Inversiones extranjeras, turismo, bloqueo. embargo. ¿pero esto qué es?

Elías Amor Bravo economista

La prensa oficial del régimen castrista se ha hecho eco del final de los trabajos del II Foro empresarial Cuba 2021, celebrado en La Habana durante cuatro días, para fomentar intercambios interactivos con representantes de organismos, sectores y empresas para fortalecer y establecer nuevas relaciones o negocios en materia de comercio e inversiones. Este es el enunciado general de la noticia que se publica en varios medios de la prensa oficial, e inmediatamente surge la pregunta ¿Dónde está el embargo? ¿Qué pasó con el bloqueo?

Pues nada. En el foro se han inscrito nada más y nada menos que 3.000 participantes pertenecientes a 86 naciones. Insisto, ¿Dónde está el bloqueo? Un país sometido a un embargo exterior no se puede permitir el lujo de recibir visitantes de la práctica totalidad de países del mundo. Visitantes que no vienen a pasar días de vacaciones, sino a buscar información actualizada de “oportunidades de negocio” que el supuesto país bloqueado o embargado, ofrece a aquellos que quieran colocar su capital en la Isla. El régimen comunista se lleva mucho mejor con los capitalistas del mundo entero, a los que les implora “uníos e invertid en Cuba” que ganarán mucho más dinero que en cualquier otro sitio. Y curiosamente, en estos días del foro, nadie ha dicho una sola palabra relativa al embargo o bloqueo.

Cuando se trata de promover el comercio, los negocios, las inversiones extranjeras, los ingresos en divisas por distintos acápites las autoridades comunistas ofrecen su rostro más amable y se olvidan de esa presión asfixiante del embargo o bloqueo de Estados Unidos que impide a Cuba hacer lo que, vaya, justamente, han hecho en los cuatro días del foro de marras. Hay que reconocer que cuando quieren son más creativos que nadie.

Y así, los comunistas cubanos han abierto de par en par las puertas para que los inversores puedan conocer, de primera mano, oportunidades de negocios en turismo, industria biofarmacéutica, sector agroalimentario y en energías renovables. Si, alguien podrá decir que en muchos casos se trata de negocios ruinosos e intervenidos por el estado, algunos de ellos con dudosa titularidad jurídica, pero es lo que hay. Y mientras que a los cubanos de a pie se les prohíbe firmar acuerdos con el capital extranjero, las empresas propiedad del estado (muchas de ellas pertenecientes a antiguos dueños privados) pelean por entrar en la cartera de oportunidades y sacar algo de estas operaciones que, más tarde, entran a formar parte de una zona de penosa oscuridad.

Al foro ha asistido todo el mundo que ha querido. Ministros, directivos y expertos del régimen trataron de explicar lo imposible, es decir, que la economía cubana se recupera del batacazo de la pandemia, también de informar sobre los principales bienes y servicios de exportación en sus respectivas ramas, y de presentar a emprendedores cubanos de negocios privados, por vez primera, para mostrar sus experiencias, resultados y perspectivas. 

Una posible modificación de la Ley 118 de inversión extranjera parece que está en curso, pero no conviene hacerse expectativas. Parece que más como instrumento de recaudación de divisas para las arcas del estado, que como medio para favorecer el desarrollo de los actores privados. El caso es que mientas las autoridades comunistas presentan los proyectos priorizados de la “cartera de oportunidades” los inversores apuestan por colocar su dinero en otros ámbitos, y el desajuste entre unos y otros, no ha hecho más que aumentar, como se presenta en alguna publicación reciente de la ONEI sobre esta materia.

Incluso, hasta se abordó la participación de los cubanos residentes en el exterior en proyectos de inversión dentro de la Isla. No irán muy lejos. Mientras que el contencioso de las confiscaciones de los derechos de propiedad no se resuelva, no parece razonable invertir en algo que, probablemente, pertenezca a alguien diferente. Por eso, tiene poco sentido que los cubanos residentes en el exterior vayan a participar en Cuba.  

De modo que este II foro acaba con más pena que gloria. Su realización ha tenido lugar justo en el momento en que una nueva variante de COVID-19, ómicron, ha hecho saltar por los aires las bolsas internacionales y los planes de recuperación de la mayor parte de países del mundo. Cabe suponer que el panorama internacional no va a cambiar como consecuencia de la amenaza de la pandemia, que sigue ahí. De modo que esta apuesta de Cuba por el desarrollo del comercio exterior y la inversión extranjera puede acabar saliendo mal, muy mal. 

Y entonces, cuando pasen unas semanas, volverán de nuevo a culpar al embargo o bloqueo de los eternos obstáculos para que la economía de la Isla puede desarrollarse. Lamentablemente, entonces nadie se acordará de los 3.000 participantes de 86 países que estuvieron en el II foro y que volvieron a sus países de origen, sin mostrar el menor interés por invertir en Cuba.

Y como no hay dos sin tres, resulta que Cuba, una nación embargada y sitiada en el imaginario colectivo de los comunistas que dirigen el país desde 1959, ha participado en la Asamblea Nacional de la Organización Mundial de Turismo. Nadie nos dijo que una nación embargada o bloqueada no pueda participar, cuando le de la gana, en este tipo de foros internacionales, e incluso, llegar a colocar algún gol por la escuadra.

Granma se ha hecho eco de la información. Cuba ha participado en la 24 reunión de la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT), en Madrid entre los días 1 al 3 de diciembre. Siempre lo ha hecho, sin problema alguno, a pesar de su bloqueo imaginario. En Madrid, los comunistas propietarios del turismo cubano han coincidido con más de 1.000 participantes de 135 países, incluyendo 84 ministros y viceministros de turismo. Por parte de la isla, participó el nuevo embajador de Cuba en España, Omelio Caballero.

En la reunión Cuba pudo “colocar” algunas de sus propuestas. Como por ejemplo esa idea del sector de "reiniciar, liderar la recuperación y ser un pilar central del desarrollo sostenible y la acción climática". Y en esa misma línea, la OMT presentó un "Código Internacional para la Protección de los Turistas, como respuesta a la caída de la confianza de los consumidores causada por la pandemia". Se trata, como se dijo, de "un documento que. con carácter legal e histórico, proporcione normas mínimas y derechos para los turistas en situaciones de emergencia". Otro documento. Más papeleo. Nadie, sin embargo, debió prestar atención a los resultados excepcionales de las campañas de verano de este mismo año. en algunos países concretos, que no han tenido que cargar con este tipo de códigos que acaban sonando a rancia burocracia y representan más cargas sobre las empresas del sector.

Los dirigentes comunistas del turismo cubano se debieron sentir reconfortados por las previsiones del sector expuestas en la Asamblea, según las cuales habrá una paulatina recuperación del turismo, aunque la realidad es bastante difícil, debido a que las llegadas de viajeros internacionales en 2021 podrían situarse entre un 70 y un 75% debajo de los niveles de 2019, una caída similar a la de 2020. Ya tienen justificantes para el desastre que viene en la campaña invernal del Caribe, y además, se dijo que “los ingresos por turismo internacional podrían alcanzar los 700 u 800.000 millones de dólares en 2021, tan solo una pequeña mejora con respecto a 2020, pero menos de la mitad de los 1,7 billones de dólares registrados en 2019”. Es decir, si el mundo va mal, Cuba también deberá ir mal. Nadie, absolutamente nadie, se ha dedicado a contrastar resultados en determinados países, que nada tienen que ver con esa imagen negativa.

El regreso a La Habana debió ser reconfortante para algunos. Ya existen argumentos para justificar a los hoteleros españoles que aguanten, que ya vendrán tiempos mejores para los que no existe fecha. Lo que no saben los dirigentes comunistas del turismo cubano es que esos hoteleros están mirando de reojo a otros destinos del Caribe muy cercanos a Cuba, donde las cosas van francamente bien. Y en cualquier momento, puede saltar la libre. Dos años de parálisis turística no hay quien los aguante, si no es un comunista de firmes convicciones ideológicas. En el turismo cubano alguien ha decidido cruzarse de brazos y esperar a ver El tiro puede salir por la culata.  

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