El fracaso de las medidas del plan de contingencia

Elías Amor Bravo, economista

Pérez Oliva Fraga anunció hace unos días la comparecencia de ministros para explicar las medidas del plan de contingencia para hacer frente a la “opción cero”.

Ahora los comunistas cubanos, siempre creativos con la terminología política, en vez de “plan de contingencia” hablan de “estrategia multisectorial para garantizar protección al pueblo y continuidad de servicios sociales” y de ese modo justifican un nuevo bandazo en la política económica, con la que se pretende hacer frente a la crisis humanitaria que, no conviene olvidar, se ha visto agravada por los propios dirigentes con “experimentos” nefastos como los que se presentan en esta entrada del blog.

Porque con la “opción cero” muy cerca no es el momento de cometer errores, ni mucho menos de alargar el sufrimiento de la población implementando medidas alejadas de la realidad. Sin embargo, esta máxima no parece estar clara para los dirigentes castristas que se empeñan todos los días en competir entre ellos para ver quién anuncia actuaciones más irresponsables e inadecuadas para afrontar la crisis humanitaria en ciernes. Actuaciones que pueden acabar implosionando la economía cubana convirtiéndola en el estado fallido que todos tememos, y nadie desea en las actuales circunstancias.

Ahora los dirigentes han anunciado una estrategia que dicen que prioriza “la protección a la población, el control presupuestario y la resiliencia mediante pagos digitales y energías renovables”. ¿Es eso lo que hace falta en este momento? Evidentemente, no.

Y los efectos ya se notan. Como las largas colas que se están formando en las oficinas de los bancos conforme los cubanos tratan de sacar sus ínfimos ahorros de las cuentas bancarias para hacer frente a los pagos que se avecinan que, por efecto de la inflación, van a ser muy elevados.

Y para evitar este comportamiento que se puede calificar de racional, al régimen no se le ocurre otra cosa que poner a trabajar a los dirigentes del Ministerio de Finanzas y Precios, el Banco Central de Cuba y el Ministerio de las Comunicaciones para tratar de limitar y controlar esas salidas de efectivo, pensando en que tal vez, lo más probable, es que los bancos no puedan atender esas solicitudes en su totalidad. Todo indica que, si esto ocurre, podría añadirse al drama que viven los cubanos, una crisis bancaria de notables proporciones, que acabaría dando la puntilla a la escasa confianza que existe en la economía.

Los tres dirigentes citados trataron de justificar en el programa Mesa redonda las medidas dirigidas a “proteger los servicios esenciales a la población, garantizar la estabilidad económica y promover la recuperación productiva”. Y cada uno se lanzó a exponer las medidas controvertidas con las que pretenden afrontar la actual crisis.

El primero fue el ministro de Finanzas y Precios de Cuba, Vladimir Regueiro Ale, que defendió el presupuesto del estado como “herramienta para conducir la economía” y del que dijo que “mantiene su papel humanista”, siendo garantía para proteger los servicios sociales esenciales de la población, y resaltó lo que ya es conocido, que el 66% del gasto presupuestario se concentra en el área social.

Pese a este enunciado “triunfalista” el ministro obliga a realizar en estos momentos “un esfuerzo colectivo para hacer un uso más racional y eficiente del presupuesto”, lo que, traducido al lenguaje de todos, quiere decir que no hay dinero y ante dicha eventualidad se va a realizar “un reordenamiento de las partidas de gasto”.

Cada vez que los términos “ordenamiento o reordenamiento” campean por el erial castrista, los cubanos tiemblan. Peor aun cuando se pretende realizar “en total conciliación con los organismos rectores” porque no va a existir acuerdo de ningún tipo y se desatenderán las prioridades en medio de discusiones improductivas.

Sin dinero en el presupuesto para atender las necesidades, el ministro expresó su preocupación por los niveles productivos, que igualmente impiden la necesaria captación de ingresos para el presupuesto. De modo que la decisión fácil, pero controvertida, ha sido aumentar la presión fiscal sobre la población vigilando in extremis el pago de tributos, advirtiendo con tono de amenaza que “los resortes administrativos (…) serán más rigurosos para velar por el cumplimiento del deber”. Justo en un momento en que habría que relajar la presión tributaria, el castrismo acrecienta la labor del fisco. Inexplicable.

En tales condiciones, es más que probable que los beneficios tributarios y los incentivos anunciados para apoyar a los sectores productivos no sirvan para cambiar un escenario en el que la carencia de energía va a condicionar toda la producción de los distintos sectores. De la misma forma que es demagogia pura anunciar “el compromiso con el pago de pensiones, por importe de 20.000 millones de pesos”, una cifra que se ha quedado por detrás de las necesidades reales y que tampoco va a ayudar mucho a los jubilados que malviven con pensiones medias de 5 dólares al mes.

Avisamos que todas estas medidas serán un fracaso previsible, porque los comunistas no acaban de darse cuenta de que para que cualquier actuación pueda dar resultado hace falta afrontar de forma decidida la inflación de dos dígitos que asola la economía cubana desde que se implantó la tarea ordenamiento.

El notable empobrecimiento de los cubanos, desde entonces, no sólo es consecuencia de unos muy bajos salarios y pensiones nominales, sino de la caída de los valores reales por el efecto acumulado de la inflación. Si los precios no se estabilizan, todas las actuaciones planteadas para la “opción cero” van a ser desastrosas para la población. Los dirigentes castristas llevan más de un lustro viendo que los precios están fuera de control, pero nada hacen para su estabilidad.

La segunda en intervenir fue Juana Lidia Delgado Portal, ministra presidenta del Banco Central de Cuba, que tuvo su “momento de gloria” en la Mesa redonda, al anunciar un grupo de medidas para el “incremento de su autosuficiencia energética, el ajuste de algunos horarios de atención y la promoción masiva de los canales digitales de pago”.

Si amable lector. El Banco Central de Cuba, responsable del control y la estabilidad monetaria del país, con medidas de autosuficiencia energética, consistentes en inversiones para introducir fuentes renovables de energía en sucursales bancarias, como sistemas fotovoltaicos, lo que facilita su operatividad. Más o menos la misma monserga de Pérez Oliva Fraga en la rueda de prensa de hace dos días.

Y claro, como no todas las oficinas van a tener electricidad de fuentes renovables, allí donde haya apagones, la gente a casa, con horarios de servicio ajustados que van a incrementar el impacto de las largas colas que ya se están observando en las entidades bancarias. Y ante un panorama desolador como éste, a la señora Delgado no se le ocurre otra que fomentar el uso de los canales digitales sobre todo en los comercios y la población con aplicaciones como Ticket y Mi Turno, que tampoco funcionan cuando se producen los apagones. Por eso, y para evitar las colas del pánico, pidió a las personas que usen la banca remota, para optimizar el espacio en las sucursales y dar prioridad a las operaciones de la población.

Y estando, así las cosas, la presidenta del Banco central lanzó balones fuera y reivindicó el apoyo de la banca al sector educacional cuyos trabajadores, unos 2.000, han recibido ayudas para la adquisición de sistemas fotovoltaicos, respaldando la generación de alternativas energéticas. No dijo por qué unos si, y otros no. También se refirió a la garantía de la continuidad del mercado cambiario a través de Cadeca y las sucursales bancarias y que se priorizan los pagos internacionales dirigidos a actividades esenciales como la importación de combustibles, medicamentos, alimentos y materias primas para la producción nacional que sustituyan importaciones o generen exportaciones. No es extraño que el programa Mesa redonda cada vez interese menos a los cubanos.

Finalmente, la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, intervino la última para explicar la estrategia para mantener los servicios ante un escenario complejo, y su propuesta no es otra que priorizar la transformación digital y la eficiencia energética.

Nada más alejado de la realidad, frente a la grave situación que se avecina, que ponerse a avanzar en la implementación de la política de transformación digital, y mantener a ultranza ese documento que circula por los despachos del régimen titulado, “Agenda Digital” que se refiere a la estrategia de inteligencia artificial y el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica. Justo cuando la hambruna se abra camino y empiece a generar problemas en la población, el sistema de comunicaciones castrista se va a dedicar a desarrollar la inteligencia artificial. Sin duda alguna, muy oportuno.

Un auténtico despropósito que viene a mostrar cómo lo dicho por el ministro de finanzas en la Mesa redonda, no se sostiene ya que cada departamento, en este caso, de comunicaciones, va a hacer lo que desee con sus presupuestos, aunque no resulte prioridad para paliar la escasez de combustible y la penuria económica. La guerra por las menguantes cuentas, está servida.

También la ministra habló de una sustitución de baterías y de un proyecto estratégico para la radio y televisión basado en energía solar, con la colaboración de Etecsa y de Correos de Cuba, acciones que se coordinan con la Unión Eléctrica, la industria electrónica y mediante importaciones de sistemas fotovoltaicos. De nuevo, la ministra perdiendo la referencia de que Cuba se avecina a una grave crisis económica y que la prioridad es que la población sufra lo menos posible.

En  vez de ello, anunció el mantenimiento de todos los canales de asistencia (teléfono fijo/móvil, reporte de interrupciones, información comercial), el uso intensivo de plataformas digitales soberanas como: Transfermóvil y EnZona, la tienda en línea de Etecsa para gestionar servicios de forma ágil, así como el uso de otras Plataformas Nacionales como: ToDus: plataforma segura de mensajería y comunicación; Picta: canal de contenidos audiovisuales y educativos, útil incluso con afectaciones eléctricas, Apklis: repositorio clave de soluciones informáticas cubanas y el Portal Soberanía: plataforma de gobierno digital para identidad digital, trámites e información gubernamental. Ojalá que todo ello sirviera para comer, al menos una vez al día.

Por otra parte, dijo que Correos de Cuba mantendrá todos los servicios (postal universal, prensa, paquetería), pero con ajustes provinciales que auguran que la prestación del servicio por parte de esta corporación, sobre todo con la necesaria paquetería del exterior, que se va a resentir más que nunca.

Y en este escenario de falta de realismo, una broma de mal gusto, el anuncio de que “el Joven Club seguirá acercándose a los barrios, llevando acciones a casas de abuelos, hogares de niños y espacios comunitarios” lo que no deja de ser un auténtico despropósito.

La crisis no se va a frenar con este tipo de medidas. La situación de la economía cubana en unos meses puede estar fuera de control y entonces ser muy tarde para asumir la única salida que queda al régimen. Culpar a otros del drama que se avecina ya no tiene justificación alguna. En el trasfondo de estas medidas del “plan de contingencia” o de la “estrategia multisectorial” se encuentran las bases del desastre que cada vez está más cerca.

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