Consejo de ministros castrista de marzo: ¿trabajar de forma diferente?

Elias Amor Bravo economista

En este blog dedicamos especial atención a las reuniones mensuales del consejo de ministros castrista en las que se analizan diversas cuestiones de actualidad, entre ellas, la economía. Nos parece que este trabajo es útil porque presentamos un planteamiento alternativo al que ofrecen los dirigentes comunistas, de modo que los lectores, sobre todo de la Isla, vean que existen fórmulas alternativas y mucho más eficientes y realistas para acometer las reformas que necesita la economía cubana para avanzar hacia la prosperidad. Reformas que el régimen ignora y desprecia, aislado del mundo con planteamientos ideológicos trasnochados que ya no se mantienen en ningún pais.

Ahora el análisis del consejo de ministros tiene interés porque permite situar el análisis de la inexplicable huida adelante con la que se ha despertado Díaz Canel de las elecciones de pasado 26 de marzo. Ahora el argumento es lograr la confianza de la población y “trabajar de una manera diferente las problemáticas de la población”, “servir con pasión, con compromiso, sin desgano, hasta las últimas consecuencias”, como si el asunto no fuera con él, que es el máximo responsable de que se hagan las cosas. ¿Es que no se había hecho antes? ¿Por qué?

Y fue en la última reunión del consejo de ministros cuando este mensaje fue trasladado a los participantes en el cónclave, la idea de que “el intercambio con la población, nos tiene que llevar a un momento diferente del trabajo en función de las problemáticas más acuciantes que tenemos en nuestro país”.

Esta reflexión surgió tras la presentación por la ministra de finanzas y precios de las orientaciones emitidas para aumentar las acciones encaminadas a regular y enfrentar los precios abusivos que en la actualidad, que según Díaz Canel fue uno de los temas “más planteados por la población en estos encuentros de la campaña”.

Allí se dijo que el problema de fondo es la inflación, que no se va a resolver solo con estas medidas de la ministra Bolaños, pero se pretende, según dijo el dirigente comunista, “acabar con el abuso, con la especulación, con el aprovechamiento de la situación por parte de un grupo de personas que actúan sin conciencia, sin compromiso hacia la población, desdeñando el esfuerzo que se hace”.

Ya hemos destacado que la lucha contra estas irregularidades exige cambios estructurales en el aparato jurídico y las ordenación de la actividad económica que empujan a numerosos actores económicos a desarrollar esas acciones para poder sobrevivir. Con más represión, lo único que van a lograr es reducir la oferta, y con ello, más inflación. La mejor forma de atacar al vendedor que comercializa sus productos a precios abusivos, es aumentar la oferta para que otros puedan vender más barato. Los clientes elegirán y resolverán el problema sin necesidad de intervención del régimen. No hacen caso.  

Y si en principio estamos de acuerdo que hace falta producir más, la diferencia es cómo lograr este objetivo. Porque “producir más, tener más ofertas de bienes y servicios, y lograr que el salario tenga mayor capacidad adquisitiva” no se logra con enunciados y mensajes, sino remangándose y poniéndose a trabajar, y no precisamente organizando bandas de represores del régimen contra los especulares e ilegales, que lo son porque el régimen los empuja a esas actividades. Liberalizar las condiciones técnicas y productivas, establecer la oferta y mercado como instrumentos para la asignación de recursos, dar libertad de elección a productores y demandantes, es el camino. Cuanto antes se reconozca, mejor.

El otro error de Díaz Canel es pensar que la lucha contra la inflación y los precios abusivos se debe realizar “a nivel de municipio, en cada comunidad”. No es cierto. La unidad de mercado nacional, Cuba no es un país muy grande, es la mejor fórmula para que las empresas produzcan  los niveles mínimos de costes unitarios, es decir, en la escala técnica eficiente donde pueden maximizar sus beneficios. Y ello depende del tamaño del mercado. Ir a lo pequeño es reproducir a escala local los errores cometidos antes a nivel estatal. Al final, llevar a lo local la lucha contra la inflación es volver a la delación comunista, y que la población denuncie los lugares en los que se especula y quiénes lo hacen. Lo mismo de siempre, como si no hubiera pasado el tiempo.

De modo que el régimen se plantea como actividad prioritaria el control de los precios, tal y como explicó la ministra Bolaños con su ambiguo plan de actuaciones. Ella sostuvo que las “complejidades que distinguen en la actualidad al contexto cubano conceden una mayor importancia a la instrumentación de acciones que puedan ser lo más transformadoras posibles en cuanto al control de los precios, el perfeccionamiento de los procesos de contratación y de concertación, así como el enfrentamiento a los precios abusivos que afectan a la población”. Nada que ver con una política monetaria restrictiva que asegure una tendencia a la estabilidad de los precios, o una estrategia de consolidación fiscal que limite el déficit y endeudamiento del estado, que es la vía principal de expansión monetaria que genera las tensiones de inflación. Nada de eso.

Para el castrismo tardío, “las violaciones de precios están tanto en productos de alto impacto, como en el consumo social, y se han podido detectar lo mismo en entidades estatales que en formas de gestión no estatal”. La ministra no descubre nada nuevo. La inflación subyacente que es la que descuenta  los precios de alimentos no elaborados y de la energía, lleva creciendo en la economía cubana tiempo suficiente para  que esté arraiga incluso en los “logros de la revolución” como la educación. La receta de Bolaños para luchar contra la inflación elevada que registra la economía es producir más, pero también, controlar más.

Iniciativas como “incrementar el vínculo de las entidades presupuestadas con las formas productivas a la hora de concertar precios; preparar a los actores económicos en lo referido a la formación y demostración de los precios, creando condiciones para el control, y mantener un monitoreo permanente de las quejas de la población” también forman parte del plan de la ministra, pero como siempre, son burocráticas y acaban alejando sus efectos en el tiempo, sin que se tenga claro que puedan ayudar en algo a mejorar la situación.

En su intervención, Marrero insistió “en la importancia de dar un seguimiento constante al tema, pues no se concibe que, siendo el asunto de los precios abusivos uno de los principales planteamientos de la población, todavía sea algo que no controlamos y que las inspecciones sean mínimas. Otro que se apunta al control, la vigilancia y la delación. No tienen remedio.

Y llegó el turno del ministro Gil para ofrecer información, escasa y fragmentaria, sobre la situación de la economía cubana al cierre del mes de febrero en que destacó que ya se observa periodo “un ligero crecimiento de las exportaciones de bienes, aunque los niveles de actividad resultan inferiores a los de años anteriores”. O dicho de otro modo, la economía se encuentra estancada si se tiene en cuenta que crecer menos del 1,3% del año pasado es acercarse peligrosamente a ese 0% que marca la diferencia entre crecer o no crecer. Malas noticias, porque este pronóstico lúgubre coincide con una inflación desatada del 44,5% en tasa interanual en febrero, lo que permite caracterizar el cuadro denominado “estanflación” que combina estancamiento e inflación y que es uno de los peores escenarios en que se puede encontrar una economía.

Y la cosa va para largo. Los servicios turísticos, que tienen un papel clave en el proceso de recuperación de la economía, según el ministro reflejan solo una gradual recuperación con respecto al año anterior, pero siguen situando al sector en cifras un 40% inferiores a las registradas en 2019, el último año calificado de normal.

En cuanto a lo datos del indicador de la circulación mercantil, cifra que ha venido creciendo en los dos primeros meses de 2023, Gil consideró que “ello no significa que esté satisfecha la demanda de bienes y servicios de la población” atribuyendo una parte importante de ese aumento a la inflación y su efecto monetario, a lo que añadió el incremento de los precios de importación, la producción ineficiente y la especulación.

El ministro insistió en la necesidad de “resolver problemas de ineficiencia y capacidad productiva ociosa que tenemos en el país, muchas veces por falta de financiamiento y otras por falta de gestión para encontrar las fuentes de suministro y poner a producir toda nuestra industria y toda la capacidad instalada en ella”. Es decir, los factores que propician el estancamiento de la actividad económica, que el régimen con su modelo marxista no es capaz de afrontar. Luchar contra la inflación y lograr un mayor equilibrio de precios y salarios, exige reformas estructurales orientadas a la libertad económica, que no existen en la economía cubana actualmente.

Gil explicó otro de los motivos que limitan el funcionamiento de la economía, como la necesidad de “asegurar el cumplimiento de los ingresos en divisas previstos en el plan, incrementar las producciones nacionales, y continuar la compra de algunas producciones alimentarias nacionales con divisas que, inicialmente, se habían dedicado a la importación y ahora se invierten en el país”. 

Las tiendas en MLC extendidas hasta alcanzar el 30% de la circulación mercantil minorista no han servido para aumentar las divisas en las arcas del estado, y ya existe una reflexión sobre su continuidad. Y en este escenario, Gil valoró el sobrecumplimiento que se constata en los planes de varias empresas, que no siempre está asociado a una mayor eficiencia o productividad. La razón: que todavía existen muchas reservas que no se aprovechan suficientemente, para avanzar con mayor agilidad en la recuperación gradual de la economía. ¿De quién es la responsabilidad? Al parecer el ministro no cree que sea  suya.

Y así, en la reunión, el siguiente turno fue para Malmierca, ministro del comercio exterior y la inversión extranjera, que informo de la marcha de la Estrategia integral de exportaciones de bienes y servicios al cierre de 2022. De la misma dijo que es “imprescindible fomentar una mayor diversificación de las exportaciones, lo cual no solo contribuye a aumentar los ingresos en divisas del país, sino que abre las puertas de otros mercados”. Otro que anuncia lo que se tiene que hacer, para sean otros los que ejecuten. Una fórmula que ya empieza a ser habitual entre  los ministros castristas.

Y como no podía ser de otro modo, Malmierca destacó que la Estrategia ha contribuido de manera significativa a la consolidación de alianzas entre sectores; ha permitido el fomento del encadenamiento productivo entre los diferentes actores económicos y con los territorios, en los cuales se ha potenciado el desarrollo de polos productivos exportadores; y se han creado nuevos modelos de negocio, con una mayor diversificación de productos exportables. Pero sin datos, con la única referencia del ministro Gil que no debió sentar muy bien a Malmierca, de que las exportaciones han registrado un "ligero crecimiento". ¿Guerras entre ministros?

Marrero entró al trapo en este punto para citar que, en sus recorridos por los territorios, observó que todavía existen muchas reservas de exportación entre los productores. Se felicitó de que ya se han puesto en marcha las estructuras en los territorios, con el proceso de descentralización,  pero pidió, como si no fuera una cosa suya, apuntó, “un trabajo mucho más intenso, intencional, para seguir identificando rubros exportables que permitan esos ingresos en divisas que necesita el país, para emplearlos después en más producción”. No tienen remedio.

Para lograr este objetivo, Marrero dijo que todos los organismos de la Administración Central del Estado, las organizaciones superiores de Dirección Empresarial, las empresas y los territorios den una mirada hacia adentro y revisen qué más se puede exportar. La puesta en venta al exterior de todo lo que se pueda comercializar no es una buena estrategia, porque puede consumir recursos y es claramente ineficiente. Parece mucho más razonable concentrar esfuerzos en aquello que ya tiene demanda e ir diversificando otras actividades después. Pero esta carrera loca anunciada por Marrero no llega a ningún sitio. Lo veremos.

En ese sentido, el consejo de ministros valoró las afectaciones económicas ocasionadas al país por irregularidades en las operaciones del comercio exterior y la repercusión negativa que esa realidad tiene en el desempeño de la economía cubana, lo que llevó a Malmierca a pedir que los diferentes organismos de la Administración Central del Estado y las entidades nacionales revisen en profundidad los procedimientos establecidos para la atención al tema a todos los niveles. Más abusos y especulación, ahora en el frente exterior. Al régimen se le acumulan las ineficiencias provocadas por el marco jurídico y administrativo que regula la economía. Algo tendrán que hacer, que no solo sea reprimir.

El consejo de ministros tuvo también espacio para el análisis de otro grave problema que afecta a la nación, la situación demográfica en Cuba al cierre de 2022. Dominada por muy bajos niveles de fecundidad, bajos niveles de mortalidad y un sostenido saldo migratorio externo negativo. Como consecuencia, la población disminuyó en 13 provincias y en el municipio especial Isla de la Juventud. Solo crecieron de forma total Artemisa y La Habana. En el país, señaló, la población continúa decreciendo naturalmente, ocurren más defunciones que nacimientos, aunque la cuantía es significativamente menor que en 2021.

Los dirigentes comunistas pasaron revista a la denominada “Política para la Atención a la Dinámica Demográfica” que en el año 2022, fue sometida a varias acciones para perfeccionarla, consistentes en otorgar un papel protagonista a gobernadores e intendentes, máximos responsables de la aplicación y seguimiento de la susodicha Política en los territorios. Resultados, por determinar. Las tendencias demográficas ni se han modificado, y cada vez van a peor. Es evidente que la “política” de la dinámica demográfica es inservible.

En este punto, Marrero llamó la atención sobre la necesidad de dar una mirada particular a las comunidades rurales, en las cuales la situación difiere mucho de la que se aprecia en las zonas urbanas del país. En el campo, en su opinión, es muy elevado el nivel de envejecimiento de la población, y existen problemas muy grandes y citó un denominado programa de la Revalorización de la ruralidad en Cuba del consejo de ministros como actuación en este ámbito. ¿Sabe alguien algo de esto?

A estas alturas del siglo XXI en que las nuevas tecnologías de la cuarta revolución industrial están cambiando el mundo, Marrero hizo la descripción de comunidades rurales atrasadas, aisladas, envejecidas, cuyos habitantes solicitan los diferentes servicios en las bodegas, donde tiene lugar el centro de confluencia de sus habitantes. Una descripción de un mundo más propio de mediados del siglo pasado que de 2023. Pero así están las cosas, y no lo decimos nosotros, lo dice Marrero que pretende además llevar atención priorizada a los jóvenes; garantizar el cuidado de los ancianos, sobre todo de aquellos que viven solos, y de implementar acciones de manera diferenciada en las comunidades más complejas. A ver cómo lo consigue con la gente pululando alrededor de las bodegas. Indescriptible.

Los ministros aprobaron todo lo que se les presentó, sin una sola palabra crítica, o al menos eso dijo la prensa estatal al cubrir el contenido de la reunión. Una autosatisfacción que no lleva a ningún sitio realista y que tiene su plasmación en la aprobación de la Política para el otorgamiento de premios, presentada por el ministro de Justicia, como si la cosa estuviera para andar con este tipo de cosas.

La reunión del consejo de ministros también valoró los resultados de las elecciones del domingo 26 de marzo. Un asunto al que este blog ya se ha dedicado en otras entradas.

Comentarios

  1. Sin dudas vale la pena la lectura de.su artículo, esta bien estructurado el análisis debían ellos leerlo, es inexplicable tanta inercia en Cuba. Gracias Elías.

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