A propósito del Decreto Ley 114 de la Asociación entre entidades empresariales estatales[1] y no estatales.
Elías Amor Bravo, economista En medio de la crisis humanitaria que golpea a la economía cubana por la incompetencia de sus gestores, al régimen no se le ocurre otra cosa que desempolvar del cajón un viejo Decreto para anunciar que, a partir de ahora, se podrán firmar acuerdos entre entidades empresariales estatales y las llamadas mipymes o entidades privadas. El régimen justifica estos acuerdos por la necesidad de propiciar la interacción entre la empresa estatal socialista y los actores económicos no estatales para dinamizar el escenario económico actual mediante la concertación de encadenamientos productivos. Y aquí hay un primer reconocimiento de derrota. El régimen castrista reconoce que sus empresas estatales, las privilegiadas del sistema y las únicas autorizadas a operar, no son capaces de remontar la crisis actual y necesitan del apoyo del sector privado que es el único que puede sacarlas del desastre en que se encuentran. Que nadie pretenda ver la teoría económica...