Reformistas y reaccionarios: la unidad del discurso se rompe
Elias Amor Bravo, economista Si algo ha caracterizado al régimen comunista de La Habana ha sido la unidad. Históricamente, la posición de la llamada “revolución” hacia los acontecimientos económicos, políticos y sociales ha venido dominada por la unidad, y cuando aparecía alguna nota disonante, simplemente era reprimida. Sin embargo, esa supuesta unidad se acaba de romper y ha saltado hecho pedazos. Basta con prestar atención a los discursos de los máximos dirigentes, Díaz Canel y Marrero. El principio de unidad se ha roto y cada uno va por libre. De un lado, Marrero ante un grupo de autoridades políticas de Pinar del Río insistió abiertamente que: “tenemos que desatar nuestras fuerzas productivas”. Ni una referencia a la revolución. De otro lado, Diaz Canel ante su consejo de ministros insistió: “se trata, ante todo, de salvar la revolución”. Esto es lo que hay. Mientras que el primero habla de “desatar las fuerzas productivas y eliminar la burocracia” como parte fundamental...