Las visitas de Díaz Canel y el estado de la economía cubana

Elías Amor Bravo economista

Hay que ver cómo es Díaz Canel. El otro día diciendo a una periodista del régimen que no le gusta la “reunionitis” y ahora de “visita gubernamental a Holguín”, la prensa destaca que la tercera, en la que supervisa 200 objetivos socioeconómicos y el intercambio con más de 6.500 personas distribuidas en varios municipios. ¿Es que nadie es capaz de decirle que todo esto no sirve de nada, y que la economía cubana está en fase terminal y exige otro tipo de planteamientos? No lo creo.

Por el contrario, en la visita de Díaz Canel la prensa señala que “se refuerza la convicción de que vamos a vencer todas las adversidades” en la Empresa de Materiales de construcción de la provincia, perjudicada por “los efectos del bloqueo, no recibió  el combustible y el cemento en las cantidades que necesita; pero cumplió el plan y sus trabajadores tienen buen salario”. ¿Es que son magos? Se preguntó Díaz Canel. 

Y entonces la prensa detalla lo que han hecho los trabajadores para salir del agujero negro “rompiendo esquemas” y salvando las restricciones impuestas por el sistema. Incluso haciendo cosas que aunque no tienen mucho sentido, permiten satisfacer necesidades, como mejorar las casas de los trabajadores, construir nuevas viviendas y la innovación y  desarrollo, el programa de Adelanto de la Mujer, a lo que se suma la vinculación con la Universidad. 

Uno se pregunta, ¿producir qué y para qué? Díaz Canel dice que “estas son acciones que deben seguir las empresas, muchas de las cuales no aprovechan toda la autonomía que se les concede”. Increíble. Alguien debería explicar a Díaz Canel aquello de “zapatero a tus zapatos”. Si cree que esto es lo que deben hacer las empresas cubanas, está claro el resultado.

Fue entonces que Díaz Canel insistió en modificar el concepto de garantizar la alimentación del pueblo a partir de la importación de la mayoría de los productos, y acudir al potencial de los municipios, en los cuales hay muchas reservas. ¿Reservas?

Si, han oído bien. Reunido con el Consejo de Administración del municipio de Cacocum, las muertes de ganado vacuno por diversas causas en los territorios lleva a que se deje de ofertar carne a la población. Mueren las vacas, ¿por qué? Luego se produce menos leche, y entonces, a Díaz Canel no se le ocurre otra cosa que evaluar los planes concebidos para garantizar la soberanía alimentaria desde los municipios, para lo cual exige análisis “más rigurosos” o sea, nada de nada.

Díaz Canel dijo que a nadie se le debe ocurrir que se desmantelen las medidas de ahorro de combustible adoptadas, aunque el país presente una mejor situación. Va a haber apagones para rato. Su idea es que todo lo que “propicie ahorro y eficiencia energética hay que mantenerlo” con medidas que recuerdan continuamente al período especial, como que los carros estatales contribuyan al transporte de pasajeros. Y claro, luego vendrán los transportes de tracción animal.

La prensa estatal destaca que “esta tercera visita gubernamental a Holguín ha constituido una verdadera radiografía al territorio, por el alcance, lo que se expresa, y por eso se citan los “200 objetivos socioeconómicos y el intercambio con más de 6.500 personas distribuidas en varios municipios”.

También iban en la visita Marrero, los Valdés, Salvador y Ramiro, junto a cuatro vice primeros ministros, varios ministros y viceministros, tres presidentes de institutos nacionales, la Directora General de la Vivienda, la máxima autoridad de Atención a los Órganos Locales del Poder Popular del Gobierno de la República,  cuadros en formación que rotan por la estructura superior del Gobierno y funcionarios de la Secretaría del Consejo de Ministros. Una larga comitiva acompañó a Díaz Canel, con escasa capacidad para resolver los problemas de la gente.

Según la prensa estatal, la visita “pretende consolidar los vínculos con el pueblo” y esto lo quieren hacer comprobando “los resultados de los principales programas e indicaciones de la provincia, el seguimiento al proceso seguido en la conformación del plan y el presupuesto para el año 2024, y los contactos con residentes en los barrios en condiciones de vulnerabilidad”. Como si el pueblo no estuviera cansado de tanta monserga y explicación inútil.

Después llegó el turno a la Empresa de Materiales de la Construcción de Holguín, conocida como Médano, y que según la prensa, “ha logrado niveles productivos con la aplicación permanente de la ciencia y la innovación, y la constante superación profesional de sus directivos, técnicos y obreros”. ¿Otra vez magia?

Díaz Canel también recorrió la UEB Turquino, de la empresa local de conservas, en la que conoció sobre los encadenamientos productivos con agricultores, principalmente de guayaba y los vínculos que existen con varias minindustrias de la región, para, de conjunto, garantizar pulpas, en especial de guayaba, lo que ha permitido volúmenes de concentrados dirigidos a la elaboración de compotas en las industrias especializadas.

Y si el “paseo” de Díaz Canel se produjo tal y como se esperaba, a Marrero le organizaron una reunión con una mujer a la que “no le gusta lo mal hecho”, y que sabe muy bien que “la Revolución es decir la verdad” como dijo la prensa estatal.  Y el reportaje recoge una instantánea de Marrero sudado escuchando las reclamaciones de los “problemas acumulados en esta comunidad, valorada como compleja, por sus vulnerabilidades sociales”.

Y ¿cuáles fueron esos problemas? Pues los de siempre: “trabas, de papeleos, de acuerdos sin seguimiento”, esta fue la reclamación de madres con más de tres hijos (no beneficiadas con el programa de Adelanto), personas de la tercera edad, niños y adolescentes, así como trabajadores por cuenta propia, cada vez más vulnerables en la actual situación de la economía.

Las personas se quejan de que han tenido respuesta de ninguna parte a pesar del papeleo. Lo que viene a indicar el pésimo funcionamiento de la administración, costosa e ineficiente. El Grupo de Trabajo Comunitario Integrado no hizo otra cosa que quejarse. De modo que la visita que tenía como objetivo comprobar las cosas que no están funcionando bien, tampoco ha servido para “ver cómo ayudamos a empujar, cómo ayudamos a buscar soluciones”.

Ante la falta de recursos y de iniciativas, los dirigentes hablan ahora de definir prioridades, de “ver cómo sumamos a la población, y a todos los que dirigen a los diferentes niveles, a buscar soluciones con recursos propios, que aunque no sean definitivas, sí ayudan a aliviar la situación de las personas”. La situación es realmente mucho más grave de lo que dicen.

Fue en este punto que Díaz Canel volvió para decir que “tenemos que seguir eliminando la burocracia y los trámites innecesarios que llevan al descontento de la población. Eso va más allá de los problemas objetivos, y en eso estamos trabajando”, palabras que pronunció en la visita al círculo infantil Ismaelillo, que tiene capacidad para 210 infantes, que son atendidos por 34 docentes. Allí Díaz Canel se interesó por la preparación del personal docente, la calidad del proceso enseñanza-aprendizaje y el completamiento de la base material de estudio.

La visita incluyó también una parada en Moa. Son tantas, que ya se ha perdido el recuento. El primer punto del programa fue el polígono de producción de materiales de la construcción del Tejar de Centeno, en el consejo popular homónimo, donde revisó el aprovechamiento de materias primas locales para la producción de ladrillos y otros insumos de barro. En la Universidad de Moa Doctor Antonio Núñez Jiménez, Marrero intercambió con su consejo de dirección sobre las características y aportes de la casa de altos estudios a la economía, así como acerca del desarrollo social de la localidad; al tiempo que enfatizó en el trabajo con los jóvenes. También visitó la casita infantil Amiguitos del Che, la número 14 de Holguín.

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