Las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba (III)

Elías Amor Bravo, economista

Parece que esta vez Estados Unidos va en serio: la orden ejecutiva firmada por el presidente Trump el 1 de mayo ha incorporado un conjunto de medidas del Departamento de Estado, que van a suponer un punto de inflexión en el ámbito de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.  

El texto[1] es el siguiente: 

Departamento de Estado, Marco Rubio, 7 de mayo.

La Administración Trump está tomando medidas decisivas para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y privar al régimen comunista y al ejército de Cuba del acceso a activos ilícitos. Hoy he designado a los siguientes sujetos en virtud de la orden ejecutiva (O. E.) 14404 del presidente Trump de 1 de mayo de 2026, “Imposición de sanciones a los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”:

  • GRUPO DE ADMINISTRACION EMPRESARIAL S.A. (GAESA), en virtud de la sección 2(a)(i)(A) de la orden ejecutiva 14404, por operar o haber operado en el sector de los servicios financieros de la economía cubana.
  • ANIAGUILLERMINA LASTRES MORERA(LASTRES), en virtud de la sección 2(a)(i)(E) de la orden ejecutiva 14404,por ser o haber sido líder, funcionaria, oficial ejecutiva principal o miembro de la junta directiva de GAESA.
  • MOA NICKEL S.A. (MNSA), en virtud de la sección 2(a)(i)(A) de la orden ejecutiva 14404, por operar o haber operado en el sector metalúrgico y de minería de la economía cubana.

Estas sanciones forman parte de la campaña integral de la Administración Trump para hacer frente a las acuciantes amenazas a la seguridad nacional que plantea el régimen comunista de Cuba y exigir responsabilidades al régimen y a quienes le prestan apoyo material o financiero. A solo 90 millas del territorio estadounidense, el régimen cubano ha llevado a la isla a la ruina y la ha convertido en una plataforma para operaciones de inteligencia, militares y terroristas extranjeras. Cabe esperar nuevas designaciones en los próximos días y semanas.

ANTECEDENTES

  • GAESA, una empresa paraguas controlada por el ejército cubano, es el núcleo del sistema comunista cleptocrático de Cuba. Con un control estimado del 40% o más de la economía de la isla, GAESA opera en diversos sectores de la economía cubana y está diseñada para generar ingresos no para el pueblo cubano, sino únicamente en beneficio de sus élites corruptas. Mientras el pueblo cubano sufre hambre, enfermedades y una falta crónica de inversión en infraestructuras críticas, como la red eléctrica, gran parte de los ingresos de las actividades de GAESA se desvía hacia cuentas bancarias ocultas en el extranjero. Según estimaciones públicas recientes, es probable que los ingresos de GAESA superen en más de tres veces el presupuesto del Estado, y que GAESA controle hasta 20.000 millones de dólares en activos ilícitos.
  • Lastres, presidenta ejecutiva de GAESA, es responsable de la gestión de los activos ilícitos de GAESA en cuentas internacionales.
  • MNSA, una empresa conjunta entre Sherritt International Corporation y la empresa estatal cubana Compañía General de Níquel ha explotado los recursos naturales de Cuba en beneficio del régimen y a expensas del pueblo cubano. Se lucra con activos que el régimen cubano expropió originalmente a personas y empresas estadounidenses.

IMPLICACIONES DE LAS SANCIONES 

Como resultado de las acciones de hoy relacionadas con las sanciones, y en virtud de la orden ejecutiva 14404 de 1 de mayo de 2026, “Imposición de sanciones a los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, todas las propiedades e intereses en poder de las personas designadas descritas anteriormente que se encuentren en Estados Unidos o en posesión o control de personas estadounidenses, están bloqueadas y deben ser reportadas a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. Además, cualquier entidad o individuo que tenga propiedad, directa o indirectamente, en un 50% o más por ellas o con otras personas bloqueadas, también están bloqueadas.   

Se prohíben todas las transacciones realizadas por personas estadounidenses, dentro de Estados Unidos (o en tránsito), que impliquen cualquier propiedad o interés en propiedades de las personas designadas o bloqueadas de algún modo a menos que esté autorizada por una licencia general o específica emitida por la OFAC, o que esté exento.

Las prohibiciones incluyen la realización de cualquier contribución o provisión de fondos, bienes o servicios por, para o en beneficio de cualquier persona bloqueada, o la recepción de cualquier contribución o provisión de fondos, bienes o servicios de cualquiera de estas personas. 

Las personas extranjeras que participen en transacciones con personas designadas en virtud de la O. E. 14404, o que operen en los sectores de energía, defensa y material relacionado, metalúrgico y minería, servicios financieros, o el sector de seguridad de la economía cubana, como se identifican en la O. E. 14404, se arriesgan a ser objeto de sanciones.

Las personas no estadounidenses, incluyendo instituciones financieras extranjeras, deben proceder con precaución respecto a cualquier operación con una parte sancionada bajo esta autoridad. Las acciones para devolver activos a una parte sancionada o transferirlos a otra jurisdicción para posible uso por el sujeto [de la sanción] podrían exponer a las personas no estadounidenses a un riesgo significativo de ser sancionadas.

Toda propiedad o interés en propiedad de personas que estén bloqueadas en virtud de la CACR continúa estando bloqueada. La CACR prohíbe a personas sujetas a la jurisdicción de Estados Unidos hacer transacciones con propiedades en las que Cuba o un nacional cubano tenga intereses a no ser que esté autorizada o exenta. 

El poder y la integridad de las sanciones del Gobierno de Estados Unidos derivan no solo de la capacidad del Gobierno de Estados Unidos para designar y agregar personas a la Lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas (Lista SDN), sino también de su voluntad para eliminar a personas de la Lista SDN de conformidad con la ley. El objetivo final de las sanciones no es castigar, sino provocar un cambio positivo en el comportamiento. 

Las medidas afectan a dos entidades cubanas al Grupo de Administración Empresarial SA (GAESA) y a Moa Nickel SA, y a una persona física que dirige el grupo GAVIOTA. Tres entidades relacionadas con sectores claves de la economía cubana como la minería, la energía y los servicios financieros, entre otros, que ahora, de acuerdo con el Departamento del Tesoro, pasan a formar parte de la Lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas.

Desde La Habana, los principales dirigentes del régimen comunista calificaron estas medidas como “un acto de agresión económica despiadada, que multiplica los efectos extraterritoriales del bloqueo, con la potencial aplicación de sanciones secundarias contra empresas, bancos y entidades extranjeras, incluso si sus negocios en los Estados Unidos no tienen relación con Cuba”.

Era evidente que las primeras valoraciones ponían de manifiesto que el régimen había recibido un impacto decisivo en su operativa, y que la puesta en marcha de las medidas podría obstaculizar el funcionamiento de la economía nacional, añadiendo un elemento adicional, pero clave, a la situación de grave crisis humanitaria que vive el país desde que Venezuela interrumpiera los suministros de petróleo desde hace más de un año.

En La Habana siempre se ha atacado a Estados Unidos por la violación de los derechos de Cuba a realizar actividades de libre comercio de bienes y servicios con todos los países del mundo, pero en realidad Cuba no tenía otra limitación que su propia capacidad de generar recursos para actuar en el comercio mundial. Pero esta orden ejecutiva del 1 de mayo ha supuesto un cambio respecto de cualquier otra actuación anterior, y eso causa preocupación en La Habana, porque se encuentran ante el escenario menos favorable y más crítico que podrían haber imaginado.

En esencia, con las nuevas medidas, los países que quieran mantener relaciones económicas, comerciales y financieras con Cuba, se lo tendrán que pensar porque las consecuencias de hacerlo tienen implicaciones directas en las relaciones con Estados Unidos. Ya no es la imposición de un arancel complementario, como en la orden ejecutiva de enero. Ahora se trata, según dicen en La Habana, de medidas que imponen una posición determinada a la comunidad internacional, “por la vía del chantaje y la intimidación”. Sin embargo, estas medidas se justifican por Estados Unidos por la amenaza permanente que representa Cuba para la seguridad nacional a 90 millas de distancia. Y esta vez, han decidido poner fin. 

La cuestión es si estas nuevas medidas tendrán éxito o no en promover el aislamiento de Cuba en el escenario económico y financiero internacional. La empresa canadiense Sherritt involucrada en la explotación minera en Cuba ya adoptó la decisión de abandonar el país, y seguramente habrán muchas más.

En La Habana hay preocupación por ver si las naciones que comercian con Cuba, “se dejan amedrentar e intimidar por el gobierno de los Estados Unidos aceptando dócilmente normas ilegales”. Y como si ya tuvieran alguna información de lo que viene, afirman que “la comunidad internacional se opone y condena, históricamente, al genocidio que se comete contra el pueblo de Cuba por el gobierno de los Estados Unidos y que dura casi siete décadas”. La cuestión es si ahora también lo harán.

La reacción desde La Habana ha calificado las nuevas medidas como “crímenes dirigidos a rendir por hambre y desesperación a toda la población cubana y a tratar de generar una catástrofe social, económica y política a escala nacional”, como si esta situación no se estuviera ya manifestando en los últimos meses, sin necesidad de aplicar medidas de ningún tipo. Incluso, en La Habana acusan a Estados Unidos de querer “construir un escenario de crisis humanitaria para justificar acciones más peligrosas, incluida una agresión militar contra Cuba”.

Y como conclusión, se anuncia que “en todos los foros internacionales, Cuba continuará denunciando el bloqueo al tiempo que instan a la comunidad internacional a enfrentar esta arremetida que constituye una peligrosa escalada en el afán de Estados Unidos por ejercer dominación y por controlar los destinos de Cuba, que transgrede la independencia y soberanía de todos los Estados”. 

¿Afectará esta nueva orden a las necesarias conversaciones que se vienen realizando entre Cuba y Estados Unidos?

  

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