El consejo de ministros de Cuba da la espalda a la realidad de la economía

Elías Amor Bravo economista 

El consejo de ministros ha dicho que “no sin tensiones, la economía cubana se reactiva”. Y a ello dedica Granma un amplio reportaje en el que se echan en falta datos que justifiquen esta aseveración.

Estamos a finales de marzo, y seguimos esperando la estimación del crecimiento trimestral y anual del PIB en 2021. Lo que habrá ocurrido en el cuarto trimestre, todavía desconocido, será un buen indicador de si el consejo de ministros dice la verdad, o simplemente, miente.

El plan de la economía, ese artilugio infumable al que los comunistas cubanos se aferran como si fuera la piedra filosofal, maneja unas cifras ajenas a la realidad actual de la economía mundial, y si no se rectifican, volverán a hacer el ridículo una vez más, con graves incumplimientos en las previsiones. No pasará nada. La responsabilidad después será del bloqueo y todos contentos. Pero los cubanos volverán a sufrir la escasez, la miseria y la pobreza desigual que es el signo de los tiempos que corren en la isla.

Díaz Canel dijo que “en medio de la compleja situación que está viviendo Cuba, no podemos renunciar al cumplimiento del plan de la economía, hay que seguir recuperando los niveles de producción, de exportación, de ingresos al país, y cambiar las estrategias en determinadas actividades para cumplir y crecer con respecto al año anterior”. Si, todo esto está muy bien; Díaz Canel dice y repite que “hay, que hay y que hay”, pero ¿quién se encarga de lograr ese “hay”? Porque, está muy bien dirigir la economía con arengas, pero así no se da de comer a la gente, y hay que ser prácticos.

Marrero también ensalzó el plan y señaló que “nuestro trabajo es la actualización constante, realista y objetiva de la Estrategia económico-social, atendiendo a los procesos que se van viviendo” y después, continuar con el perfeccionamiento de la empresa estatal.

Pero vayamos a los datos ofrecidos en el reportaje de Granma. El consejo de ministros ha reconocido que febrero “volvió a ser un mes tenso para la economía cubana, aunque determinados indicadores mostraron una situación más favorable respecto a enero, y también a igual periodo de 2021”. Tenso es una forma de denominar la grave crisis que continúa afectando a la economía cubana y que se intenta esconder sin remedio.

Entre los indicadores de mejora se citó “el plan de exportaciones de productos agropecuarios con un mejor comportamiento en los mercados”. Que nadie piense en comida. La exportación es de ron, langosta, camarón, miel, productos que nos cubanos desconocen. Esa máxima de exportar sin satisfacer la demanda de la población es un insulto a la inteligencia de los cubanos, que, sin embargo, el consejo de ministros considera un dato de mejora esas exportaciones de productos agropecuarios.

El otro dato en que ven un mejor comportamiento es el turismo, pero se reconoce que “aún no se recupera de la caída estrepitosa”. Si se compara el turismo de enero y febrero de 2022 con el del último año antes de la pandemia, no se llega ni a un 20% de la cifra de entonces. Más que discretos avances, el turismo no levanta cabeza. Y se insiste que este escenario es propio de Cuba, ya que República Dominicana ha registrado un primer trimestre excepcional en el negocio turístico.

También se reivindicó la Estrategia económico y social, que en su día fue el escudo protector de Díaz Canel frente a las graves consecuencias de la pandemia, por sus propuestas para “oxigenar más rápido la economía”; pero se tiene la sensación que, dos años después, por algún taponamiento, ese oxígeno no llega al pulmón, y la economía desfallece, se asfixia con tantas medidas que no sirven de nada y actúan como parches ante problemas muy graves que requieren decisiones estructurales. Y los comunistas reconocen y aplauden que se tiene que “aumentar la producción; mejorar el abastecimiento de alimentos y medicamentos, y el transporte público, las medidas antinflacionarias y la estabilidad en el sistema eléctrico”, pero se quedan en el enunciado, y no bajan a la realidad, y mientras tanto, la economía cubana languidece.

En el consejo de ministros se habló de la existencia de diferentes actores económicos reconocidos, pero para ellos, la propuesta no va en la línea de más libertad y capacidad de autonomía, sino de que “el Estado siga cumpliendo su papel regulador, entrando de lleno en los métodos económicos-financieros, de planificación, de control y gestión de las empresas privadas”. Dicen querer reducir las trabas burocráticas, pero no renuncian a un intervencionismo ideológico y caduco que pretende poner a las empresas privadas al servicio del régimen. Mal asunto.

También se habló del propósito “de ampliar, de manera más eficiente y efectiva, la inversión extranjera en el país”, pero luego andan enredando con una ley de expropiaciones que establece diferencias entre el capital extranjero y el nacional que, de buen seguro, generará no poca intranquilidad a los inversores internacionales que vayan a impulsar proyectos en la Isla.

De igual modo, se citaron las medidas para afrontar el desabastecimiento, “aplicando en el comercio interior medidas que generen tranquilidad en la población, sobre la base de formas de comercialización que permitan, de una manera controlada, que las mercancías lleguen más equitativamente”. La respuesta es fácil. Dejen de comercializar los productos agropecuarios con Acopio, den libertad a los productores para decidir qué, cuánto y a qué precio, y liberen los mercados, y verán como aumenta la oferta al mercado nacional en pesos.

De la empresa estatal socialista, de la que se destacaron sus “desventajas con respecto a los otros actores económicos”, el consejo de ministros insistió en su “rol fundamental en el futuro de la nación” pero una vez más, las actuaciones van justo en la dirección contraria en la que deben ir. Resulta que ahora piensan que las empresas estatales pueden mejorar su funcionamiento gracias a “un proceso político de caracterización de las direcciones empresariales, que nos está diciendo que debemos dinamizar más la política de cuadros en ese sector”. A ver si lo logran.

También se defendió la participación popular en todos los procesos de la nación, y se insistió en que “hay que llevarla también a los trabajadores en las decisiones empresariales. En nuestras empresas tiene que haber una dinámica distinta de participación”. Lo que faltaba.

Esto se quiere desarrollar con las “potencialidades de las empresas de interfaces que se han ido creando con el sector del conocimiento” el nuevo juguetito de ciencia e innovación al que se le ha otorgado un cierto papel en los parques científicos tecnológicos. Negocios de consultoría pura y dura.

Llegados a este punto, el ministro Gil se encargó de explicar, con algo más de detalle, el estado de la economía cubana en febrero.

En su opinión, lo más significativo fue que “la exportación de bienes creció con respecto a enero y a igual periodo de 2021”, pero no facilitó los datos, así que resulta imposible confirmar su aserto. Eso sí, dijo que los mejores rubros exportables fueron el ron, la langosta, el camarón de mar y otros productos pesqueros; además de miel y níquel. Lo mismo de siempre. Además, se advierte que estos productos entre 2017 y 2020 apenas representaron el 20% de las exportaciones totales de Cuba, por lo que su impacto en términos de ingresos es reducido.

Los incumplimientos llegaron al hablar de las entregas de alimentos de la Agricultura al balance del país. En febrero afectaron a la producción nacional de arroz, la carne bovina y de cerdo. Productos básicos de la alimentación de la población que escasean. Sin embargo, señaló que la leche presentó una situación favorable. Aquí si ofreció el dato, “poco más de 31 millones de litros acopiados, en lo que ha incidido, fundamentalmente, el aumento del precio a los productores”. Entre 2017 y 2020 la producción de leche anual media en Cuba alcanzó los 538,8 miles de toneladas. La cifra de 31 millones de litros citada por el ministro es muy escasa, en términos relativos y absolutos, apenas el 5%.

Precisamente, señaló que en algunos productos agrícolas se están dando crecimientos. Y para ello, citó la comparación con los niveles de acopio de los dos primeros meses de 2021, para señalar que hoy se cuenta con 77.378 toneladas más, todavía lejos de la satisfacción de la demanda. No es fácil determinar la satisfacción de necesidades de la población citando toneladas de alimentos, como si se tratase de alimento al ganado. Esa falta de respeto que lleva a utilizar índices que insultan la inteligencia. El ministro dijo, con relación a este tema, que él ve “presencia de productos en los mercados y mayor estabilidad en la oferta, lo que es básico para controlar la inflación”. Si él lo dice.

Con respecto al turismo señaló que puede “lograr una mejor recuperación, y por supuesto, hala a los demás sectores”, un asunto controvertido del que no queda claro ese “halón” como se produce. Destacó que en febrero llegaron 99.223 turistas, que representan un 66,3% de lo planificado, una cifra inferior al plan, que justificó por el rebote del Ómicron en el mundo.

Insistió en que la cifra prevista en el plan para final de año será 2,5 millones de visitantes internacionales este año. Es difícil. Los 99 mil turistas de febrero apenas representan el 20% de los llegados en el mismo mes de 2019 antes de la pandemia. Queda mucho recorrido, porque el turismo se mueve aún a niveles un 80% por debajo de las cifras anteriores a la pandemia. Hay que rebajar expectativas.

Tampoco la circulación mercantil minorista se ajustó al plan, al llegar solo al 92,2%, aunque el ministro cree que “hay posibilidades para mejorar ese indicador, a partir de un conjunto de medidas en las que se trabaja, con el objetivo de incrementar las ofertas a la población”. No las mencionó. Además, en Cuba el indicador de circulación mercantil se encuentra tan afectado por la cantidad de dinero en manos del público, que no es una buena medida de la coyuntura económica, sino del descontrol de precios.

Refirió los datos de mipymes y CNAs creadas en el periodo que se evalúa. En total, 470 mipymes y 7 cooperativas no agropecuarias, con lo cual se generaron 6.758 nuevos puestos de trabajo a partir de esos emprendimientos. Cifras que siguen siendo reducidas y que impiden calificar el proceso como un éxito.

También habló de las 439 empresas con pérdidas, más o menos las mismas que se encuentran en esta situación desde el año pasado, y aunque justificó los resultados diciendo que antes rondaban las 500, lo cierto es que afirmó que se tiene que llegar a cero. En ese sentido, explicó que están en “un trabajo de revisión puntual de cada una de estas entidades para identificar las causas y, sobre todo, las soluciones”. Acometer la operación de salvamento de estas empresas pasa por decisiones de privatización o venta que no parece que están en los planes del régimen, pero que servirían para superar la grave situación en que se encuentran. Lo demás es bobería.

Después se refirió a la inflación y a lo que denominó, “los precios irracionales, tanto en el sector estatal como en el no estatal”, que se van a enfrentar con medidas efectivas, aunque no enunció de qué medidas se trata. Eso sí, volvió a pronunciar el discurso trasnochado que tanto agrada a la audiencia comunista, en el sentido de que “no se puede permitir el abuso, una cosa es el incremento de los costos, asociado al aumento del precio de las importaciones, y otra es aprovecharse de la escasez e intentar ganar dos, tres y hasta cuatro veces por encima”.

Ojalá que el ministro fuera capaz de entender qué es una cosa, y qué es otra. Lo tendría más fácil en una economía en la que los precios no fueran fijados por burócratas, sino por la oferta y demanda. No quiso aprovechar el dato de febrero, que ha situado la tasa de inflación interanual en un 23,03% frente al 77,3% de diciembre de 2021. Un buen resultado, que, sin embargo, el ministro no quiso hacer valer. Tendrá sus motivos, lo más probable es un rebote de los precios en los próximos meses. Ya se verá.

En su opinión, para luchar contra la inflación “hay que trabajar en la base, donde se genera el hecho económico, donde se están vendiendo los productos a precios exorbitantes”. En esto dio la razón a este blog, cuando dijo que la solución “no es solo emitir una Resolución del Ministerio de Finanzas y Precios que establezca determinados parámetros, hay que combatir esto, discutiendo con las fichas de costo en la mano”. Menos mal. Nos vamos acercando poco a poco a la racionalidad, pero sin llegar.

Finalmente, Marrero tomó la palabra para pedir asombrosamente “más soluciones propias a los problemas que hoy enfrenta la nación, en medio de una compleja situación signada por un bloqueo recrudecido, la crisis generada por la pandemia, a lo que se suma el conflicto en Ucrania, lo cual lógicamente tiene una incidencia en nuestra economía”. Pero se entiende que debe ser él quien encuentre esas soluciones.

Pues no. Aprovechó su turno para hacer un llamado a los empresarios, a los colectivos a todos los niveles, para buscar variantes que permitan resolver cada uno de los problemas, porque no podemos sentarnos a esperar, por ejemplo, a que se nos asignen divisas, eso hoy no es posible. Bien, y en este modelo de gobernanza que se ha inventado Marrero, ¿Qué debe hacer el gobierno? ¿Encerrar a los disidentes?

Marrero dijo que hay que continuar desarrollándonos. Ahora más que nunca, “cada cuál desde nuestra responsabilidad, tenemos que vestirnos de largo para buscar soluciones, para encontrar alternativas que nos permitan continuar avanzando en medio de tantos complejos problemas”. ¿Y no cree Marrero que también se puede avanzar y mucho mejor con traje de faena y remangándose para trabajar duro?

El Consejo de ministros abordó los mismos temas de siempre, que según Granma “tiene gran impacto para el país”, como el estado de las cuentas por cobrar y pagar fuera de término; la implementación de la estrategia integral para la exportación de bienes y servicios; las afectaciones económicas ocasionadas por irregularidades en actividades del comercio exterior; y el cumplimiento de la Operación Puerto-Transporte-Economía Interna.

Otros temas de “gran impacto” fueron el cumplimiento de los planes de enfrentamiento a ilegalidades urbanísticas, la prevención y el enfrentamiento al robo de combustible, la formación académica de posgrado, maestrías, especialidades y formación doctoral, así como la propuesta para promover un desarrollo resiliente y bajo en emisiones de gases de efecto invernadero.

Sorprendentemente, en el Consejo de ministros dos dirigentes rindieron cuenta sobre su gestión, en cumplimiento de lo establecido en la Constitución de la República, el gobernador de Guantánamo, y el ministro de energía y minas. ¿Ceses a la vista? ¿Movimientos en la bancada?

Con respecto al ministro de energía y minas, Marrero consideró la necesidad de pasar a otra etapa en el desarrollo de las fuentes renovables de energías, y señaló que “necesitamos acelerar el tránsito a energías más limpias”, apoyándose en la experiencia de empresas de la Zona Especial de Desarrollo Mariel. Tarde. Se les acaba el tiempo.

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