La continuidad de Marrero, un fracaso del régimen comunista

Elías Amor Bravo economista

Pocos cambios en la cúpula dirigente del régimen comunista cubano se han producido tras la conformación de la nueva asamblea nacional (salvo Meisi Bolaños, el resto sigue, de ello ya hablaremos en otra entrada de este blog). Los que se habían hecho alguna ilusión de la llegada de relevos con ideas nuevas y capacidades para liderar las transformaciones estructurales que precisa el país, se quedaron con las ganas. La continuidad es aplastante. Las posiciones del régimen en esta x legislatura no pueden ser más reaccionarias y conservadoras. La palabra más utilizada ha sido “ratificación”. Este fue el caso de Manuel Marrero, primer ministro.

Había alguna quiniela que dejaba a Marrero fuera de juego en esta nueva etapa, pero sus apoyos externos han debido jugar bien las cartas y confirman que son uno de los poderes más relevantes del país. Se diría que Marrero ha salido reforzado en esta ocasión y quien debe preocuparse por su continuidad es Díaz Canel. Muchos se preguntan ¿Cómo ha sido posible que Marrero se consolide al frente del gobierno del régimen?

Marrero, arquitecto de profesión, es representante del poder económico enguayaberado del castrismo tardío vinculado al turismo, sector en que empezó su actividad en la década de los 90, nada más autorizarse esta actividad por Fidel Castro. Marrero dio en Holguín sus primeros pasos como empleado en el desarrollo del Grupo de turismo Gaviota, vinculado al consorcio GAESA, su gran valedor. Sus primeros encargos fueron el Hotel Río de Luna y Río de Mares en playa Esmeralda, provincia de Holguín, como jefe del grupo técnico de Inversiones. Poco después, fue ascendido a subdirector y director general del Hotel Río de Luna, para al cabo de un tiempo ser nombrado subdelegado del Grupo turismo Gaviota en las provincias orientales. Y se puede decir que ahí despegó su trayectoria como hombre de confianza de estos poderosos intereses.

En 1996 dejó atrás su etapa oriental, y fue nombrado director general del Complejo Hotelero Varadero Azul en la playa del mismo nombre, y ya en 1999 ascendió a vicepresidente primero del Grupo de turismo Gaviota hasta 2001 fecha en que fue elegido presidente de este Grupo Hotelero. Fue después nombrado ministro de Turismo entre 2004 y diciembre de 2019 cuando pasó al cargo de primer ministro. Precisamente el turismo, el sector que peor ha evolucionado en la economía cubana desde 2019 con Marrero como primer ministro. Otro dato. La carrera política de Marrero ha tenido una relación limitada con el partido único. Un buen ejemplo es que en los IV y V congresos del Partido asistió como invitado y solo en el VIII congreso fue electo miembro del Buró Político.

La prensa estatal se desvive en halagos con Marrero y señala que se tuvo presente que, desde su nombramiento en 2019 su gestión ha coincidido con “los grandes retos que supuso el enfrentamiento de la COVID-19, la crisis económica derivada de esta pandemia, el recrudecimiento del bloqueo”, entre otras. Pero nadie dijo que esa gestión ha llevado a la economía cubana a los peores registros desde el período especial, como perder más de un 10% del PIB anterior a la crisis, a una inflación desbordada, un peso carente de valor a pesar de su obligada unificación y una crisis económica interna y externa, cercana al colapso, ante la que Marrero solo dice que “hay que trabajar más y mejor”.

En su defensa, la prensa estatal lo presenta como “un líder del papel y la autonomía del municipio, la conducción y desarrollo de nuevos actores económicos, así como el papel de la empresa estatal socialista como objeto principal de la economía, la ciberseguridad y la labor de los órganos del Poder Popular”. Pero nadie ha señalado que la autonomía es una vía que puede acabar creando más problemas que soluciones, que los nuevos actores económicos se conocen los creados, pero no los desaparecidos, que la empresa estatal socialista se mantiene en quiebra por los ajustes impuestos tras la tarea ordenamiento y que el descontrol presupuestario reduce los márgenes de la política sin beneficiar a los más vulnerables, de los que nadie se acordó.

La prensa estatal lo presenta como un dirigente que “ha desarrollado un estilo de trabajo marcado por la vinculación con el pueblo en los escenarios más complejos. Destaca su empeño en el perfeccionamiento de los mecanismos para la recepción de quejas, denuncias y planteamientos de la población, así como en la atención directa de las políticas sociales”. Pero en realidad de poco sirven las quejas o denuncias si no se adoptan soluciones correctas y eficientes, y que la conexión con el pueblo ya es conocida, sobre todo tras la crisis del 11J. La realidad es que Marrero, con su gestión, ha provocado una creciente distancia del pueblo con los dirigentes, y que los cubanos estén cada vez más preparados para dirigir sus propios asuntos.

No es extraño, en tales condiciones, que en su primer discurso Marrero hablase de lo mismo de antes, reforzando así la continuidad reaccionaria que caracteriza al régimen. ¿Y de qué habló? Del embargo, por supuesto, del impacto de la crisis económica derivada de la pandemia y los conflictos bélicos desatados en el mundo, de los que no ofreció argumento o idea alguna para tranquilidad de la población.  

Agradeció el sentido autocrítico y las muestras de apoyo y expresó “su inconformidad como jefe de gobierno al no haber alcanzado los resultados esperados por el pueblo” cerrando así el paso a cualquier dimisión que es lo que un dirigente democrático haría en estos casos, dejando que otros con mejores ideas cambien las cosas y las hagan funcionar.

El resto del discurso fue de agradecimientos al municipio de Gibara y los diputados, “dignos representantes de nuestro pueblo, por su confianza y respaldo”. Finalmente dijo asumir “esta alta responsabilidad consciente de que no serán menores los retos y desafíos a enfrentar, incluso podrían ser superiores”. 

Y frente a ello, propuso su sistema de trabajo, que seguro que a los lectores de este blog les va a sonar a letra antigua, y que se basa en 19 puntos que son los siguientes: 

-Un gobierno en la calle, al lado del pueblo, allí donde estén las mayores dificultades, enfrentándolas y buscando soluciones, desde el municipio hasta la nación.

-Eliminar las trabas y obstáculos que creen insatisfacción en la población y que impiden avanzar, estableciendo prioridades, comenzando por los asuntos que más impactan en el bienestar del pueblo.

-Producir más bienes y servicios, especialmente alimentos y medicamentos.

-Potenciar más acciones para enfrentar la inflación y el combate sin tregua por el incremento sostenido de los precios abusivos.

-Iniciar el proceso de descentralización de facultades y competencias para fortalecer la autonomía de los municipios.

-Incrementar las medidas de atención diferenciada a las familias, barrios y comunidades en situaciones de vulnerabilidad, incluyendo las campesinas, y consolidar la implementación de todas las políticas sociales aprobadas por la Revolución.

-Instrumentar nuevas medidas dirigidas a impulsar el programa de la vivienda, una de las grandes insatisfacciones del pueblo.

- Continuar avanzando en el restablecimiento y la estabilidad del Sistema Electroenergético Nacional.

- Consolidar las directivas generales para lograr un mayor enfrentamiento y con esto la disminución de los delitos, las indisciplinas sociales y las manifestaciones de corrupción.

- Robustecer el sistema de atención y respuesta a planteamientos, denuncias y solicitudes de la población.

- Garantizar la protección al consumidor y la calidad de la prestación de los servicios y una mayor oferta al pueblo.

- Crear las estructuras e implementar las acciones necesarias para conducir el desarrollo e incremento de los nuevos actores económicos y la integración entre los mismos y más a los que producen en el país, así como consolidar el papel que le corresponde a la Empresa Estatal Socialista.

- Continuar creando espacios para que los jóvenes asuman el protagonismo que les corresponde como continuadores de la obra de la Revolución.

- Consolidar el programa de empoderamiento de la mujer cubana.

- Afianzar la dirección colectiva y exigir el rol que les corresponde a los cuadros en estos momentos complejos, evaluando su gestión por los resultados alcanzados.

- Perfeccionar el imprescindible apoyo e intercambio con las organizaciones políticas, de masas, sindicales, campesinas, estudiantiles y de la sociedad civil.

- Pasar a una etapa superior en la aplicación en los tres pilares de la gestión de gobierno para, a través de la ciencia y la innovación encontrar soluciones a nuestros problemas y socializar las experiencias y buenas prácticas.

- En la transformación digital, reducir sensiblemente los trámites de la población y facilitar el acceso a un mayor número de servicios.

- Una comunicación social más efectiva, creativa y oportuna de cara a nuestro pueblo.

Marrero ha sido ratificado en el cargo y él, con poca imaginación, ratifica una agenda ya conocida, que ha de servir para ir cuestionando si se avanza, o no, en la línea planteada. Los lectores de este blog pueden estar seguros que ni una sola de las medidas que necesita Cuba para avanzar y prosperar se integran en esta carta de 19 propuestas ambiguas y poco relacionadas entre si. Ya empezamos mal la legislatura. Y ya veremos cómo acaba. El resto, ya es conocido.

Comentarios

  1. Muy de acuerdo con usted en su reflexión Elías esto que propone Matrero es más de lo mismo, ninguna propuesta nueva que en materia económica pueda tributar a las situaciones creadas por ellos mismos con sus políticas. Parafraseando un tema musical el principio es hielo y mas frío el final. Pobre Pueblo, Pobre Cuba.

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  2. Este país es un desastre ya conocido, y el comunismo va a sucumbir como tiene que ser, ya la soga les esta apretando el cuello cada dia mas, la libertad se esta haciendo, pronto veremos la tan ansiada luz al final del túnel. Gracias Elias por tu blog. Saludos cordiales

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