La sensibilidad reaccionaria se adueña de las transformaciones sociales
Elías Amor Bravo, economista Los reaccionarios se agarran como pueden a la implementación de las transformaciones “sociales”. Lo que comenzó siendo un programa más o menos atractivo de 176 medidas para autorizar, liberar, desatar, flexibilizar y hacer la vida más fácil al sector productivo de la nación cubana, y en definitiva a la población, puede acabar siendo un espectáculo lamentable de división a trozos de una tarta que ni tan siquiera existe. Pero como decía Margaret Thatcher, los socialistas se dedican a repartirse la tarta, pero ninguno es capaz de producirla. Todo es un futurible. En el régimen castrista sobran los ejemplos, desde aquel “hombre nuevo” a imagen y semejanza del Che, a la zafra de los 10 millones, pasando por multitud de campañas de credibilidad nula que han arrastrado a la nación al estado en que se encuentra en 2026. Ahora el riesgo pasa porque el proceso de las transformaciones económicas y sociales que anunciaron se acabe olvidando de las primeras, y se c...