Elías Amor Bravo economista En contra de lo que suelen afirmar los propagandistas del régimen cubano, las primeras confiscaciones de empresas privadas en Cuba tuvieron un efecto directo sobre la actividad económica de la República a partir de 1959. Un efecto que se podría calificar de demoledor, inmediato, contumaz. Primero el sector agropecuario sufrió el mazazo de la llamada “reforma agraria”, que traspasó la tierra agrícola productiva a las manos ociosas del estado. Después, llegó el turno de la industria, con el azúcar, las minas o las refinerías de petróleo. Más tarde, las expropiaciones se cebaron sobre los servicios, centros educativos y universidades, policlínicas y hospitales, medios de comunicación, banca y finanzas. En el curso de dos años, la economía cubana quedó completamente transformada, desprovista de un sector privado potente, que se mantuvo a duras penas sobreviviendo a las trabas del régimen hasta que, en 1968, en plena “ofensiva revolucionaria”, cuando todos los ...
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