Pero, ¿hay bloqueo o no hay bloqueo? ¿En qué quedamos?
Elías Amor Bravo, economista
La prensa estatal cubana entra en flagrantes contradicciones
con las noticias que publica. Bien conocido es que la ausencia de una prensa
libre en la Isla ha servido para que, desde el poder, durante 67 años, se
construya un discurso único del que el pueblo cubano está harto y, sobre todo,
desconfía.
Pero es que asistimos a un espectáculo en el que las contradicciones internas del régimen afloran en los estrechos márgenes en que se desempeña la propaganda oficial, y estos días tenemos un buen ejemplo en los principales medios del régimen castrista.
De un lado, la prensa comunista se vuelca con la Asamblea
General de las Naciones Unidas, que celebrará este 7 de julio, a solicitud del
régimen, un debate de carácter urgente para denunciar las acciones
agresivas del gobierno de Estados Unidos, incluidas las amenazas de una
agresión militar directa. Es el minuto de gloria del canciller Rodríguez, y poco más.
De otro lado, nos encontramos con una noticia que va justo en la dirección contraria, según la que, al parecer, han sido
seleccionadas 63 iniciativas castristas en las convocatorias del proyecto NAE “Apoyo a los nuevos actores económicos para una diversificación económica,
innovativa y sostenible”, en los sectores agroalimentario, fuentes
renovables de energía y tecnologías de la información y las comunicaciones.
Las convocatorias a estos proyectos fueron publicadas en
noviembre y diciembre de 2025, dirigidas a micro, pequeñas y medianas empresas estatales y privadas, Cooperativas No Agropecuarias (CNA) y Proyectos
de Desarrollo Local (PDL), con el objetivo de impulsar iniciativas vinculadas a
sectores estratégicos para el desarrollo económico local.
Se trata de fortalecer las capacidades de los nuevos
actores económicos para contribuir a la generación de empleo y al dinamismo del
tejido económico, con énfasis en la participación de mujeres y jóvenes. Para
participar en las convocatorias, los actores económicos presentaron
evidencias que confirmaron la calidad y pertinencia de su propuesta, viabilidad
técnica y económica, sostenibilidad en el tiempo, potencial de impacto local y
social, capacidad de innovación e incorporación de tecnologías de la
información y las comunicaciones (TIC), así como la disponibilidad de
cofinanciamiento para su implementación.
Se recibieron 393 propuestas, de las cuales 80 fueron seleccionados verificando su viabilidad, alcance e impacto
potencial por medio de visitas. Tras un proceso de análisis y validación, se identificaron las 63
iniciativas ganadoras.
El proyecto trae consigo una ampliación de los fondos
disponibles vinculados a sus resultados de apoyo financiero, lo cual permitió
extender la cantidad de iniciativas a impulsar entre las propuestas ya
presentadas. Es decir, más financiación, a pesar del bloqueo/embargo. Con frecuencia, las autoridades de La Habana critican que otras entidades obtengan ayudas financieras de la cooperación al desarrollo para la ejecución de sus proyectos, sin embargo, las que se destinan al régimen castrista son bienvenidas.
Y aquí viene lo mejor, este proyecto NAE, que parece estar libre del “cerco y la asfixia a que se ve sometido el régimen castrista” resulta que es financiado por la Unión Europea y se ejecuta por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (qué interesante, precisamente el foro donde se va a celebrar la jornada contra Estados Unidos), la Cooperación Francesa en Cuba, el Ministerio de Economía y Planificación (MEP) y su Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (INIE).
Todo controlado por el régimen comunista, aun cuando
los destinatarios sean actores no estatales. Por si les queda alguna duda, también participan
del proyecto (y se llevan su parte del mismo) el Ministerio de Comercio
Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX), el Ministerio de Comunicaciones
(MINCOM), el Ministerio de Educación Superior (MES), el Banco Central de Cuba
(BCC) y el Instituto Nacional de Actores Económicos No Estatales (INAENE). Dinero fresco del exterior para actividades del régimen comunista. Justo lo que declaran no poder hacer, pero aquí tenemos un buen ejemplo de una financiación que ya veremos en qué queda cuando acaben los proyectos en curso y tengan que funcionar con sus propios recursos.
Pero lo que nos atañe es de más relevancia.
De modo que, por un lado, nos encontramos al régimen comunista ante la
Asamblea de Naciones Unidas, exponiendo que lleva meses sufriendo en clave de “acto
de genocidio, castigo colectivo y violación de los derechos humanos del pueblo
cubano y del derecho internacional, el impacto del cerco energético que
enfrenta el pueblo cubano junto con las restantes medidas de recrudecimiento
del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington”. Y de
otro, el mismo régimen se prepara para recibir la financiación exterior, sin duda generosa, pero de la
que no se ofrece información (la transparencia suele ser muy limitada en este
tipo de actuaciones) para este proyecto NAE.
En el relato comunista que se va a presentar en Naciones Unidas,
el cerco energético se ha convertido en argumento principal, porque permite
ocultar la verdadera razón de la falta de combustible que no es otra, que el incumplimiento
por parte de Venezuela de los compromisos de suministro y las dificultades del régimen
para acceder a los mercados internacionales por su falta de pago. El relato añade también una supuesta “obstaculización de la llegada de
suministros humanitarios vulnera las normas del derecho internacional
humanitario” pese a que el embargo establece precisamente que Cuba puede
comprar los medicamentos que quiera en Estados Unidos, con la única condición
de pagar al contado. Pero ahí andan, preparándose para un proyecto NAE de
grandes dimensiones, controlado por el régimen con una aportación destacada de fondos procedentes del exterior.
El castrismo quiere hacer mucho ruido en Naciones Unidas
contra Estados Unidos, y montar el espectáculo que de vez en cuando organiza
para trasladar a la comunidad internacional la imagen de una nación bloqueada y
embargada, y ahora también agredida, por una serie de medidas en los ámbitos
económico, político y comunicacional, incluyendo una eventual agresión militar
contra la Isla. Una imagen que, como en este caso, se viene abajo por el
proyecto NAE.
Y claro, como las mentiras son fáciles de perseguir, en
Naciones Unidas van a hacer lo mismo de siempre, en estos casos. En realidad,
cada vez que los comunistas llevan a la Asamblea General, esta narrativa seudo
épica y repetitiva, lo que consiguen es que más países constaten que Cuba no
está cercada, ni bloqueada, ni mucho menos amenazada, sino que puede exportar e
importar libremente con todos los países del mundo, siempre que cumpla con sus compromisos.
Que puede recibir inversiones exteriores directas de todos los países del
mundo, como viene ocurriendo desde 2014 y que, pese a la deficiente temporada
actual, recibe turistas de todos los países del mundo. Y como en el caso del proyecto NAE va a recibir financiación suficiente para mantener casi una docena de ministerios
del sector presupuestado. Con datos como esos, es difícil dar la razón al
relato construido por el régimen sobre un supuesto embargo o bloqueo.
Pero es que, además, no hay dos sin tres. Y pensar que la supuesta amenaza que Estados Unidos representa para el régimen de los comunistas cubanos no tiene una cara B en forma de amenazas del vecino del sur, puede ser erróneo. Pues sí, y, además, se trata de un hostigamiento que se ha recrudecido hasta niveles sin precedentes, básicamente por interés político, con el ánimo por parte castrista, de implicar a otros países en el contencioso entre el régimen comunista de La Habana y Estados Unidos, amplificando y extendiendo los efectos a empresas, inversores y actores económicos de diversa índole.
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