Hoteles, níquel y tarjetas de pago se van de Cuba. Y ahora ¿Quién va detrás?
Elías Amor Bravo, economista
La verdad acaba siempre abriéndose camino, y aunque a corto
plazo la mentira pueda jugar sus cartas marcadas a favor de la propaganda
torticera, el tiempo se encarga de poner las cosas en su sitio.
Me refiero al reciente comunicado del Banco Central de Cuba
en el que anuncia que, “con fecha 2 de junio se ha recibido comunicación del
banco extranjero, procesador de las operaciones que se realizan en Cuba
utilizando tarjetas VISA y MASTERCARD, de interrumpir su relación con FINCIMEX
S.A”.
Otra entidad que se marcha y que deja atrás los negocios con una subsidiaria
de GAESA, siguiendo la estela de la minería de los canadienses, o la hostelería de los
españoles. Vendrán más. Seguro.
El régimen ha construido un relato, que se abre camino gracias
a los medios que tiene a su favor, en el que insiste que la interrupción de las
actividades de estas empresas se encuentra relacionada directamente con la aplicación
de la Orden Ejecutiva No. 14404 del 1 de mayo, emitida por el presidente de los
Estados Unidos de América, Donald Trump “como parte de su estrategia de asfixia
contra el pueblo de Cuba”. Mentira.
Mienten de la manera más burda ¿De verdad alguien se puede
creer que la decisión empresarial corporativa de cerrar un negocio en un
determinado país y marcharse se puede tomar de forma inesperada y de la noche
al día? Ni los comunistas se lo creen. De hecho, estas empresas que ahora dejan
a GAESA completamente sola, han resistido los efectos de la Ley Libertad desde mediados de los 90 del siglo pasado, y han
mantenido relaciones con Estados Unidos de forma ininterrumpida en los últimos
años. Pero es que nada es eterno y mucho menos cuando las cosas se ponen difíciles
y no se ve luz alguna al final de túnel.
Realmente, lo que ha motivado la decisión de poner fin a los
negocios en Cuba, por parte de estas empresas hoteleras, vinculadas al turismo,
ha sido la caída espectacular de los ingresos del sector, provocada por la baja
ocupación de las cifras hoteleras ante el desplome de la llegada de turistas en
los cuatro primeros meses de 2026.
En el primer cuatrimestre de este año, el turismo ha
descendido casi un 50% con respecto al mismo período del año anterior. Ello ha
supuesto grados de ocupación en los pocos hoteles abiertos, de menos de un 10%
que proporcionan ingresos insuficientes para afrontar los costes operativos. La
decisión de las empresas es clara, cerrar y abandonar, aunque ello suponga
perder las condiciones ofrecidas por GAESA.
Y de inmediato surge la pregunta, ¿Cómo afectará al pueblo
cubano estas decisiones? Pues salvo la pérdida de empleos en los hoteles, que pudiera ocurrir,
poco más, ya que para los cubanos de a pie, con sueldos medios de 15 dólares,
acceder a los servicios de estos hoteles es prohibitivo, de modo que nadie,
dentro de Cuba, los echará en falta.
Turismo y cobre han sido los primeros sectores que, ante los
pésimos resultados del pasado y las peores previsiones para los meses
venideros, han decidido decir adiós y cerrar sus operaciones en el régimen castrista.
La decisión parece no tener vuelta atrás y eso se verá en los próximos meses.
Previsiblemente, habrá más empresas en otros sectores que dirán adiós a GAESA.
Como se señaló antes, ahora se suma también al cierre operativo, de acuerdo con el comunicado del Banco Central de Cuba , la banca extranjera especializada en
la comercialización de bienes y servicios por intermedio de tarjetas
internacionales, como VISA y MASTERCARD. Inmediatamente, ha cundido el pánico.
No es para tanto.
La pregunta inmediata es la misma de antes, ¿Cree alguien que esto puede perjudicar
al pueblo cubano? Para nada. La razón es que los cubanos siguen usando efectivo
de forma mayoritaria para el pago de las pocas transacciones que realizan en la
economía nacional. La bancarización perseguida por el régimen comunista desde
hace años es otra política fracasada, como consecuencia de la desconfianza generalizada
de los cubanos en los bancos.
Entonces, ¿A quién perjudica esta medida? Pues hay que preguntarse
una vez más, ¿Quiénes son los que usan estas operaciones comerciales con tarjetas
en la economía cubana? Pues básicamente, los turistas, y de nuevo si ha llegado
un 50% menos en el primer cuatrimestre y las previsiones para el resto del año
son incluso peores, ¿Qué sentido tiene que estas empresas especializadas en
tarjetas mantengan sus operaciones en la Isla? Las previsiones apuntan a que no
hay negocio ni lo habrá al menos en el medio plazo. El que se quiera creer que
todo esto es consecuencia de las medidas adoptadas por Trump tiene derecho a
hacerlo, pero se equivoca.
En realidad, las empresas internacionales que operan en las
condiciones establecidas por el régimen comunista cubano tienen consejos de
administración formados por personas responsables que buscan rentabilidades
ciertas para sus inversiones. No entender esta simple cuestión es caer en la
trampa del relato comunista cubano, igual que cuando dicen que la decisión de
Trump “imposibilita a Cuba a recibir ingresos”.
Tal vez deberían ser más transparentes y reconocer que quien
tiene difícil obtener esos ingresos es GAESA. Tal confusión entre Cuba y GAESA
puede ser peligrosa, y no lleva a ningún sitio. De hecho, la nota del Banco
Central de Cuba dice que se mantienen los medios de pagos establecidos para las
operaciones en divisas en el país: en efectivo, con Tarjetas prepago 100%
nacionales: Clásica y Tropical y con Tarjetas Internacionales Mir y Union pay. ¿Qué
quieren que les diga, tampoco es para tanto?
Por último, una reflexión. Si en GAESA alguien entendiera lo que está pasando, tal vez deberían ir corriendo a los registros mercantiles y empresariales a dar de alta las cuentas de la empresa, sus balances y detalle de activos, para informar de manera transparente a toda la sociedad. Al mismo tiempo, anunciar auditorias para todas las empresas y subsidiarias de la red, y por lo menos, lanzar una página web para informar de quiénes son los dueños y cuales son sus participaciones en el negocio. Den por seguro que no lo harán. Ni les interesa ni ese es el proceder de quien lleva más de 30 años funcionando en la oscuridad de los miles de millones.
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