Embargo/bloqueo: ¿Son ciertas las 850 acciones para impedir las operaciones con bancos extranjeros y los 923 millones de dólares de afectaciones en el comercio exterior?

Elías Amor Bravo economista

Y vuelta a la carga. No hay día que la prensa estatal no recoja alguna información relativa al embargo/bloqueo. Una nota de Granma dice ahora "que por culpa del bloqueo se realizaron en los últimos tres años, más de 850 acciones para impedir las operaciones de Cuba con bancos extranjeros". ¿Las habrán contado realmente? Más o menos toca a 0,8 acciones por día, lo que no debe ser muy complicado de medir. ¿No habrán sido más? Acaso, ¿no habrán sido muchas menos? ¿Qué credibilidad se puede dar a un contador como éste?

Lo procedente sería tratar de evitar esas acciones y operar con entidades que no tuvieran en cuenta la acción del embargo/bloqueo. No. Es mucho más rentable, políticamente hablando, recrearse en el castigo para luego tener una semana de gloria en Naciones Unidas con el voto de todo el mundo para que se retiren las sanciones. Y así más de 30 años. Porque el embargo nadie se acordó en los tiempos que llegaban los millones de dólares de la URSS y solo se advirtieron sus consecuencias a partir del período especial. Y entonces surgen las dudas de siempre, ¿no será que ese embargo está plenamente justificado por el comportamiento del régimen, sobre todo en sus relaciones internacionales?

Vaya por delante que, ante un contencioso como este, las dos partes tienen argumentos para defender sus posiciones. Estados Unidos, como país soberano, tiene su derecho a decidir con quién quiere tener relaciones o no, y de qué modo y manera. Por su parte, el régimen comunista cubano está en su derecho de denunciar lo que le dé la gana, incluso haciendo el ridículo y poniéndose en evidencia, como cuando afirma que las afectaciones ocasionadas por el bloqueo al comercio exterior cubano superan los 923 millones de dólares en tres años. Otra cálculo como el anterior que admite, no pocas dudas.

Y es que en estas estimaciones cuantitativas de los daños del bloqueo/embargo hay que creerse, o no, las informaciones oficiales del régimen, porque Cuba, precisamente, justifica que no publica los datos de sus cuentas externas (balanza de pagos, movimientos de capital, etc) por la incidencia del embargo. Por ello, ni en el FMI, ni en el Banco Internacional de Pagos, ni en otros informes de organismos especializados se conocen las estadísticas cubanas que deberían servir para realizar un análisis objetivo de la magnitud del embargo/bloqueo. 

Bueno, sí, conocido es que Cuba importa bienes de Estados Unidos por más de 250 millones de dólares al año, recibe más de medio millón de turistas de ese país y alrededor de 8.000 millones de dólares en remesas. Y claro, con estas magnitudes, hay que creerse lo del embargo/bloqueo, definido de forma rimbombante por los comunistas como “el acto de guerra económica más prolongado contra un Estado soberano”. Ahí queda eso.

De modo que tienen tan poca o nula credibilidad las 850 acciones para impedir las operaciones de Cuba con bancos extranjeros, como las afectaciones en el comercio exterior por más de 923 millones de dólares, y también, lo que llaman “persecución a las transacciones financieras contra bancos que operan con la Isla”. Tres datos que merecen especial consideración, porque surgen de la información oficial y no se pueden constatar en las publicaciones internacionales. O te lo crees o no, casi un asunto de fe.

Dicho lo anterior, sí que existen otros datos objetivos incuestionables, como la inclusión de Cuba, en enero de 2021, en la lista de estados patrocinadores del terrorismo. Una decisión de Estados Unidos que responde, se insiste de nuevo, en una decisión de su Departamento de Estado de Estados Unidos en ejercicio de sus competencias. Lo que ya no se puede asumir es que la inclusión de Cuba en esta lista tenga que suponer un aumento de las dificultades del país para insertarse en el comercio internacional, realizar operaciones financieras y adquirir insumos básicos. De hecho, Cuba no es el único país que figura en esta relación del Departamento de Estado (Corea del Norte, Irán, Siria) y nadie piensa que esos otros países tengan problemas para sus relaciones económicas internacionales.

Y aquí viene la segunda derivada, porque aquellos bancos que suspendan sus operaciones con Cuba por formar parte de esta lista están trasmitiendo un mensaje muy claro: a la lista se puede entrar y formar parte de ella con pleno derecho, pero igualmente salir, y eso ocurre cuando se deja de cumplir los requisitos que atestiguan esa pertenencia. Hay países que han dejado de estar en la lista porque han hecho los deberes. El régimen está en su perfecto derecho de no hacer nada, entonces, que no se queje.  Los bancos hacen bien de suspender sus operaciones con Cuba, porque las normas de compliance y de responsabilidad social los alejan de forma definitiva de aquellos países que no cumplen con las mismas normas. Hay mucho que decir de todo esto.

El gerente de relaciones internacionales y protocolo del Banco Central de Cuba, Juan Jorge Galego, explicó a Prensa Latina que en el periodo 2019 a 2021, el embargo/bloqueo obstaculizó las negociaciones y el intercambio con entes emisores de todas las regiones, lo cual incrementó los costos de las transacciones. ¿No será que también influye en ese endurecimiento financiero de Cuba su data como país deudor? En el tribunal de Londres se dirime algo parecido a esto. ¿Cómo se puede aspirar a recibir un trato similar a los países que pagan sus deudas y están al corriente? Separar el grano de la paja es fundamental, y ese “maltrato” financiero de Cuba tiene mucho más que ver con su calificación de “bono basura” por las agencias internacionales, que a cualquier embargo/bloqueo.

El salto en el vacío de estos dirigentes comunistas cubanos es afirmar que “el cerco económico contra la Isla supone restricciones en el uso del dólar estadounidense en las transacciones comerciales y financieras, e incluso la imposibilidad para ciudadanos cubanos residentes en el exterior de abrir una cuenta bancaria en el país donde se encuentren”. Sinceramente, solo conozco un caso de un cubano que tuviera un problema con el banco al operar con su cuenta, pero porque le faltaba algún papel por olvido. Esa maniobra que alude el directivo del Banco Central habrá que analizarla con detalle.

En cuanto al uso del dólar, ¿no nos decían hace no mucho tiempo que las bóvedas estaban llenas de dólares? En realidad tras la tarea ordenamiento, el dólar campea por la Isla en los mercados informales con absoluta libertad y ha fomentado un mercado cambiario que ha dado la espalda a la rigidez del ministerio de economía. En Cuba, hay dólares para transacciones, e incluso para pequeños depósitos y se fijan precios en esta moneda. Objetivamente hablando y para vergüenza de los dirigentes, el dólar podría desplazar al peso en cualquier momento como unidad de cuenta. Un desastre. Hay dólares. Tanto en manos del pueblo como en las arcas del estado. El problema es la trazabilidad de esos dólares que el régimen no consigue introducir en los mercados financieros con las normas de prevención del blanqueo de capitales. Pero esa es otra historia. Y no casa bien con el embargo/bloqueo.


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