Los agromercados dan la puntilla a la bancarización del régimen

Elías Amor Bravo economista

Mas noticias de la bancarización. La prensa estatal analiza la relación entre agromercados y pago electrónico, y la califica como “una unión que aún no se consolida”. Un buen ejemplo de que la bancarización como orden jerárquica emitida por el régimen, de obligado cumplimiento para todos, no está bien enfocada. 

¿La razón? Ya se ha destacado en entradas anteriores. Los cubanos prefieren hacer pagos en efectivo, utilizar el papel moneda. No se fían de los bancos y de eso que los comunistas llaman “pagos electrónicos”. Lo que no tiene demanda, difícilmente puede llegar a ningún sitio. La ley de la oferta y demanda se abre camino de forma inexorable en la economía comunista cubana. Lo que estamos viendo es una rebelión del pueblo cubano contra el régimen y ya veremos quién gana.

El caso es que la prensa estatal se queja de que en determinadas zonas del país hay lentitud y resistencia a la hora de adoptar los mecanismos de comercio electrónico en los agromercados. En estos espacios en que muchos cubanos resuelven sus necesidades básicas de alimento, la bancarización no interesa. Ni a compradores, ni a vendedores y por eso, en las unidades que ya disponen del Código QR para el pago, es casi nula la utilización de las vías electrónicas. Interesante.

La información difundida no es baladí. En esos agromercados se producen miles de transacciones todos los días que se materializan, al parecer, en moneda contante y sonante. La gente no está por el uso de los mecanismos electrónicos, a pesar de contar con las instalaciones para ello. El pago por las plataformas digitales de comercio electrónico de una o dos malangas, unos plátanos y dos o tres mangos, no justifica la aplicación del proceso de bancarización.

Y aunque es cierto que la transacción promedio en estos agromercados es pequeña en valor, aunque a los precios actuales nada es barato en Cuba, como se realizan numerosas operaciones todos los días, el peso de las operaciones en el total de la circulación mercantil minorista es muy elevado, y ello rebaja las expectativas del régimen de extender el proceso de bancarización a todas las ramas de la economía. Pero es que no solo se paga en efectivo la compra de los alimentos. En estos agromercados otras muchas transacciones escapan de la trampa de los pagos electrónicos,  como la capacitación de los trabajadores, o el pago de servicios como del arrendamiento de los locales.

Es en este ámbito de los agromercados donde será muy difícil para el régimen lograr la bancarización integral de las operaciones y por ello, se seguirá manejando papel moneda, y efectivo en las transacciones, lo que exigirá a la gente disponer previamente de esos fondos. Y claro, como lo que está ocurriendo en los agromercados no gusta a los dirigentes, la prensa estatal contempla el proceso espontáneo de transacciones entre demandantes y oferentes, como el “imperio de la ley del más fuerte, con menoscabo de lo legislado” e insiste en que no se debería permitir a los arrendatarios “el rejuego que se presta incluso para violar los impuestos”. Increíble.

Se reclama entonces que los alquileres de los puestos por la Empresa Provincial de Gestión de Inmuebles se paguen obligatoriamente por comercio electrónico disponiendo de la plataforma EnZona, además del cobro en efectivo, que se debe reducir a la mínima expresión. La denuncia va más allá y se señala que en las áreas arrendadas a los cuentapropistas en el propio lugar, los “proveedores solo permiten el dinero contante y sonante”. Y esto no se debería permitir.

Ante esta presión de las autoridades por implementar la bancarización, aunque no esté en las prioridades de la gente, las opiniones empiezan a dividirse. Y así aparecen los que creen que el uso de las tarjetas no es complicado y que la gente debería ir acostumbrándose a ello. Incluso los que prestaban el servicio de Caja Extra, que suministra efectivo a los compradores en los agromercados para suplir el deficiente funcionamiento de los cajeros automáticos, recibieron alguna recomendación de ir cambiando procedimientos y apostando por los pagos electrónicos, a pesar de que la población, en general, valora positivamente disponer de la Caja Extra.

Visto desde la perspectiva de los agromercados parece evidente, como señala la prensa estatal, “que falta mucho para hacer efectivos la bancarización y el acceso real y mayoritario de la población a las vías electrónicas de pago, ya no como una opción para proveedores, sino como una condición indispensable a la hora de prestar un servicio o comercializar un producto”.

La imposición por parte del régimen de la bancarización se está produciendo en un momento especialmente complicado de la economía cubana, donde la estanflación arrastra a los operadores económicos a un círculo vicioso en que los desequilibrios interno y externo, limitan la capacidad de las autoridades para salir del oscuro túnel.

Nada que sea obligatorio, y que no responda a necesidades reales de la sociedad, puede tener éxito. Ni productores ni consumidores tienen el menor interés por los pagos electrónicos en las transacciones de los agromercados, incluso las indirectas. Forzar y obligar a ello es un grave error que puede llevar a una reducción de las transacciones, con efectos devastadores sobre el consumo privado.

Lo más grave es que Acopio, el monopolio estatal de la distribución de productos del campo, tampoco está ofreciendo señales de incorporar los pagos electrónicos en su operatoria, a pesar de las órdenes recibidas. La incorporación de códigos QR de la plataforma EnZona en las naves y en los mercados, y las acciones para instalar Terminales de Puntos de Venta (tpv o pos) en las unidades no avanza al ritmo necesario y numerosas transacciones de Acopio se siguen realizando en efectivo, siendo en algunos lugares casi nula la utilización de las vías electrónicas, como señala la prensa estatal.

La propaganda del régimen incide en que las personas mayores son las que plantean más problemas para realizar los pagos electrónicos, en cambio los jóvenes no. Deberían preocuparse por ello, ya que las tendencias de envejecimiento de Cuba obligan a ser muy cuidadosos con las necesidades y preferencias de los mayores, que en muchos casos no tienen ni teléfonos móviles u otros dispositivos. Igualmente, concentran ataques en los vendedores, a los que califican de poco preparados y dispuestos a incorporar los pagos electrónicos, sin tener en cuenta que si ello es así es porque sus clientes no lo solicitan.

Los agromercados están dando la puntilla a la estrategia de bancarización del régimen. No son los únicos. El camino elegido, ordeno y mando, no es el más adecuado.

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