La demagogia de la actualización de salarios en Cuba

Elías Amor Bravo, economista

La actualización de los salarios de los trabajadores del sector presupuestado es una de las acciones previstas dentro del programa de las Transformaciones Económicas y Sociales para “fortalecer la protección a los trabajadores y avanzar, de manera gradual y en correspondencia con las posibilidades de la economía, en el perfeccionamiento de la política salarial del país”.

De modo que, manos a la obra, una nueva escala salarial para los trabajadores del sector presupuestado (alrededor de 1,2 millones) y el establecimiento de un salario mínimo en todo el país, pasan a ser de las primeras medidas en dar cumplimiento a las “Transformaciones” 72 y 73. Acaban de ser publicadas como resoluciones en la Gaceta oficial del viernes, edición ordinaria número 60. Ya lo habían anunciado las autoridades hace algunos días, pero realmente ha sido visto y no visto.  

Como ya se indicó, estas medidas tienen como objetivo “continuar avanzando en el perfeccionamiento de la política salarial” dentro de las posibilidades económicas del momento. Otra cosa es que lo consigan. Teniendo en cuenta experiencias anteriores, los aumentos de salarios no se digieren bien por la estructura económica castrista. Y nada indica que esta vez pueda ser diferente, más aún, cuando se aprueba una medida de estas características, en pleno proceso de negociación con Estados Unidos. ¿Es que acaso está intentando el régimen alcanzar apoyos sociales por medio de subidas salariales? ¿O quizás dar una sensación de normalidad a pesar de la que está cayendo?

La Resolución 14 establece el salario mínimo nacional en 3.210 pesos mensuales (5 dólares al cambio actual informal) , en sustitución de los 2.100 pesos (3,2 dólares) vigentes desde diciembre de 2020, cuando se registró el aumento salarial de la denominada “tarea ordenamiento” que alteró de forma significativa los equilibrios básicos de la economía. Después de seis años de sufrir una inflación descontrolada, que ha ido erosionando las rentas de los trabajadores, ahora se incrementan los salarios en un 53%, pero es que, durante el mismo período, la inflación medida por el IPC ha subido casi un 200% acumulado, de modo que lo que aumentan ahora los salarios ya se lo devoró la inflación pasada y realmente, si se mantienen las expectativas de precios al alza, el futuro no será mucho mejor.

Estas disposiciones van a surtir efecto desde el 1.º de julio y se reflejan en los pagos de salarios realizados durante el mes de agosto, a la vez que se establece una tarifa mínima por hora de 16 pesos con 84 centavos (20 centavos de dólar) para quienes reciben su remuneración bajo esa modalidad. Desde luego, alguien pretende que los cubanos se vayan de vacaciones con la sensación de que tienen más dinero en el bolsillo, pero ya se saben, pan para hoy hambre para mañana. Demagogia.

La otra Resolución, la 15 establece una nueva escala salarial exclusivamente para el sector presupuestado, que deja sin efecto la anterior regulación para este ámbito.

El viceministro de Trabajo y Seguridad Social, Ariel Fonseca Quesada, dijo que no se está ante “una reforma general de salarios, sino un incremento dirigido específicamente al sector presupuestado” y añadió a continuación, “que las condiciones económicas actuales del país no permiten acometer una reforma salarial integral, aunque sí fue posible actualizar el salario mínimo para todos los trabajadores y aprobar un incremento para quienes laboran en las entidades presupuestadas”. Sin combustible, en medio de apagones que lesionan la capacidad productiva de la economía y provocan una caída de la producción y de la productividad, el aumento salarial promovido por el régimen es una decisión delicada que puede tener efectos muy negativos sobre la economía.

Fonseca Quesada dijo que la decisión debe analizarse de manera integrada con otras medidas adoptadas en los últimos años, particularmente en sectores como Salud y Educación, que representan el 70 % de los trabajadores del sector presupuestado, donde ya se habían aprobado pagos adicionales por años de servicio, sobrecarga laboral, trabajo nocturno, categoría docente y otras condiciones específicas, beneficios que permanecen vigentes y se suman al incremento ahora aprobado”. Asimismo, la norma mantiene, “los pagos adicionales por concepto de categoría científica: 440 pesos para quienes ostentan el grado de Máster o una especialidad equivalente reconocida por el Ministerio de Educación Superior y 825 pesos para los doctores en ciencias, siempre que desempeñen cargos que requieran nivel superior”.

La Resolución 15 publica una nueva escala salarial que, como en ocasiones anteriores, mantiene una estructura jerárquica entre los 32 grupos ocupacionales. Y así, el salario mínimo correspondiente al grupo escala 1 pasa de 2.100 a 3.210 pesos (de 3,2 a 5 dólares), un incremento cercano al 53 % similar al registrado para el salario mínimo del que arranca esta escala, y entonces, en un alarde de desigualdad e injusticia en la aplicación de los aumentos salariales, se trasladan comportamientos similares en el resto de los grupos ocupacionales. 

De modo que, el grupo escala 32, que es el que percibe un salario de alrededor de 9.500 pesos (los altos jerarcas y dirigentes comunistas se encuentran aquí), con ese 53% de aumento, incrementan su salario hasta cerca de 14.000 pesos. O, dicho de otro modo, los cubanos que ocupan los puestos más altos de la jerarquía del sector presupuestado pasan de cobrar 15 a 21 dólares, con un aumento de 6 dólares en sus remuneraciones. Más demagogia.

Tan simple como parece y a la vez, tan perjudicial por sus efectos sobre el resto de la economía, los dirigentes comunistas se apresuraron a destacar que esta medida relativa a los aumentos salariales se elaboró a partir de un proceso de análisis desarrollado dentro del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía durante 2026, “y no constituye una decisión improvisada”.

¿Qué no hay improvisación? Mucho nos tememos que esta vez sí. Y que por mucho que digan que la propuesta “fue evaluada, debatida y enriquecida antes de su aprobación definitiva, teniendo en cuenta las posibilidades reales del presupuesto estatal y las prioridades definidas para el país” todo esto suena a medida demagógica de una dictadura en fase terminal, que busca el apoyo popular en momentos especialmente complejos. Y como estos regímenes autoritarios tienen todo el poder y les gusta ejercerlo, poco o nada les importa que para pagar esta subida salarial se haya tenido que acometer un “esfuerzo financiero superior a 42.000 millones de pesos anuales (64 millones de dólares).

Lo que parece evidente es que en el régimen castrista sobra el dinero para lo que quieren los dirigentes, y aunque esta sea una cantidad de dinero que difícilmente se podrá financiar si no es con la emisión del dañino y perjudicial déficit público, es evidente que las autoridades han tomado una decisión, y además, anuncian que en cuanto sea posible, “seguirán avanzando hacia una reforma salarial de mayor alcance” aunque los precios se devoren en meses los aumentos, las calles exploten de sociedad, la electricidad regrese menos de dos horas al día o la falta de combustible paralice al país.

El viceministro resaltó la Transformación número 73, que incorpora la actualización periódica del salario mínimo teniendo en cuenta la evolución de la inflación, así como la evaluación de su impacto sobre las pensiones de la seguridad social y las prestaciones de la asistencia social, lo que permitirá dar seguimiento sistemático a estos indicadores. Medidas que, en definitiva, suponen la indexación de la economía cubana a la inflación, una decisión peligrosa que puede generar expectativas inflacionistas y poner en grave peligro la competitividad exterior de sectores, como el turismo, por ejemplo. Demagogia sin fin.

Las autoridades informaron en varias ocasiones que lo dispuesto en la Resolución 15 es exclusivo para el sector presupuestado y no se aplica al sistema empresarial, el cual se rige por su propia normativa, encabezada por el Decreto 138. No obstante, los trabajadores del sistema empresarial cuyos salarios mínimos sean inferiores a 3.210 pesos se benefician de la actualización del salario mínimo nacional establecida en la Resolución 14, si bien, en numerosas empresas ya se aplicaban escalas salariales superiores gracias a las facultades otorgadas para aprobar sus propias organizaciones salariales.

Los dirigentes asumen que para la implementación de estas normas se necesitará “un amplio proceso de información y análisis en los colectivos laborales, con la participación de la Central de Trabajadores de Cuba y los sindicatos nacionales, para garantizar que cada trabajador conozca el alcance de las disposiciones y la forma en que estas se aplican según el cargo que desempeña”.

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