El fracaso de la empresa estatal socialista y del "perfeccionamiento": más de lo mismo

Elías Amor Bravo, economista 

Díaz Canel quiere que la empresa estatal socialista sea el eje de su nueva Estrategia de política económica para "luchar contra el bloqueo de EEUU y los estragos de la COVID19".

Para ello, dio instrucciones al Ministerio de Economía y Planificación para que promoviera una serie de medidas dirigidas a fortalecer, “perfeccionar” en la terminología de Murillo, estas empresas estatales, que se encuentran, como toda la economía cubana, en una grave situación.

La empresa estatal es uno de los ejemplos más evidentes del fracaso de la revolución, del que Díaz Canel no quiere hablar. A diferencia de las competitivas y rentables empresas privadas que existían en Cuba antes de 1959, con las nacionalizaciones y confiscaciones a sus legítimos propietarios, el estado comunista se adueñó de un patrimonio empresarial de grandes dimensiones cuantitativas y cualitativas. Sin embargo, no lo gestionó bien, y el fracaso llegó al poco tiempo, tan pronto como se apagaron las tendencias positivas que venía arrastrando la economía cubana desde mediados de la década de los años 50.

Ahora, 61 años más tarde, y después de no se sabe cuantos experimentos fallidos, el régimen comunista pretende que las empresas estatales cubanas funcionen, sean rentables y generen empleo y riqueza. Y lo mejor de todo, es que creen que eso se puede conseguir con una serie de medidas parciales y dirigidas sobre todo, a flexibilizar el funcionamiento de estas entidades o dar incentivos fiscales y subsidios de capital a través del conocido como “fondo de compensación”, entre otras. Se trata de un paquete de 15 medidas que no plantean una acción integral dirigida a mejorar el funcionamiento de las empresas, porque dejan intacto el régimen jurídico de derechos de propiedad. Poco cabe esperar de las mismas. Si acaso, otro fracaso de la revolución.

Ya podemos estar tranquilos. Estas no son las medidas que se necesitan para revitalizar el entramado empresarial. Cómo si no, interpretar la injerencia directa en la gestión de las empresas por parte de las Juntas de Gobiernos locales en asuntos y materias que, en absoluto, son de su incumbencia. ¿No habían quedado en los Lineamientos en la necesaria separación de funciones, de titularidad y de gestión para las empresas? Ahora el estado no solo mantiene su control, sino que igualmente, ese control se acerca, cada vez más, a la gestión de las empresas, y se sitúa en el ámbito municipal. Dicen que para dar más autonomía a los territorios, cuando realmente a las que se debe dar autonomía es a las empresas. En fin, ellos sabrán que hacen.

Otra novedad, presentada a bombo y platillo en el artículo de Cubadebate que recoge estas medidas, es la generalización a todo el sistema empresarial de la fórmula del “pago por alto desempeño”, que ha sido una fórmula bien conocida de las empresas que participan en el denominado “perfeccionamiento empresarial”. Esta apuesta tiene como objetivo motivar a los empleados para ver si aumenta la productividad, pero no está claro que alzas temporales y eventuales de salarios, y en ningún caso consolidables en las retribuciones, vayan a conseguir el compromiso del trabajador con la empresa. Habrá que estar atentos a lo que esto puede significar, y sobre todo, el impacto directo que puede tener la medida en los costes salariales y de ahí en los precios.

También se ha anunciado la autorización a los trabajadores jubilados para ser contratados nuevamente en el mismo cargo ocupado hasta el momento del retiro laboral, "cuando esta decisión sea de interés para la entidad". 

¿Y qué hay del interés del jubilado en volver a ocupar un empleo mal pagado y sin futuro? A lo mejor ya tiene otra ocupación o actividad que le reporta un mayor bienestar o calidad de vida. ¿Tendrá que aceptar obligatoriamente el ofrecimiento del cargo que le hace la empresa? ¿Y en qué condiciones?¿Por qué no se establece una modalidad contractual de menor número de horas y la posibilidad de entrenar a un joven en el puesto de trabajo, para crear cantera? Es una medida que admite discusión, y que plantea no pocas dudas e interrogantes sobre su aprobación.

Tal parece que el coste elevado de la seguridad social y el rápido envejecimiento de la población laboral están en el origen de esta medida de reincorporar a los senior a los antiguos puestos, y a tal fin, se ha planteado de forma inmediata y sin previo anuncio, la modificación del cálculo de las mensualidades de los nuevos pensionados, sobre todo de aquellos con más de 45 años de servicio toda una eternidad, para que se reincorporen por un lustro más al empleo. No se qué pensarán los jubilados cubanos de esta medida y si les vale la pena en cuanto a sus intereses personales. Pero es evidente que supone una clara agresión a los derechos adquiridos después de una larga vida de trabajo.

Otra de las medidas más sorprendentes ha sido la posibilidad de contratar trabajadores de una entidad para realizar, fuera de la jornada laboral, determinados servicios distintos de los estipulados en sus contratos, todo ello acompañado de un reajuste del salario según la nueva función y con un impuesto por los nuevos ingresos. ¿Estamos ante un pluriempleo institucional o la legalización de una fórmula de trabajo informal, a destajo, escondida?

Si en España o Francia, el trabajador de una empresa que realiza durante un determinado horario laboral unas funciones asociadas a su puesto, fuera contratado por la empresa, al margen del horario laboral que ya tiene, para realizar otras tareas, la huelga general y el conflicto colectivo estarían servidos. Violentar el marco de las relaciones laborales de esta forma, y que la OIT ni siquiera diga mu, es algo que solo se perdona al régimen comunista cubano, acostumbrado a hacer de su capa un sayo en todo lo que tiene que ver con el ámbito de las relaciones laborales. Claro, como aquel es el “paraíso de los trabajadores”.

Por último, alguna de las medidas aprobadas faculta a las empresas que producen para la exportación realizar la gestión directa de créditos financieros o comerciales, previstos en el plan de la economía, con la responsabilidad de su devolución. Al parecer, esto de la devolución no está garantizada en Cuba, y por eso lo dejan bien claro. También se autoriza la creación de empresas “filiales” a las empresas estatales, y señalan al respecto, que este es "un paso intermedio hacia el proceso de reestructuración y modernización del sistema empresarial”. Miedo da el mero enunciado. Y también se autoriza que en determinados supuestos, las Unidades empresariales de base se puedan convertir en empresas, con el visto bueno del presidente de la OSDE correspondiente. Esto último huele a decisiones políticas.

En particular a las empresas estatales, sociedades mercantiles 100% cubanas y otras modalidades de inversión extranjera que negocien en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, se permitirá retener el 50% de las divisas procedentes de las operaciones mercantiles. Ni con estas consiguen llenar la superficie industrial planificada en el Mariel, que poco a poco se va enredando de marabú y maraña. Este del Mariel es otro de los grandes fracasos de la revolución de Díaz Canel, y van.


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