El sector construcción en grave crisis en 2025

Elías Amor Bravo, economista

Poco a poco se van desvelando los datos que vienen a confirmar lo que ya es conocido, que la economía de Cuba experimentó en 2025 un año horrible, y lo que es peor, las tendencias que se observan en estos primeros meses de 2026 no son mucho mejores.

La Oficina Nacional de Estadística ONEI acaba de publicar los datos relativos al sector construcción en Cuba durante 2025. La construcción es un sector fundamental por su efecto tractor sobre la economía, no solo por producir viviendas que es un artículo escaso y de difícil acceso para los cubanos, e infraestructuras necesarias para el crecimiento y desarrollo, sino que puede generar empleo y salarios, y actuar como motor para otras actividades y sectores.

La publicación titulada “Construcción en Cuba. Indicadores seleccionados” desgrana los principales resultados y viene a confirmar que las autoridades se han olvidado de la importancia de la construcción y practican un errática política que, en modo alguno, puede ayudar a la mejora de la situación económica. 

Un primer dato que llama la atención es que las viviendas terminadas en 2026, en total 5.493, se desplomaron con respecto al año anterior cuando la cifra fue de 7.427, un descenso del 26%, a partir de los niveles muy bajos de viviendas producidas que, en absoluto, atienden las necesidades básicas de la población.

El estado, una vez más, no estuvo a la altura de sus funciones y las viviendas terminadas por medio de construcción estatal se redujeron un 35%, un porcentaje superior a la media, pasando de las 2.756 de 2024, a las 1.791 terminadas en 2025. Las viviendas acabadas por medio de construcción por esfuerzo propio se redujeron también, un 21%, pero lo hicieron menos que las de responsabilidad estatal, pasando de 4.671 en 2024 a 3.702 en 2025. 

¿Qué se puede decir de este dato de viviendas terminadas? ¿Son muchas, pocas, o qué representan estas 5.493 viviendas terminadas en Cuba? Para dar respuesta a esta pregunta, nada mejor que recurrir a la serie histórica que publica la ONEI en la que se observa que desde 2021 las viviendas construidas en Cuba han ido en caída libre, pasando de las 32.874 de 2021, el valor máximo de la serie, hasta las citadas 5.493 de 2025. 

La construcción de viviendas ha sido una actividad fracasada, y en los años transcurridos desde entonces, se han dejado de construir 78.000 viviendas que habrían contribuido a paliar la escasez de este bien básico, tal y como es reconocido en la constitución comunista de 2019. 

En términos relativos, y en perspectiva histórica, se produce un derrumbe del 83% en las viviendas construidas desde 2021 que, por ejemplo, en el caso de La Habana alcanza un porcentaje incluso mayor, del 85%. La situación no es mucho mejor en otras provincias con alta densidad de población. El balance es un fracaso sin paliativos en la política de vivienda, y no sólo supone perder el estímulo como sector motor al funcionamiento de la economía, sino lo que es peor, desatender necesidades sociales prioritarias.

Estos datos relativos a producto acabado coinciden con una cifra de viviendas en construcción durante 2025 que se establece en 110.647 en su mayoría producidas por medio de esfuerzo propio, si bien, la publicación destaca que un total de 40.191 se encuentran paralizadas, todas ellas pertenecientes a la modalidad de esfuerzo propio, lo que rebaja la cifra anterior en casi un 40%.

El valor de la construcción y montaje con destino a inversiones en Cuba durante 2025 se estima en 75.753,9 millones de pesos, una cifra que comparada con la registrada el año anterior, provoca un aumento del 36%. Una cifra que es despreciable si se compara con el aumento de los precios.

Los datos de inversiones se encuentran disponibles para cada uno de los sectores de la economía, y destaca que el mayor volumen de inversión ha tenido lugar en Suministro de electricidad, gas y agua, el sector de los apagones, al que se destina un importe de 29.543,8 millones de pesos, el 38% del total. Una cifra que supone 4 veces más que la destinada en 2024, que apenas alcanzó 6.571,8 millones de pesos. 

Es evidente que el régimen ha reaccionado tarde y mal a las carencias inversoras en el sector de la producción de energía, pero a la vista de los resultados, este aumento en un solo año no está siendo suficiente para garantizar los suministros. 

Otra actividad con una fuerte inversión, que ocupa el segundo puesto en la clasificación, corresponde a Servicios empresariales, inmobiliarias y alquiler, con 19.263 millones de pesos, donde se concentran los proyectos turísticos del régimen y que muestra una notable estabilidad con respecto al año anterior, cuando se invirtieron 19.736,3 millones de pesos. Prácticamente la misma cantidad, alrededor del 25% del total.

La tercera actividad por relevancia en inversiones es la Industria manufacturera con 11.200 millones de pesos (el 15% del total), una cifra similar a la registrada el año anterior, 12.134 millones de pesos, un descenso del 2,8%.

El resto de las actividades reciben inversiones claramente inferiores, la siguiente en la clasificación es el Comercio, con solo 2.897 millones de pesos. 

Destacar que en 2025 las partidas dirigidas al sector presupuestado (Administración pública y defensa, educación, salud pública, ciencia e innovación, deporte y cultura, otros servicios comunales), donde se localizan los “logros de la revolución” experimentan un descenso global superior al 70% de media, lo que indica que el régimen ha practicado la mayor intensidad del ajuste inversor en el aparato estatal de su dependencia reduciendo los salarios reales de los cubanos y aumentando su percepción de pobreza.

Finalmente, la ONEI ofrece información relativa a la evolución de una serie de producciones que guardan relación, como insumos, con el sector construcción y todas ellas presentan un balance igualmente demoledor. 

La arena calcárea experimenta una reducción de la producción del 21,8%, las barras de acero corrugadas se desploman un 80%, los bloques de hormigón disminuyen un 35,2%. El hormigón premezclado se reduce otro 35,8%, la piedra triturada lo hace en un porcentaje menor, un 3,9%, mientras que los prefabricados de hormigón lo hacen en el mayor porcentaje de todos, un 55,6% seguidos de los techos metálicos, un 38,9%. De todos estos componentes productivos tan solo se registra un aumento en la producción de cemento gris, un 9,8%.


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