Las reformas en el campo no se deben quedar a mitad

Elías Amor Bravo, economista

Mientras van llegando más y más imágenes del impacto de las protestas sociales que aumentan en toda la isla, San Isidro, UNPACU, los dirigentes comunistas tratan de salir al paso al gran problema de falta de comida e introducen pequeñas reformas como el arrendamiento de una parte de los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) a campesinos, usufructuarios y a cooperativas, en tanto que acopio, el intermediario estatal ineficiente e improductivo, deja de prestar esas funciones.

Medidas que han dado, allí donde se han implementado, resultados inmediatos, como por ejemplo, un mayor número de productos vendidos, mayores recaudaciones por ventas, clientes que se encuentran más y mejor satisfechos gracias a una mayor libertad de elección, en definitiva, pequeños avances en el grave problema de carestía que existe en el país. El canal campo mercado, antes obstruido por la ineficiencia comunista, ahora sirve para que todos salgan ganando.

No obstante, la incorporación de la gestión privada a los Mercados Agropecuarios Estatales para la comercialización de productos agrícolas es una fórmula que sin llegar a las reformas estructurales que necesita la economía cubana, viene a confirmar que allí donde la iniciativa privada aumenta su participación y ocupa espacios que, hasta entonces, tenía prohibidos por el comunismo, la economía empieza a funcionar de nuevo y a producir.

Esto quiere decir que no se trata de arrendar a los privados las instalaciones, en tanto que el estado sigue siendo el dueño absoluto de los medios de producción, sino que hay que privatizar, transferir la propiedad de los medios a los agentes privados para que se fomente la rentabilidad, la motivación y el crecimiento de escala.

Todo lo que en Cuba se pueda hacer para abrir espacios en la economía y sociedad a la iniciativa privada, debe ser bienvenido. Y hay que dar garantías jurídicas para que no se produzca, cuando el régimen quiera, un regreso a la estatalización, sino que sean reformas estables que den seguridad a los nuevos agentes privados. Es lo mismo que  va a ocurrir con la apertura de licencias a 2.000 actividades o la asignación de la gastronomía y el pequeño comercio a los privados.

De golpe se notarán efectos positivos, porque la iniciativa privada funciona mucho mejor que la estatal, y es capaz de dar la vuelta al estado de postración e ineficiencia en que se encuentra la economía. Es una lástima que estas decisiones aperturistas sean adoptadas por el régimen comunista cubano como consecuencia de la presión social y la amenaza latente de un estallido social de grandes proporciones. La cesión de poder económico a los privados debería ser el resultado de una decisión convencida de las oportunidades que se abren de ello, y que es el único camino para abrir espacios generales a la libertad, la prosperidad y el desarrollo de Cuba.

Las reformas comerciales, como dice una nota de Granma, se han ido aplicando de forma lenta y solo en determinadas zonas, porque el gobierno no quiere perder el control de la economía. Y ello a pesar que los nuevos mercados venden entre 10 y 13 productos, llegando a servir a la población hasta 23, una cesta de consumo desconocida para muchos cubanos, integrada por numerosas viandas, hortalizas y frutas, entre otros. También aumenta el nivel de recaudación, alrededor de 19.000 pesos como promedio diario, cifra superior a los comercios anteriores, y todo ello sin aumentar los precios, a pesar del entorno general inflacionista.

Al arrendamiento de los establecimientos se incorpora otra medida, que sigue en fase de prueba, en Ciego de Ávila y Morón, según la cual acopio concede mayor autonomía a la gestión del propio mercado, que dispone de transportes y puede realizar las contrataciones de las producciones de manera directa en cualquier lugar de la geografía de la provincia, así como también en las unidades empresariales de base de Acopio.

También se ha anunciado en la misma nota informativa de Granma, la posibilidad de realizar las ventas online con las que el cliente podrá pagar por la vía digital, y dispone de 12 horas para llegar al Mercado 3 (el de Marcial Gómez, esquina a Benavides) para recoger sus productos en formatos de mayor presencia. El objetivo es dar traslado a los hogares de los productos comprados por esta vía, declaran los responsables de la misma.

Todas estas reformas son positivas, pero se quedan cortas. No existe propiedad privada ni en el origen dela producción, ni en los mercados de distribución. La propiedad privada otorga la necesaria independencia y autonomía del poder político para la toma de decisiones libre y no condicionada, por los integrantes de la cadena de suministro, salvo por el objetivo de eficiencia y rentabilidad. Hay que proseguir las reformas hacia los aspectos jurídicos y estructurales que lastran la economía hacia la actual escasez y pobreza.

El problema del campo cubano, su improductividad e ineficiencia, no se arregla dejando a medio camino las subidas de costes de producción que recaen sobre los niveles de rentabilidad de los productores, como ha hecho Murillo con la electricidad, el agua o el transporte de aviones, entre otros, incrementando de forma desproporcionada los subsidios del presupuesto, con el aumento del déficit público adicional que ello puede suponer en un contexto de alta inflación. La Tarea Ordenamiento ha significado un duro golpe para el sector agropecuario y estas medidas de tipo parche tratan de paliar los efectos, pero no están en la única línea que deben seguir, la de las reformas estructurales.


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