El final de la Tarea Ordenamiento en Cuba

Elías Amor Bravo economista 

Bueno, llegamos al final de un año muy difícil y complicado para todos los compatriotas cubanos. Tan solo quedan dos días para que la gente que todavía dispone de pesos convertibles en efectivo, CUC, procedan a cambiarlos por pesos CUP en cumplimiento de la medida estrella de la Tarea Ordenamiento que fue poner fin a la dualidad monetaria que existía en Cuba desde los años 90 del siglo pasado. 

Una nota escueta en Granma dijo que “el Banco Central de Cuba recuerda a la población que los bancos comerciales se mantendrán cambiando los pesos convertibles (CUC) por pesos cubanos (CUP) en efectivo en las sucursales bancarias hasta este jueves 30 de diciembre, fecha en que vence el plazo de los 180 días concedidos en la Resolución No. 178 del 15 de junio de 2021 para efectuar esa operación, según publica esa institución en su web”. No parece que quede mucho CUC en circulación para ser cambiado, pero si es este es su caso, corra al banco más cercano y dígales adiós. Se acabó.

No obstante, queda abierto un plazo hasta el 31 de marzo de 2022, para que las cuentas en pesos convertibles de ahorro a la vista, depósitos a plazos fijos y certificados de depósitos de las personas naturales se mantengan en esa moneda, de modo que el titular de los mismos pueda decidir si los convierte a pesos cubanos o decide optar por el certificado de depósito en divisas, según las condiciones establecidas para este producto.

Y se acabó. De este modo, sin estridencias, la dualidad monetaria CUC y CUP, que según los dirigentes comunistas creaba graves problemas y distorsiones al funcionamiento de la economía y por ello había que poner fin a la misma, dice adiós sin más. 

Sin embargo, al mismo tiempo, surgen sombras de amenaza sobre el panorama monetario cubano que están provocando daños mucho más graves, con secuelas importantes en términos de desigualdades y que apuntan a un nuevo escenario no de dualidad, sino de multitud monetaria, con la aceptación formal e informal de la MLC, y de las principales divisas en todo tipo de transacciones. 

De hecho, aunque no hay datos oficiales, la circulación de divisas ha alcanzado proporciones significativas en la economía cubana en los últimos meses, y el objetivo de los dirigentes comunistas de unificar transacciones en una sola moneda, el peso cubano, se fue a bolina, sin darse cuenta. Y ahora, además, con la amenaza de la inflación que acabará el año con una tasa interanual del 70% (en 2020 fue del 18,5%).

¿Y cómo se ha llegado a esta situación?

La respuesta es simple y fácil de entender. En cuestión de meses, se ha producido un desajuste absoluto entre las divisas que entran al país y la moneda nacional en circulación.

Lo primero es fácil de entender.

El turismo, principal aportación de ingresos, se ha desplomado del nivel de 4,7 millones de 2019 a los 500 mil de 2021, tras el fuerte batacazo de 2020. Algún dirigente comunista ha señalado que la pérdida de ingresos supera los 2.000 millones de dólares, pero es posible que fueran muchos más. La parálisis de la actividad turística es absoluta y las perspectivas para la temporada alta de 2022 no parecen favorables, por el auge de la variante ómicron del COVID-19 dando vueltas por el mundo.

Las inversiones extranjeras han vuelto a tener un ejercicio nefasto, porque el capital internacional ya tiene en América Central y Caribe dos destinos mucho más rentables y receptivos que el régimen comunista cubano, como República Dominicana o Costa Rica. Las perspectivas para Cuba no son buenas, y los anuncios de presuntas reformas de la Ley 118, realizados por Malmierca, indican que las autoridades saben que el modelo está agotado y tienen que reaccionar abriendo espacios al capital extranjero.

Al igual que el turismo, los ingresos por la venta al exterior de servicios médicos, profesionales, entrenadores, y de todo tipo, se han frenado bruscamente, comprobando el régimen que incluso en momentos complicados en términos de salud pública, este tipo de negocios tienen sus límites y no pueden crecer de forma continuada, ya que los  países reaccionan a sus carencias y buscan soluciones más efectivas para resolver los problemas.

Las exportaciones de mercancías se encuentran colapsadas por la evolución dispar de los mercados mundiales y las cadenas de suministro en las que el régimen comunista nunca ha tenido la menor intención de participar. De hecho ni siquiera ha logrado integrarse en el comercio exterior chino La auto exclusión que practican los dirigentes comunistas del comercio global y su apuesta por convenios y acuerdos bilaterales con países de ideología similar, más propios de la "guerra fría", es un freno al desarrollo y la competitividad exterior de la economía.

Las remesas tampoco han dado motivos de alegría, pese a que son el único componente que inyecta divisas, concretamente dólares, en la economía nacional, pero incluso en este caso, el régimen al prohibir los depósitos en esta moneda a partir del verano, se pegó un disparo en el propio pie, empujando las remesas al ámbito de la economía informal o las tiendas en MLC usando triquiñuelas con fines recaudatorios a partir de los márgenes comerciales.

Por último, y no por ello menos importante, como no se pagan las deudas con los acreedores internacionales (Club de París) el acceso a los mercados financieros se encuentra cerrado, lo que impide obtener financiación si no es por la vía de subsidios o donaciones a programas de escaso impacto económico y social como la agroecología o el desarrollo local.

De modo que la escasa entrada de divisas tropieza con un aumento desproporcionado de la emisión y circulación de la moneda interna, en este caso, el peso cubano, CUP. 

La expansión monetaria descontrolada, en la que tienen responsabilidad directa el Banco Central de Cuba y el gobierno, se debe, por un lado, a las necesidades para la conversión del CUC ( que se cambia a 1x24) generando una expansión artificial de pesos cubanos, Esto ha generado en Cuba uno de los porcentajes de M2 (oferta monetaria) en el PIB más elevados del mundo, un 121%, cuya reducción parece problemática. 

Por otro lado, la expansión descontrolada de pesos cubanos tiene un origen en el desbordamiento del déficit público que probablemente se acerque al 20% del PIB, a pesar de que se han reducido las inversiones, de forma imprudente e irresponsable. La expansión del déficit público provocada por unos gastos que crecen muy por encima de los ingresos, expande la cantidad de dinero en pesos cubanos y distorsiona los equilibrios internos de la economía.

A todo ello hay que añadir las secuelas de la inflación provocada por la Tarea Ordenamiento. Un cubano que hubiera cambiado sus CUC a pesos el 2 de enero habría obtenido casi el doble de poder adquisitivo por los mismos CUC cambiados a pesos el pasado 2 de diciembre. La inflación galopante de 2021 erosiona el poder adquisitivo de los salarios y pensiones, y otro tanto cabe afirmar de los depósitos de ahorro a la vista, los depósitos a plazos fijos y certificados de depósitos en CUC que si continúan sin ser cambiados a pesos cubanos, cuando se realice la operación en marzo, probablemente valdrán mucho menos que ahora, porque la inflación va a continuar avanzando, en la medida que no existe una sola medida del régimen para poner solución al problema.

De hecho, la inflación que golpea y golpeará a la economía cubana es consecuencia directa del desajuste entre las divisas y la moneda nacional en circulación. Buena prueba de ello es que el tipo de cambio fijo del peso 1x24 con el dólar no se pudo sostener por  las autoridades y han sido los mercados informales los que han fijado el tipo para las transacciones a un nivel mucho más bajo, 1x70. Mantener un tipo de cambio fijo en estas condiciones, y con una inflación interanual del 70% , es una decisión suicida. Las autoridades deben devaluar el peso, y hacerlo con valentía imponiendo ajustes presupuestarios que faciliten la expansión del sector privado, el único que puede sacar a la economía cubana de este círculo vicioso derivado el modelo social comunista obsoleto y en crisis.

Visto desde esta perspectiva el balance de la unificación monetaria ha sido un auténtico desastre en cuanto a su implementación. Los cubanos tienen que operar con una moneda débil, de la que se ha perdido la confianza y que nadie quiere, a pesar de que sigue siendo mayoritaria en el conjunto de la economía (sueldos, salarios y pensiones se pagan en pesos cubanos). Por otro lado, se ha creado un espacio para el comercio alternativo en divisas y MLC que asegura los bienes y servicios que no se pueden adquirir con pesos, y ello genera una demanda adicional de divisas, que, como se ha señalado no se ve compensada por la oferta. La última ha sido la consigna a las empresas estatales a vender en MLC sus productos destinados a consumo interior que se pagan en pesos cubanos.

Lo que se pretendía corregir con la Tarea Ordenamiento se ha deteriorado a niveles difíciles de explicar o justificar, y mientras los cubanos se deben preparar para vivir un 2022 peligrosamente. Un año que al igual que el que ahora acaba, va a ser muy complicado y va a dejar consecuencias muy negativas sobre la vida y las perspectivas de las familias, acentuando las enormes desigualdades sociales abiertas y deteriorando las condiciones de vida de los vulnerables. El modelo social comunista de la constitución de 2019 se tiene que modificar porque no funciona. Lo iremos viendo a lo largo del año. Los presupuestos de la señora Bolaños no dan para más, el plan del ministro Gil no se cumplirá, el turismo no va a funcionar en temporada alta, y solo la ayuda humanitaria puede servir para paliar la situación. Y ya se verá.


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