el destino de esos depósitos.

Tanto se insistió en la urgencia de este cambio que muchas personas acudieron a formalizar las operaciones de cambio establecidas, incluso con pérdidas importantes del valor. Ya en aquel momento, la cotización del dólar con el peso en el mercado informal superaba en algunos momentos, las 100 unidades, erosionando completamente el poder de compra de la moneda nacional. Optar por el cambio en esos momentos era irrentable, sobre todo, teniendo en cuenta lo poco que se podía comprar con pesos cubanos. Ahora, es peor.

Por eso, aumentar, como hacen ahora, el período para mantener los depósitos en CUC hasta diciembre de este año es una decisión que entraña riesgos para los titulares de los mismos, y que el régimen, solo preocupado por hacer caja en el estado, le importa poco que sea así. La opción de convertir la cuenta a pesos cubanos tiene poco sentido, por lo expuesto antes y, sobre todo, por la pérdida de valor arrastrada desde 2021 por la inflación del 77,3% que ha reducido a un 30% el valor real de los depósitos.

Por otra parte convertir esas cuentas en el engaño del certificado de depósito en divisas, es todavía peor, si se tiene en cuenta que este tipo de formatos se pueden convertir en incobrables, teniendo en cuenta las perspectivas de circulación de divisas en la economía nacional.

Como ya se ha señalado en este blog en ocasiones anteriores, el certificado de depósito en MLC es un ejemplo de “corralito financiero” creado por el régimen para apropiarse de las divisas contenidas en estos depósitos en CUC y dólares o euros, que siguen el mismo patrón. Esta modalidad de los certificados de depósito es ineficiente para el ahorro en momentos como el actual, en que los cambios entre las monedas están distorsionados por la inflación y la dinámica negativa de la economía cubana, con todos sus sectores paralizados. Si alguien necesitase ese dinero en divisas en algún momento, que se olvide de los certificados porque va para largo la disponibilidad. Sería un grave error.

En el caso de los "colaboradores", la resolución  detalla que podrán solicitar, desde la cuenta en pesos cubanos, convertir total o parcialmente el saldo que tenían al cierre de diciembre de 2020 en sus cuentas en pesos convertibles, a un certificado de depósitos en divisas. Aquí el corralito está preparado.

En este caso de los colaboradores, se admite el apoderamiento, en los casos que el titular de la cuenta bancaria se encuentre en el exterior, para convertir el saldo total o parcial de las cuentas en pesos convertibles de ahorro a la vista, depósitos a plazos fijos y certificados de depósitos en divisas, siempre que se acredite la representación mediante poder notarial especial. Tal es la urgencia que las autoridades no se andan con limitaciones. El objetivo es controlar esas divisas depositadas en las cuentas, lo más pronto posible.

Finalmente, la resolución señala que no habrá más plazos, y, por tanto, las cuentas bancarias de ahorro a la vista, de depósitos a plazo fijos y certificados de depósitos en pesos convertibles de las personas naturales, en esa moneda, a partir del 28 de diciembre de 2022, se convierten de manera automática a pesos cubanos, a la tasa de cambio de veinticuatro pesos cubanos por un peso convertible, en la modalidad y plazo contratado originalmente, y generan intereses en esta moneda a la tasa correspondiente. Una advertencia obligatoria que entraña no pocos problemas legales.

Estos aplazamientos tocan a su fin, pero si se siguen las directrices anteriores, desde hace tiempo que se debería haber provocado el primer objetivo de la Tarea ordenamiento, la unificación del CUC con el CUP. El motivo que llevó a los dirigentes comunistas a provocar la peor crisis de la economía cubana de los últimos lustros, sigue todavía coleando en forma de depósitos bancarios. 

Sin embargo, ahora, la pésima campaña turística, y la no entrada de divisas del exterior, ha llevado al régimen a lanzarse a capturar como sea los depósitos en dólares y CUC, que están en manos de las personas naturales, y han puesto fin a los procesos de conversión, y además, solo de dos formas: recibiendo pesos que no valen nada, o contratando un incobrable. Esto es lo que importan los cubanos al régimen. El enésimo corralito financiero de la historia de Cuba, y no será el último. Y luego quieren que la gente confíe en los bancos.


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