Las mentiras económicas de Díaz Canel
Elias Amor Bravo, economista
Cada vez que Díaz Canel habla de
economía, acaba enredando y creando más confusión. Esto es lo que se puede
concluir de su comparecencia en la rueda de prensa del día 5 de febrero cuando,
ya casi al final, contestó a una pregunta en la que le solicitaban información
sobre ¿en qué hay que trabajar más rápido, tomar decisiones y anunciar
decisiones urgentes para lograr resultados inmediatos en la economía en estos momentos?
A lo que Díaz Canel en su respuesta matizó calificando como, “las
transformaciones necesarias”.
Y aquí es donde viene lo relevante,
porque el dirigente comunista señaló que tienen doce puntos al parecer
bastante consensuados, y que forman parte del debate del programa de Gobierno,
y que tienen en cuenta los planteamientos de mayor peso en la población. ¿Doce
puntos? No. Doce mentiras. Veamos por qué.
Perfeccionamiento y
actualización del sistema
Mentira número 1, dijo que “hay que
ir a un perfeccionamiento, a una actualización del sistema de dirección de la
economía, donde haya una adecuada relación entre centralización y
descentralización, y una adecuada relación entre lo que hay que ver desde la
planificación y lo que hay que abordar con determinadas señales del mercado”.
Todo mentira. Vamos a ver, son
muchas cosas.
¿Perfeccionamiento del sistema? ¿Es
que no han tenido 67 años suficiente para ello? Es el eterno cuento del
guampinpin que nunca acaba. La cuestión es que el sistema no es perfeccionable,
y miente cuando dice que es posible.
¿Actualización? Pero ¿Cuántas
actualizaciones llevamos ya? La última, la tarea ordenamiento de Marino
Murillo, mejor ni acordarse de ella. Ese empeño por actualizar es otra mentira
castrista o una estrategia para ganar tiempo en momentos muy complicados.
¿Relación entre centralización y
descentralización? Este es otro punto que no se resuelve sin un cambio en la
organización institucional de la economía. La centralización en cuanto a
decisiones sigue siendo total y miente cuando dice que se va a reducir.
¿Planificación central versus
señales del mercado? Desde hace tiempo se sabe que la primera no funciona y que
la segunda, aplicada de forma correcta, es la que proporciona un mayor nivel de
vida en todos los países del mundo. Discutir sobre esta cuestión es otra mentira
comunista para perder tiempo.
Entonces, ¿en qué quedamos con toda
esta acumulación de mentiras irresponsables? ¿Qué es la mentira y qué es lo
cierto, si es que hay algo? La mentira es que, si no se desprenden urgentemente
de la construcción socialista que Díaz Canel se empeña continuamente en lograr,
no se va a llegar a ningún sitio por mucho que se intente.
Reestructuración del aparato
estatal y partido
La mentira número 2 es, según Díaz
Canel, “la transformación necesaria, la reestructuración que tenemos que
hacer de todo el aparato estatal, de gobierno, de partido, institucional”.
Posiblemente, la única verdad del discurso. Su planteamiento es correcto y el
diagnóstico también, pero a ver quién pone el cascabel al gato. Díaz Canel,
seguro que no y por eso miente. Si es tan importante esa reestructuración, la
pregunta es por qué no lo han hecho antes. Cuba lleva así, dando tumbos, más de
quince años, y nadie ha hecho nada. Existen dudas de que pueda lograr algo.
Conviene recordar que Raúl Castro lo intentó a comienzos de su mandato y
fracasó por la oposición del sindicato único.
También es mentira eso que dice
Díaz Canel de “quitarle gastos al presupuesto del estado en toda esa actividad
y ser más eficientes en los procesos de dirección, en los procesos
presupuestados, en los procesos de planificación”. Mientras el
presupuesto estatal en Cuba se acerca al 80% del PIB de la economía, en América
Latina la media ronda el 25%, es decir, Cuba tiene 55 puntos porcentuales más
de PIB originados por un estado ineficiente, lento y difícil de gestionar. Ven
por qué miente.
Autonomía de la empresa estatal
La mentira número 3, Díaz Canel insistió
en que “tenemos que ir a la definitiva autonomía de la empresa estatal”.
Mentira. Eso no lo harán nunca.
Los dirigentes comunistas tienen
que entender que a las empresas no se les tiene que ir dando progresivamente
facultades, que se van implementando a diferentes niveles, sino que la
autonomía o es plena, o simplemente, no existe. La empresa nace precisamente
para disfrutar de esa independencia que la hace única. O hay autonomía, o no la
hay.
Díaz Canel miente porque su régimen
no quiere soltar las parcelas de poder que aportan algunas empresas. Las amenazan
con quitar ayudas, y las controlan en beneficio propio, y no del pueblo. Cuando
las empresas son autónomas y funcionan de forma eficiente, no necesitan ayuda
del aparato intervencionista. Posiblemente, esto sea lo que preocupa a Díaz
Canel, quedarse sin control de esas empresas que ahora domina y dirige. Por eso
miente.
El discurso de Díaz Canel sobre la
autonomía de la empresa estatal tiene poca o nula credibilidad, sobre todo
cuando se lanza a hablar de que se tiene que realizar un redimensionamiento y
una reestructuración de la empresa estatal, para trasladarlas al ámbito
municipal, que es la expresión de la autarquía económica local que plantea el
régimen para el desarrollo del país.
La autarquía local
Mentira 4. Posiblemente la que
puede acarrear consecuencias más desastrosas. Confiar en la autonomía municipal
es esencial, según Díaz Canel, porque “no rompe con la unidad en la
construcción socialista ni es una indisciplina ante la planificación y ante los
intereses del Estado”, pero en cambio “sirve para estar más cerca y resolver
los problemas que están más cerca del ciudadano en su municipio”.
La propuesta de autarquía económica
local de Díaz Canel es absurda y trasnochada, y miente, porque no es cierto que
si se desarrollan los municipios se desarrollan las provincias, y si se
desarrollan las provincias se desarrolla el país. Por el contrario, al apostar
por el municipio, se pueden crear desequilibrios inadmisibles en el territorio,
parcelas de injusticia que Díaz Canel puede dejar como herencia perversa a
todos los cubanos, si sigue adelante con este plan.
Además, miente cuando liga la autonomía
de la empresa estatal con la autonomía de los municipios, porque nada tienen
que ver cuando a los municipios se les considera como como unidades
productivas. El control comunista de la economía en la puerta de la calle de
los vecinos.
Si, amable lector, autarquía económica
municipal es el modelo que tienen en mente los comunistas cubanos para resolver
los problemas, pero que acabará destruyendo lo poco que queda de la economía
cubana. Increíble pero cierto. Y Díaz Canel miente cuando dice, “aspiramos a
que un municipio exporte y genere sus exportaciones; importe, genere ingresos
por exportaciones y tenga un esquema para poder invertir en las cosas del
municipio. Eso va a desatar las fuerzas productivas”. Ni él se lo cree.
Esta confusión castrista entre empresas y municipios, municipios y empresas
puede acabar destruyendo las bases productivas generando una economía
ineficiente y nada competitiva. Un desastre sin paliativos.
El concepto de la canasta
Mentira número 5, Díaz Canel anunció
que “vamos a cambiar el concepto de la canasta” haciendo que sea menos
dependiente de las importaciones y de decisiones centralizadas al tiempo que se
mostró crítico hacia el sistema de reparto de la canasta por las desigualdades
que genera. Pero ¿es que se da cuenta ahora de eso? No ha tenido tiempo desde
1962 para concluir que la canasta o libreta de racionamiento es un monstruo de
control social a la población.
El problema para Díaz Canel es que
la canasta está centralizada y se basa en una importación que se realiza por un
determinado grupo de entidades, que no tienen interés en incorporar cambios ni
en dejarse controlar por los órganos políticos. Otra vez, a ver quién pone el
cascabel al gato.
Deuda externa
Mentira número 6, Díaz Canel señaló que se
está trabajando en renegociar la deuda externa. No habló mucho más de este
punto, y no debería tomarse a la ligera. Miente una vez más porque si quiere
lograr que se restablezca la confianza internacional de los mercados en la
economía cubana, no queda más remedio que aceptar las sanciones, como la
sentencia del tribunal de Londres a favor de CRF. Con la deuda externa no se
juega, simplemente se paga.
Relaciones entre sector estatal y no estatal
Mentira 7 Díaz Canel habla de establecer adecuadas relaciones entre el sector estatal y el sector no estatal; y, en ese sentido, mintió al decir que hay que “aprovechar lo que hemos aprobado ahora de que se pueden hacer asociaciones económicas entre el sector estatal y el sector no estatal; que tanto el sector estatal como el sector no estatal estén dentro de las estrategias de desarrollo local y territorial, que formen parte del plan de lo que queremos lograr”. Todo mentira ¿Permitirá Díaz Canel que una mipyme comercialice las patentes de un centro de investigación estatal? ¿Podrán recurrir los agricultores independientes a un consorcio estatal con apoyo extranjero para a importación de fitosanitarios?
Flexibilidad a la inversión
extranjera
La mentira número 8 es cruel. Primero
mintió al proclamar la idea de “dar toda la flexibilidad a la inversión
extranjera directa” pero lo más grave tuvo lugar cuando dijo que “valoran la
posibilidad de promover y crear facilidades y estímulos para la participación
de los cubanos residentes en el exterior con proyectos que le aporten al
desarrollo económico y social del país”. Realmente aquí miente todo el rato
cuando dice que “hemos visto gente (en referencia a la diáspora) que las han
propuesto, las han hecho y lo han logrado. ¿Y qué piensa que va a ocurrir
con los pagos y las compensaciones por las nacionalizaciones de los años 60?
La transformación energética
La mentira 9 es la
transformación energética, la transición energética, para avanzar hacia las
renovables y dedicó a este tema otra parte de su comparecencia. Por su
importancia, dedicaremos una entrada especial de este blog a este tema.
Atención a los vulnerables
La mentira número 10 tiene que ver, con
la importancia de “trabajar en la atención a los vulnerables y que en toda
decisión que tomemos, en todo lo que implementemos”. La filosofía comunista
hizo que apenas se dedicaran dos frases a este punto.
Perfeccionar la política
tributaria, la política monetaria, el saneamiento financiero y el sistema
bancario y financiero
La mentira 11 hizo referencia
a la necesidad de “seguir perfeccionando la política tributaria, la política
monetaria, el saneamiento financiero y el sistema bancario y financiero que se
tiene que actualizar y modernizar para que apoye todo lo que pretendemos hacer
desde el punto de vista económico”, pero sin dar muchas más indicaciones que
son esenciales para poder calibrar qué se pretende hacer.
Paradigma ciencia e innovación…
y más cosas
Finalmente, la mentira 12 aludió al paradigma de ciencia e innovación (la tesis doctoral de Díaz Canel) al
que ahora añade la transformación digital e inteligencia artificial, en materia
de comunicación política, institucional y social; e hizo mención del concepto
de economía del conocimiento, que es la economía que se genera como parte del
aporte de la ciencia y la innovación, del conocimiento, y que el país tiene
enormes potencialidades para eso.
Creerse este discurso es cosa de cada uno, pero la economía tiene unas reglas que en el régimen comunista cubano se han violado durante 67 años, con el resultado de todos conocidos. Caben dos opciones, inmolarse y aceptar toda esta sarta de mentiras para seguir esperando algo que no va a ocurrir, o reconocer el fracaso y dar un paso lateral para que otros hagan el cambio necesario. Y además, lo más importante, dejar de decir mentiras.
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