El canciller Rodríguez habla de salarios: ¿y si la tarea ordenamiento empieza el 1 de diciembre?

Elías Amor Bravo, economista

Dice el viejo refrán que “cuando el río suena, agua lleva”. Esto aplicado a los comunistas cubanos es lo que hemos encontrado hoy en Cubadebate. Nada más y nada menos que un artículo/entrevista recogido de mensajes en tweeter del canciller Rodríguez, sí, del ministro de asuntos exteriores, titulado “La reforma monetaria aumentará el respaldo del salario al consumo del trabajador y su familia” que me ha dejado atónito.

Un ministro de exteriores, por si no fuera pocos los problemas y tareas a los que se tiene que dedicar, hablando de economía. El señor Rodríguez no es economista, así que sus opiniones tienen el mismo valor que las de cualquier otra persona y son igualmente respetables. Pero no. En Cubadebate le han dedicado un espacio estelar en la sección de Economía de este domingo, con un trabajo a medida del canciller, según ese estilo periodístico tan familiar de la prensa del régimen cubano.

En fin, que ni corto ni perezoso, Rodríguez se lanza a decir cosas realmente extrañas e incomprensibles para la racionalidad económica, como que "al aumentar los salarios se puede estimular la producción". 

No se sabe de dónde saca esta causalidad que no tiene ni pies ni cabeza. De hecho, aumentar los salarios puede producir justo el efecto contrario, si algunas empresas no consiguen afrontar esa elevación de costes con aumentos similares o superiores de la productividad, lo que puede llevarlas a la quiebra o desaparecer, reduciendo la producción y la oferta. ¿Es tan complicado de entender esta causalidad? Tal vez esto sea lo que quieren los comunistas cubanos para seguir manteniendo la economía bajo control con los impuestos y subsidios, pero en este asunto, el canciller sinceramente, se equivoca.

No contento con empezar con errores significativos en el análisis de las variables económicas, Rodríguez declara a continuación que “las medidas (se refiere a la tarea ordenamiento) son imprescindibles para resolver desequilibrios macroeconómicos y mejorar la competitividad a nivel internacional”. 

Pues tampoco está claro que el desequilibrio interno mas importante de la economía, el déficit público, se vaya a corregir con un incremento de salarios o el mantenimiento de subsidios a la canasta normada, porque como seguro sabe el canciller, esto incrementa el gasto público, y por ende el déficit, que se irá a dos dígitos en su participación en el PIB. El desequilibrio interno se verá agravado. Por otra parte, aunque sería de esperar que la previsible devaluación del CUP ayude a la competitividad exterior, el ministro debe saber que hace falta mucho mas que bajar el valor relativo de la moneda nacional para exportar más, y si no lo sabe, que se lo pregunte a su colega Malmierca o al ministro de economía.

Ahora que lo mejor de todo el contenido del tweet es el video que Rodríguez adjunta para explicar cómo se calculará el salario mínimo a raíz de la reforma.

Una vez más, el canciller comunista cubano se deja enredar con las majaderías que solo existen en Cuba en materia de salarios. En concreto ese concepto hilarante llamado “canasta de bienes y servicios” integrada por “raciones” de alimentos, otros artículos y servicios previamente diseñada por burócratas del régimen que se consideran dotados de un conocimiento superior para decidir lo que los cubanos deben comer en calorías y proteínas, con que ropas vestirse, en suma, qué cosas usar y cuáles no. 

Esta canasta es un concepto que, por mucho que los comunistas cubanos quieran comparar con los instrumentos que se utilizan en las economías libres de mercado para fijar la base con que se calculan los precios, no es igual y no admite comparación. ¿La diferencia? Que la canasta en Cuba la decide un burócrata y en las economías libres, la canasta de bienes de consumo que se usa, por ejemplo, para el IPC en España, surge de investigaciones de mercado sobre lo que la gente quiere y compra. Nada que ver con un burócrata superior que decide por los demás. Pero a la hora de enredar y confundir, Rodríguez es experto, y de ahí el video. ¿Cómo si no entender sus continuos ataques a algo que solo existe en su imaginación: el embargo o bloqueo?

Alguien debería explicar al canciller que ni la canasta de referencia, ni tampoco ese sustituto patético y obsoleto de la libreta de racionamiento, que es la “canasta familiar normada” son instrumentos adecuados para la formación del salario mínimo de una economía, ni para nada, porque ambas en concreto en el caso cubano, representan “miseria” y una carga excesiva del poder coercitivo que tiene el estado comunista sobre el derecho que tienen los ciudadanos a la libre elección. Un derecho que los cubanos han visto confiscado desde que en 1962 entró en vigor la libreta de racionamiento.

Lo dicho, no se sabe bien cómo el canciller se pone a analizar el salario, que es uno de los puntos más controvertidos y problemáticos de la llamada tarea ordenamiento. Por supuesto que está en su derecho, pero debería aprovechar la ocasión para cuestionar el proceso de ordenamiento monetario y cambiario, que razones no faltan para ello, y no dedicarse a lanzar las perlas que ha hecho junto al video que, se insiste una vez más, está plagado de errores y no contribuye a aclarar la cuestión. 

El canciller Rodríguez está en su derecho de decir lo que quiera, pero para su conocimiento y efectos oportunos, desde aquí se le informa que la tarea ordenamiento va a ser un absoluto fracaso y que no va a servir para destrabar las cuestiones que no permiten el avance del resto de medidas de actualización del modelo económico y social cubano. En concreto, ni se acertará con el tipo de cambio del CUP, que quedará invalidado en poco tiempo, ni se calcularán correctamente salarios y precios tras el impacto directo de la devaluación, y por ello, no se podrán dejar atrás los subsidios.

El ministro lo verá y se lo explicamos con tiempo suficiente. 

Conforme avance y se desarrolle el proceso, habrá personas que se van a quedar atrás y ese objetivo comunista de atender a personas y no dejar a nadie desamparado no podrá ser cumplido, con el lógico aumento de un gran malestar social desconocido desde los tiempos del llamado período especial. Los pocos productores que puedan aumentar la producción a corto plazo, intentarán exportar para obtener más ingresos, y el mercado interno se resentirá. La aplicación de precios topados acabará vaciando las bodegas.

Por dicho motivo, la idea que llevan de no subsidiar productos tendrá que ser abandonada, cuando las empresas empiecen a quebrar como consecuencia de la espiral de precios y salarios que va a desatar la devaluación. Este, y no otro, es el horizonte a la vista en un año. ¿Quién va a salir perjudicado? El cubano de a pie. ¿Quién ganará de todo este proceso? El conglomerado de negocios y empresas vinculado al exterior y perteneciente al ejército y seguridad del estado. El artículo del canciller en Cubadebate solo puede obedecer a una indicación: ¿y si la tarea ordenamiento empieza el 1 de diciembre?


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