Del período especial a la crisis actual

Elías Amor Bravo, economista

Las autoridades del régimen comunista cubano se preparan para hacer frente a un escenario que califican de “opción cero”, y anuncian un “plan de contingencia” cuyas líneas generales han sido presentadas en el programa Mesa redonda de la televisión cubana. 

A medida que trascienden las actuaciones que se pretenden implementar durante este periodo de tiempo y sus efectos se empiezan a comprobar en la realidad del día a día de los cubanos, han surgido algunos interrogantes sobre un eventual paralelismo entre el período especial y la actual crisis económica y social.

Lo cierto es que ambos tienen pocos puntos en común.

Distinto origen.

Todos los cubanos recuerdan que el período especial sorprendió a la economía castrista cuando se produjo el derrumbe del socialismo real en el Este de Europa y la URSS, que quedó sin apoyos que sostuvieran desde el exterior la falta de competitividad de la economía. El responsable de la crisis del periodo especial estaba en el continente europeo y hasta entonces había sido un aliado fiel y responsable durante tres décadas.

Ahora, la crisis actual, no admite sorpresas; la dependencia de Venezuela se acabó, y con ello, el régimen puede acusar al vecino del norte de las consecuencias humanitarias de la crisis. Se sabe fehacientemente cual es el origen de esta, sobre todo, por qué y cómo afrontarla.

La diferente caída de la economía.

En 1991, la economía y la sociedad cubanas se encontraban disfrutando de un nivel de bienestar y calidad de vida que nada tiene que ver con el que existe en 2026. Por ello, el derrumbe del PIB fue especialmente intenso, alrededor de un 35% según algunas estimaciones, y la recuperación lenta y compleja por lo que la “opción cero” era mucho más evidente.

La situación actual es tal que la economía y la sociedad cubana llevan inmersas en un escenario de crisis y de bajo crecimiento desde que se adoptó en 2021 la llamada tarea ordenamiento, que ha provocado cambios dramáticos, como el descontrol monetario y de la inflación. Por ello, aunque el descenso que registrará el PIB será menor esta vez que en el periodo especial, su impacto sobre un escenario de mayor debilidad se dejará notar mucho más y sus efectos serán muy negativos.

El endeudamiento de la economía.

La deuda externa de Cuba, la principal restricción para acceder a la financiación en los mercados mundiales, al comienzo del periodo especial estaba concentrada en los países del CAME y sobre todo en la URSS, países con los que el régimen comerciaba de forma habitual sin restricciones. Aunque la deuda era abultada no existían presiones para su cumplimiento, salvo las formales. En principio, con esta data, no existían problemas para avanzar hacia el endeudamiento creciente con otros países occidentales con los que se abrió el comercio.

En 2026 la deuda externa cubana, cuya magnitud es uno de los grandes desconocidos, pese a las condonaciones de los años 2014 y 2015, y, sobre todo, los reiterados incumplimientos de los compromisos internacionales, sitúa a la economía cubana en una posición difícil para acceder a los mercados financieros.

La geopolítica internacional

El derrumbe del socialismo real a partir de 1990 provocó la brusca desaparición de la guerra fría, dejando atrás una de las etapas más oscuras de la humanidad desde la segunda posguerra mundial. El eje este oeste pasó a ser reemplazado por el eje norte sur. Y el régimen comunista cubano que había sido un fiel acólito del primero, gracias al patrocinio soviético, descubrió la facilidad que tenía para cambiar al segundo, aunque ello exigiera buscar nuevos medios financieros externos.

Años más tarde, el régimen afianzó su colaboración con Venezuela y adaptó rápidamente sus estructuras al nuevo escenario de la globalización, del que sacó más ventajas que pérdidas, pese al eterno argumento del embargo/bloqueo. Ahora es mucho más difícil encontrar apoyos que estén en condiciones de afrontar un entorno más complejo y distinto a nivel internacional.

Tiempo transcurrido

Aunque pueda resultar baladí, cuando tuvo lugar el derrumbe del muro de Berlín, los hermanos Castro andaban celebrando algo así como el 30 aniversario de hacerse con el poder político y económico en Cuba. Tres décadas que nada tienen que ver con los 67 años que en 2026 ha cumplido la dictadura más larga de la historia de occidente. Con solo tres décadas en el poder, los Castro entendieron que para sobrevivir no tenían más remedio que adaptarse rápido a los nuevos tiempos y, aunque de malos modos, sobrevivieron al “maleconazo”, no les quedó más remedio que aceptar el dólar como medio de pago y la llegada de un turismo masivo que, hasta entonces, había sido proscrito en la Isla.

Fueron cambios que, vistos en perspectiva, supusieron un coste político para los dos dirigentes comunistas, entonces en sus años 60. Era evidente que su objetivo era sobrevivir al precio que fuera. Los actuales dirigentes comunistas deberían aplicarse el cuento. Tal vez les falte la necesaria perspectiva histórica después de tanto tiempo.

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