La reforma de la Administración estatal: en el peor momento, y de la peor forma
Elías Amor Bravo, economista Alguien podría ingenuamente pensar que la publicación en la Gaceta Oficial de la Ley de Organización de la Administración Central del Estado podría servir para mejorar el funcionamiento del sector en la economía comunista de Cuba y abrir espacios para la gestión pública. Pero se equivoca. Jugar a reformista público tiene sus reglas. Más aun, cuando un régimen comunista, como el cubano, se lanza a este tipo de actividades. En estos casos, se puede pasar de lo sublime a lo ridículo con una extraordinaria facilidad. La experiencia de los antiguos países comunistas del este de Europa, e incluso de la URSS con Gorbachov, los debería llevar a reflexionar sobre lo que pretenden hacer. Hay un punto de partida a tener en cuenta porque rompe la viabilidad de cualquier posible reforma. La Ley, por ejemplo, fija los principios que rigen la organización de la Administración Central del Estado entre los que se encuentran “el interés público, la eficacia, la eficien...