La racionalidad económica de las propuestas de Díaz Canel

Elías Amor Bravo, economista

Díaz Canel ha expuesto una serie de prioridades para superar las dificultades del momento actual que no aportan nada nuevo ni van a dar los resultados deseados. Nadie debe llevarse a engaño, porque todo el repertorio de transformaciones anunciadas se basa en una estrategia de política económica, el denominado Programa Económico y Social 2026, que tiene su referencia en el fallido modelo económico establecido en la constitución comunista de 2019.

De este Programa Económico y Social para el 2026, se dice que ha sido sometido a una reflexión colectiva, y han salido los elementos de transformación del modelo económico y social, las propuestas, que, sin embargo, lo dejan inalterado en sus términos fundamentales.

Porque es fácil observar que ni tan siquiera aspectos relativos a la experiencia de China o Vietnam se trasladan al programa de actuaciones, a pesar de que reconocen haberla consultado. Por otro lado, cuando los redactores del programa afirman haber acudido a la Inteligencia Artificial o a criterios internacionales para lograr inspiración en las cuestiones económicas, no hacen otra cosa que confirmar un absoluto despropósito, cuando todo es mucho más fácil. 

Para que la economía cubana funcione, el modelo marxista leninista debe ser abolido porque no sirve, es un modelo obsoleto, fallido, y la economía cubana no tiene más alternativa que el regreso a la ortodoxia. No hay alternativa. Los parches no funcionan ni van a dar resultado.

No obstante, Díaz Canel constató madurez en una parte importante de las ideas propuestas; y por eso, dijo que se están dando los últimos detalles para su aprobación en el Buró Político, en la Asamblea Nacional. Los comunistas cubanos tomándose su tiempo, como si les sobrase, en medio de la grave crisis humanitaria que han provocado en la economía.

En cualquier caso, ¿Cuáles son esas transformaciones que, ahora, justo ahora y no antes, hay que realizar?

La primera transformación hace referencia al sistema de dirección de la economía.

Es el eterno debate sobre las contradicciones entre el Plan, la planificación central y los estímulos, los incentivos a la población. Ahora se entiende que es importante romper trabas para estimular la producción nacional, tanto “para ofertar más bienes y más servicios a la población”, como para la exportación que haga posible los ingresos. Pero el plan se mantiene a ultranza en la dirección de la economía a pesar de su fracaso.

En definitiva, se reconoce que el sistema es altamente improductivo y que así no se puede continuar. Sin embargo, violando lo establecido en la constitución comunista de 2019 donde se proscribe la riqueza privada, ahora se proclama lo contrario y hay que crear riqueza, producir más de todo, y distribuir esa riqueza con justicia social. Es más, se reconoció que, sin riqueza, es muy difícil avanzar, sobre todo en programas sociales y en el camino de poder atender las desigualdades, las vulnerabilidades en "personas, familias o comunidades”.

La segunda transformación anunciada va en la línea de corregir la contradicción que hay entre la centralización y la descentralización

Se trata de dar respuesta a cuestiones como ¿A qué se tiene que dedicar la planificación central del país? ¿Qué tiene que impulsar? ¿Qué es lo que estratégicamente tiene que atender? Esto significa que se mantiene el carácter esencial de la planificación, del fallido modelo económico, pero hay serias dudas sobre cuál debe ser su misión. De modo que todo lo más se aspira a eliminar trabas y conferir facultades a otros niveles, pero con la centralización por delante. En definitiva, mantener el plan de la economía pese a ser inservible y con ello, el control central absoluto. Nada nuevo bajo el sol.

La tercera transformación se refiere a la autonomía municipal, y la autonomía empresarial

Ya se ha expuesto en otra ocasión que el estado central comunista dominado por un déficit de dos dígitos en % sobre PIB ha advertido que los municipios son más eficientes en la gestión de sus recursos y presentan todos los años superávits muy destacados. Y así, la poderosa infraestructura del poder económico comunista se lanza sobre los municipios otorgándoles facultades para que gasten más, para que se endeuden y acaben en el mismo pozo negro que el estado.

Ahora se pretende que los municipios decidan “cuáles son sus empresas, cuáles son sus actores económicos, cuáles son las matrices de interrelación de estos actores económicos, cómo se conciben, cómo se construyen los sistemas productivos locales, cómo se aprovechan las fortalezas endógenas”. Y con esto se consuma una distribución territorial de la renta y riqueza en la nación, que va a profundizar las desigualdades de recursos entre las distintas zonas. El estado comunista renuncia a corregir las diferencias locales y las acrecienta.

Y ello lo van a conseguir atribuyendo a los municipios facultades para importar, exportar, que no dependa de planes centrales, para gestionar ingresos en divisas sobre la base de que pueda estimular y gestionar la inversión extranjera directa con intereses propios. También que puedan gestionar la inversión o los proyectos con los cubanos residentes en el exterior y aprobar las inversiones de cubanos residentes en Cuba, facilitar todas las interconexiones y todas las asociaciones entre todos los actores económicos.

Por absurdo que parezca, Diaz Canel está convencido de que el país siempre va a ser más fuerte y va a tener más capacidades de respuesta en la misma medida que los municipios también sean más fuertes, y ello es así porque piensa, y se equivoca, que, si el municipio tiene facultades para exportar, para importar a partir de lo que el propio municipio genera, eso le debe permitir defender su desarrollo. Si esta idea autárquica y absurda sigue adelante, no tardaremos mucho en ver los efectos perversos que genera en el territorio.

Por otro lado, Díaz Canel quiere que la autonomía de la empresa estatal funcione sin intermediarios, “sin manos metidas en su gestión”, eso si, con mucha participación de los trabajadores de la empresa, “que son dueños, representan al Estado, representan la propiedad social del pueblo en esas empresas”. 

Por lo tanto, los trabajadores deben participar en la toma de las decisiones para que “las empresas diseñen sus dimensiones, sus sistemas de salario, tengan las facultades sin límites, sin trabas, para dar uso a sus utilidades en las cosas que ellos entiendan, en las cosas que aprueben”. Lo que faltaba.

De acuerdo con esta idea, se va a autorizar a las empresas estatales a tener facultades exportadoras e importadoras; poder realizar contrataciones para ingresar en divisas y, además de los aportes que hagan al país, tener una parte de esas divisas para reproducir de manera ampliada sus producciones y sus servicios. En realidad, muchas de ellas no saben acometer estas funciones. Nunca las han hecho.

Asimismo, anunció que se van a autorizar asociaciones económicas con cualquier tipo de actor económico; podrán decidir quiénes son sus clientes y quiénes son sus suministradores, desarrollar sus planes, algunos responderán a encargos estatales, pero otros planes tienen que facilitar producciones, servicios, para la exportación y para la población.

Por la misma, se va a autorizar a las empresas estatales a tener un objeto amplio; o sea, van a poder producir y dar servicios de todo lo que sean capaces, aprovechando todas sus potencialidades sin ningún límite. Estas condiciones pretenden situar a la empresa estatal “en condiciones similares al resto de los actores económicos, que es algo que se ha demandado mucho”. Además, se permitirá que la empresa estatal pueda participar directamente del mercado cambiario, para que también sea un espacio donde va a haber una presencia de la empresa estatal.

La cuarta transformación tiene que ver con la reestructuración del aparato del Estado, el Gobierno, el aparato empresarial, el Partido, las organizaciones políticas, las organizaciones de masas en todo el país

Esta iniciativa viene referida al proyecto de ley que se ha hecho público en el sitio de la Asamblea Nacional para que la población opine, y se constate una reducción importante, no solo de ministerios, sino también de cargos. 

Esta transformación pretende lograr “un ahorro de gastos del presupuesto, con la generación de recursos que van a quedar disponibles para apoyar programas sociales o para apoyar la reforma salarial sobre todo en el sector presupuestario, porque en el sector empresarial no hay límites, o sea, cada empresa diseña su sistema salarial y paga su salario a partir de los ingresos que sea capaz de generar”. 

La idea es correcta, pero será muy difícil que la reordenación planteada consiga estos resultados de liberar recursos financieros para otras actividades a resultas de menos burocracia.

La quinta transformación tiene que ver con el estímulo a la recuperación de la producción agrícola, la producción de alimentos. Diaz Canel pretende dar facilidades a los productores para el uso de la tierra; entregando tierra a los que de verdad puedan producirla; reduciendo a la mínima el nivel de tierras ociosas; para aumentar la productividad.

También se pretende que los productores tengan acceso a mercados de insumo, tanto en divisa como en moneda nacional; acceso al mercado cambiario; para que los productores de cualquiera de los sectores -del estatal, del cooperativo, del privado, del de la inversión extranjera, que podrá estar también en la producción de alimentos-, puedan interrelacionarse, puedan hacer asociaciones entre ellos.

Los productores agropecuarios y las empresas estatales socialistas van a ser autorizados a “abrir cuentas reales en divisas en los bancos” y compartió la idea de que “todos los trámites de creación de las empresas, que todos los trámites para el fomento de las producciones agropecuarias sean lo más ligeros posible y tengan la menor demora posible y el menor papeleo y la menor burocracia posibles; y que se puedan desarrollar todo un grupo de modalidades de negocio entre diferentes actores que permitan, en poco tiempo, llegar a la soberanía alimentaria, ser autosuficientes en la producción de alimentos”. Sin propiedad privada de la tierra cualquier intento de aumentar la producción acabará siendo un fracaso.

La sexta transformación tiene que ver con las medidas orientadas al comercio exterior, a las exportaciones, a las cadenas de valor y a la logística, para lograr que el sector externo de la economía sea cada vez “más dinámico”. Otra de las asignaturas pendientes. La fórmula elegida es que no sea obligatorio exportar e importar por medio de intermediarios desde cualquiera de los actores económicos; y que se beneficien con los aranceles de importación aquellos que importen insumos o materias primas para procesos productivos y de servicios en Cuba, por encima de aquellos que lo que importen sean productos acabados que se pueden realizar en el país.

Se pretende “respetar los depósitos en cuentas reales y se está evaluando que haya un grupo de entidades que realicen comercio exterior, y de que puedan tener cuentas en otros países”.

La séptima transformación tiene que ver con las formas de gestión no estatal, de las que anunció que “se van a limitar las actividades prohibidas, con vistas a que el objeto de cada una sea lo más amplio posible y eso permita desarrollar la mayor cantidad de actividades, todo con reglas claras y dentro de la legalidad”. Igualmente, serán más amplias las posibilidades para la participación accionarial.

Reconociendo una pésima gestión de autorizaciones de mipymes, Díaz Canel habló de la intención de abrir un proceso para, en el menor tiempo posible, se aprueben tanto estatales como no estatales, que habían presentado sus proyectos, sus objetos, y no habían sido aprobadas, al tiempo que dijo que “todas esas facultades también van a ir hacia los municipios; por lo tanto, el proceso va a ser más sencillo”. Más burocracia a nivel municipal.

Al igual que con las empresas estatales, anunció medidas para agilizar e incentivar las relaciones de asociación económica especial aprobadas entre las formas estatales y las formas no estatales, una línea que, según su criterio, no se ha aprovechado en su potencialidad.

También anunció un grupo de disposiciones para incentivar la inversión extranjera directa eliminando trabas, asegurando derechos de superficie o el uso de las cuentas bancarias, estableciendo plazos razonables para aprobación de la inversión extranjera directa, de la forma más ágil posible.

En esa inversión extranjera directa, se han tratado dos formas particulares de inversión de cubanos: la de los cubanos residentes en el exterior y la de los cubanos en Cuba; que en igualdad de condiciones puedan participar como actores económicos junto a la inversión extranjera directa, junto a las empresas estatales, junto a las formas no estatales y a las formas cooperativas en el entramado económico y productivo del país.

Díaz Canel anunció que estas transformaciones tienen que producirse en un marco estable, legal, que garantice seguridad para los negocios en el tiempo; que sea respetuoso, que sea seguro y que sobre todo incentive y estimule a la participación de esos actores. El planteamiento es correcto, pero lo único y fundamental que falta es cambiar el modelo económico porque el actual no garantiza esas condiciones citadas.

En quinto lugar, una de las prioridades es el uso de las fuentes renovables de energía, para ser menos dependientes de la generación eléctrica con el uso de combustibles fósiles y sobre todo, importados. En los últimos cinco meses nada más ha entrado un barco de petróleo a Cuba. En el tema de la energía se apuesta por incrementar la movilidad eléctrica, tanto por la importación de equipos eléctricos como por el ensamblaje y la fabricación, en Cuba, de diferentes modalidades de equipos. La cuestión, como siempre, es de dónde sale la financiación.

En sexto lugar, se planteó la eliminación progresiva de subsidios a productos, para ir implementando el subsidio a personas, con una atención diferenciada a los que más lo necesitan, teniendo en cuenta la responsabilidad social de todos los actores económicos que están en el mapa de actores en los ámbitos municipal, provincial y nacional.

En séptimo lugar, Diaz Canel reconoció la existencia de planteamientos en cuanto a la política fiscal alusivos a una relación distinta del presupuesto con la empresa estatal, para que no sea el presupuesto el que tenga que financiar la ineficiencia de estas empresas. Pero la realidad cierta es que el número de empresas en quiebra aumenta de mes en mes, y la situación del sector estatal no pasa por su mejor momento, quedando muchas de esas empresas ante un escenario de privatización forzosa o cierre.

En octavo lugar, se afirmó también una visión hacia la política monetaria y sobre todo hacia un redimensionamiento y a un funcionamiento distinto con participación de todos los actores en el mercado cambiario, así como la necesidad de fortalecer el sistema financiero y bancario. La nueva ubicación del Banco Central de Cuba no favorece esa política económica autónoma.

En noveno lugar, y sobre la actividad del turismo, duramente “golpeada por el cerco imperial” hizo referencia a la orientación a “nuevas modalidades, con nuevos actores” que permitan la explotación de “toda esa infraestructura que tenemos”.

Al respecto informó que “no podemos pensar, en estos momentos, sólo en las grandes cadenas cuando muchas de ellas, por la presión del gobierno de los Estados Unidos, se han retirado del país”. Igualmente se refirió a cómo “gestionamos negocios en el ámbito inmobiliario y en el turismo, con nuevas modalidades y con otros actores que no son los que han estado tradicionalmente en estos espacios”. Es evidente que la tendencia del turismo en los dos últimos años está provocando una alarma en el régimen que no sabe cómo salir de la grave crisis en que se encuentra.

En décimo lugar, se citaron algunas de las ideas propuestas de una miscelánea de temas.

Por ejemplo, se anunció que “se van a quitar en todo lo posible las limitaciones que hay para la importación de vehículos, siempre priorizando en materia arancelaria, en materia de precios, la importación de vehículos eléctricos, de vehículos eléctricos que se carguen con energía solar”. Es realmente importante para la amplia mayoría de cubanos la importación de vehículos. Así les va.

En cuanto al comercio interior, que es una de las actividades más deficientes de la economía, dijo que se pretende “aprovechar la red que tenemos de infraestructura de locales; y que se pueda gestionar de una manera más eficiente, de una manera más rápida”, para que “el comercio interior se convierta en un incentivo para la producción nacional y que fomente también el desarrollo”. La recuperación de las infraestructuras abandonadas del comercio exterior no se va a resolver con gestiones más eficientes, sino con inversiones continuas y estables.

En esta línea, informó que “se está planteando establecer en el país la facturación electrónica y que también en la medida de sus posibilidades, se vaya avanzando en un mayor uso de las plataformas digitales para el desarrollo del comercio interior”. En tanto no cambien las actuales condiciones, los cubanos seguirán utilizando el efectivo para el pago de transacciones. La bancarización es bastante improbable en la economía cubana.

También destacó que “hay acciones y medidas orientadas hacia el capital humano, sobre todo la fuerza de trabajo calificada joven”. En tal sentido, se planteó la cuestión de “la protección salarial, con incentivos, para que esos jóvenes no tengan que hacer proyectos fuera del país y tengan las condiciones y las posibilidades para aquí aportarle al desarrollo de su país”. La cuestión salarial no tiene relación con la salida del talento joven de Cuba.

Al final de la presentación Díaz Canel regresó al relato fidelista, incorporando sus ideas sobre una supuesta resistencia heroica del pueblo cubano, de la que dijo, “nos quieren condenar todos los días con una medida”, una escalada cada vez más agresiva por parte del imperio; una guerra psicológica para “amedrentarnos, para que tengamos miedo, para que claudiquemos”. Y señaló que no “se dan cuenta de que hay un pueblo dispuesto en su mayoría a no rendirse y a no dejarse humillar, y a no perder lo que es perfectible”.

Lo único que cabe esperar es que Diaz Canel no se arriesgue a presentar a la parte de la negociación de Estados Unidos las transformaciones propuestas del programa económico y social. Simplemente, si lo hace, quedaría en ridículo. De él no se espera demasiado, pero hay que evitar situaciones comprometidas y esta podría ser definitiva. Que se ande con cuidado.

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