La crisis de la economía cubana se agrava
Elías Amor Bravo, economista
Este domingo pasado, el servicio eléctrico volvió a verse
afectado por déficit de capacidad durante 24 horas manteniéndose la afectación
durante todo el horario de la madrugada. Fueron 1.742 MW a las 20:30 horas,
superior a lo planificado, pero podría haber sido peor aún. Esto fue lo
reportado en Granma por el SEN, que sigue ofreciendo día tras día los niveles
de afectación máxima provocados por déficit de capacidad de generación y las
horas a las que se produce.
Así que mientras que los apagones siguen sin remedio por las deficientes condiciones en que opera la infraestructura eléctrica, y el SEN se dedica a dar información detallada de desfases, afectaciones, incidencias y demás, de pronto aparece otro problema, mucho más grave, en el horizonte.
La crisis agónica que sufre la economía castrista se va a
ver agravada en los próximos meses, porque a la falta de petróleo para atender
las necesidades básicas de la población se une otra amenaza, de la que el
régimen carece de instrumentos para afrontar. Se trata del aumento de precios
de los principales productos agrícolas básicos, que podría llegar en 2026 a un
8,5% por el conflicto de Irán. Esta es una previsión que los analistas internacionales
ya han empezado a incluir en sus informes, porque se da por hecho que el cierre
del estrecho de Ormuz ha supuesto un duro golpe a los intercambios de estos
productos a nivel mundial.
En caso de que el conflicto entrase en una etapa más complicada
que la vivida hasta ahora, y que pudiera tener lugar un cierre del estrecho de
seis meses, con el estancamiento y parálisis de las negociaciones entre Estados
Unidos e Irán, la situación podría ser especialmente compleja.
En tal caso, los sectores más afectados por su dependencia
del petróleo o de materias primas derivadas del petróleo, como es el caso del
agroalimentario, se verían en una situación altamente comprometida. Por
ejemplo, el aumento de los precios de los fertilizantes se trasladará de forma
directa a los precios de los alimentos que aumentarán de forma notable a
finales de este año.
Por otro lado, el incremento de precios de la energía incide
en las distintas fases de la producción de alimentos, desde la de cultivo de
semillas a la cosecha pasando por el proceso, el almacén y el transporte a los
mercados de consumo. Algunos análisis anticipan que el precio promedio global
de los principales productos agrícolas básicos podría aumentar un 8,5 % este
año y un 3,8 % en 2027, datos que se alejan de las estimaciones previas al
conflicto, que eran del 0,7% y el 2,5%.
La economía cubana, altamente dependiente del exterior para
atender las necesidades de alimentos de la población, como consecuencia de la
improductividad estructural del sector agropecuario nacional, se tiene que
preparar para pagar precios más elevados, y, sobre todo, buscar financiación,
que es difícil de conseguir en estos momentos.
Hay que moverse y hacerlo rápido, porque la alternativa para el régimen, que
es la donación a fondo perdido, se va a complicar en un contexto en que muchos
países van a tener dificultades para comprar los alimentos. De modo que los
precios más elevados que habrá que pagar para atender las compras de alimentos aumentarán
el saldo deficitario de la cuenta externa, tensionando el objetivo del
equilibrio exterior, del que 2026 ya se puede olvidar.
Y si los alimentos apuntan a un escenario complicado de
precios en aumento para el régimen castrista, el otro componente de los precios
que se verá más afectado por la crisis será el transporte, que en el IPC de la
economía cubana ya ha repuntado desde el pasado mes de febrero, con alzas muy
superiores a la media que vuelven a impedir la necesaria estabilización de la
economía, en este caso, de los precios. Por ejemplo, el aumento de los fletes
marítimos hará más difícil para la economía cubana asumir el pago de los elevados
costes del transporte por mar de los que se prevén aumentos de un 15% y un 20%.
La revisión de la tasa de variación del PIB de la economía
para 2026, que el plan comunista anticipaba en un 1% pero que la CEPAL, en sus últimas
previsiones, situó en -6,5%, tiene mucho que ver con este escenario crítico en
que el círculo vicioso de la economía cubana se estrecha y se acumulan
anomalías que el régimen comunista no va a poder resolver con su práctica
habitual. Un cambio profundo se requiere para poder superar la grave crisis que
ya está teniendo lugar. Luego, echarán las culpas al bloqueo.
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