Las transformaciones aplicadas a la banca: se avecinan fracasos y III
Elías Amor Bravo, economista
Después de las intervenciones de la ministra presidenta y
del vicepresidente del Banco Central de Cuba BCC en Mesa redonda, comentadas en dos entradas previas de este blog, el siguiente en
participar en el programa fue el director del sistema de pago del BCC, Ian Pedro Carbonell Karell, que, al explicar las
transformaciones que se van a aplicar al sistema financiero y bancario, hizo
algunos anuncios realmente sorprendentes.
Carbonell Karell señaló que es comprensible que las
“transformaciones” económicas y sociales aprobadas recientemente susciten una
serie de preocupaciones en la población, sobre todo por el impacto que van a
tener en la vida cotidiana, y señaló que lo que se busca con las
“transformaciones” es un mejor y mayor uso de las cuentas bancarias, así como
la disponibilidad de servicios financieros más cercanos y ajustados a las
necesidades de los clientes, repitiendo lo dicho por la ministra presidenta en
su intervención.
Según el directivo del BCC, el sistema bancario y financiero cubano tiene que pasar a ser un acompañante, un impulsor, un asesor, alguien en quien se pueda confiar para poder llevar a cabo las operaciones diarias y el día a día de una mejor manera, de modo que es necesario diseñar medidas para flexibilizar el uso de las cuentas y de los servicios bancarios.
Dicho de otro modo, si el
sistema tiene que “pasar a ser” es porque no actúa de ese modo en el momento
presente. Recorrer la distancia entre lo preceptivo y lo real puede ser mas complicado que nunca en un entorno de estanflación intensa como el que vive la economía cubana. Por lo tanto, habrá que comprobar si los esfuerzos deben ir dirigidos a propiciar esa
“transformación” real a partir de un modelo del que pocas referencias se
ofrecieron. Así y todo, el directivo anunció decisiones de cierto empaque.
Aumento del límite de las transferencias
Sin lugar a duda, una de las medidas más llamativas ha sido
la autorización al aumento del umbral que existía para las transferencias
entre cuentas de personas naturales. Anteriormente el importe era de
120.000 pesos (171 dólares) en un mes y ahora es de 2.500.000 pesos (3.571
dólares) en un mes. Un aumento equivalente a 20 veces. Además, se insistió que
el umbral no significa que sea un límite, sino que sólo a partir de ese importe se debe declarar el destino de la operación.
La medida indica un reconocimiento de una realidad por el
Banco Central, en el sentido de que el importe máximo de 120.000 pesos se había
quedado obsoleto con respecto a la dinámica inflacionista que ha venido
sufriendo el país desde 2010, de modo que, prácticamente para muchas
operaciones había que acudir a una sucursal bancaria, empeorando los niveles de
saturación de público que tienen las sucursales y, por supuesto, el servicio
bancario.
También, en el caso de las empresas se modificó uno de los
artículos, y en la restricción de efectivo se dejó sin efecto. La cuestión
planteada es si no se habrán quedado cortos nuevamente al fijar el importe en
2.500.000 pesos (3.571 dólares) una cifra que, dado el aumento de los precios
de los bienes de consumo, bienes intermedios y servicios en los mercados en divisas, puede exigir una revisión.
En todo caso, la fijación de límites, controles e importes máximos devuelve al
régimen su peor rostro injerencista.
El directivo del BCC justifica este aumento en los importes
de las transferencias y lo califica como fundamental y al respecto señala que hace unos
meses no se podía realizar, debido a la escasa disponibilidad de efectivo
existente en la economía nacional, una situación que obligó a racionar la
escasez de efectivo para priorizar a pensiones de jubilados, salarios del
sector presupuestado y de productores de alimentos, entre otros. De lo dicho, parece que la privación de liquidez ha desaparecido. No es eso lo que nos dicen los actores económicos privados.
Nuevos billetes de alto valor
Otra medida llamativa, que guarda relación con la anterior, ha sido la introducción de los
nuevos los billetes de mayor denominación en el cono monetario, por valor de 10.000
(14 dólares) y 20.000 pesos (28 dólares) del Banco Central de Cuba, de modo que
el país cuenta con una mayor disponibilidad de dinero en efectivo para atender las
demandas no solo de la población, sino también de los actores económicos, sean
estatales o no estatales.
La noticia no tendría la menor trascendencia si no fuera
porque la misma entidad que emite estos billetes con el rostro de las
“heroínas” de la revolución, anda empeñada en implementar un ambicioso proceso
de bancarización, para el que este tipo de emisiones nominales no tienen nada
que ver porque precisamente pretende eliminar el papel moneda de las transacciones reales.
Dar una de cal y otra de arena es el peor procedimiento para
actuar en el sistema monetario. La política monetaria requiere credibilidad, y
esta se consigue manteniendo la brújula y el brazo en el timón del barco, sin
dar bandazos. Por desgracia, el Banco Central de Cuba, una vez más, se deja
llevar por los cantos de sirenas, y como consecuencia, abandona el valor del peso a unos
niveles insostenibles.
El caso es que la ministra presidenta del Banco Central, en
medio de la grave crisis en que se encuentra la economía cubana, presentó los
nuevos billetes como parte de las medidas dirigidas a facilitar las operaciones
bancarias y adecuar las denominaciones de efectivo a las condiciones actuales
de la economía. Nada de eso va a servir.
Lo que sí reconoce la ministra presidenta, sin decirlo de forma explícita, que la
economía se encuentra atrapada en un grave proceso de estanflación dominado por
la caída del PIB y el aumento de la inflación, y este fenómeno tiene su origen
en la gestión del presupuesto estatal en déficit que supone una absorción por el estado de
dinero papel en la economía que reduce de forma sistemática el valor del peso.
No cabe duda de que, el Banco Central de Cuba se ha
precipitado con esta decisión monetaria. Cierto es que los importes de estos
billetes de 10.000 y 20.000 pesos cubanos en divisas de circulación en la Isla,
como el dólar, son muy bajos realmente, pero lo más grave es que pueden
contribuir al arraigo de las expectativas de inflación en pesos cubanos. Hay quienes afirman que el Banco Central ha preferido completar la modificación monetaria anunciada meses
atrás, en vez de esperar a un momento más adecuado para hacerlo. En el régimen castrista no se quieren enterar que siempre que las
prioridades políticas se superponen a los criterios técnicos acaba ocurriendo un desastre en la economía.
De modo que, con los nuevos billetes en circulación, el
Banco Central de Cuba parece querer alejarse del propósito que su ministra presidenta anunció que es "avanzar hacia un sistema bancario y financiero
seguro, moderno, ágil y eficiente, capaz de contribuir a la recuperación
económica y responder con mayor rapidez y calidad a las necesidades de sus
clientes". Los billetes van a permitir más transacciones en efectivo y menos necesidad de servicios bancarios.
Dando bandazos y adoptando decisiones políticas a gusto del régimen, se hace un flaco favor a la economía,
alejando más, si cabe aún, a lo bancos de las preferencias de la gente. Los
billetes de elevada nominación van a ser buscados por la gente para realizar
transacciones en efectivo de mayor importe, y desde luego, no utilizarán la
banca digital. Estos billetes contribuyen a aumentar la circulación monetaria y
el efectivo en manos del público, más inflación, en tanto que alejan a los cubanos de los
bancos.
Lo que no se puede admitir a la ministra presidenta del
Banco Central es que diga que los nuevos billetes presentados forman parte de
un proceso gradual que busca modificar la estructura y el funcionamiento del
sistema bancario cubano, ampliar sus capacidades, incorporar nuevos actores y
tecnologías, diversificar los servicios financieros y fortalecer su vínculo con
las necesidades de la economía y la población. Nada de eso es cierto, y ella lo sabe.
De modo que con la emisión de los nuevos billetes, la tantas veces cacareada persecución contra el uso del efectivo en manos del
público se queda, al menos de momento, en el cajón de tareas pendientes, y
de algún modo, se suaviza la presión que se venía ejerciendo para desarrollar
la “bancarización” asumiendo que este es un objetivo complicado, por definirlo
de algún modo.
Desde el BCC se cree que se puede conseguir una mejora
en la operatoria de las sucursales, por cuanto dejan atrás un modelo que
obligaba a racionar el efectivo, y pasan a otro en que es posible conocer la
demanda de los clientes y planificar junto a ellos cómo satisfacerla.
A tal fin, se considera esencial conocer las solicitudes de extracción de efectivo que
hagan los actores económicos, porque permiten a las sucursales
bancarias anticipar cuál es la demanda real, tramitarla y organizar la logística
que lleva que ese efectivo llegue a las sucursales y pueda entonces entregarse
por medio de una mayor atención particularizada y especializada a los
diferentes clientes. Se avizora en el horizonte una labor de investigación que
puede ir más allá de los habituales controles y pesquisas que se realizan por
los bancos.
Atención personalizada a empresas
Otra medida anunciada es que el sistema bancario financiero
debe ofrecer una atención mucho más personalizada y especializada a las
empresas, tanto privadas como estatales, observando de qué sector son y
cuál es su funcionamiento. Más investigación por los bancos. Se reconoce que cada actor
económico tiene características específicas e incluso un ciclo financiero
propio, y en tales condiciones, el banco debe acompañar, asociar y tratar de
hacer viable su funcionamiento. Una presencia, la del banco, que probablemente
no se entienda por muchos clientes. Aunque esta medida busca que el actor
económico no detenga su actividad porque tiene saldo en una cuenta que no puede
utilizar y no termina la operación, está por ver que a los cubanos no les
importune esta anticipación del banco.
La atención personalizada exige una
mayor y mejor comunicación entre el actor y el banco, y como señala el
directivo del BCC la preocupación es cómo lograr que en todas las sucursales
del país se entienda este principio, y haya una adecuada comunicación de los
trabajadores bancarios para poder implementar y llevar a la realidad estas
“transformaciones”. Una afirmación que vuelve a plantear las mismas dudas de
siempre: ¿Qué va primero, escuchar y satisfacer a los clientes, o en el peor de
los casos, obedecer las órdenes y consignas del partido único? Además, ¿Por qué
a las empresas hay que dar un trato destacado y no a las personas naturales?
Flexibilidad en las operaciones con divisas
El directivo del BCC anunció una resolución que entra en
vigor el 17 de septiembre y que flexibiliza la operatoria con las divisas.
La principal novedad de esta medida es que desaparecen dos autorizaciones que
existían en el marco anterior.
La primera tenía que ver con la apertura de cuentas
bancarias en divisas, que ahora no va a exigir la licencia bancaria necesaria,
de modo que se espera una operatoria mucho más expedita. La segunda es que, a
partir de esta norma, se autoriza el depósito de efectivo por los actores
económicos no estatales en esas cuentas corrientes en divisas.
Aspecto de especial interés es que, atendiendo a la
naturaleza del funcionamiento del negocio, el banco siempre debe asegurar la
debida diligencia y el origen lícito de los fondos vinculados a la actividad
económica del actor. Se trata de un elemento novedoso que se introduce para
facilitar la operatoria de los negocios en circunstancias tan complejas y
difíciles como las que vive la economía cubana.
Por medio de esta resolución, los actores económicos no
estatales pueden ordenar directamente los pagos al exterior siempre que
estén relacionados con la actividad económica de su negocio en la sucursal
bancaria, en su banco.
Antes la operatoria era más compleja, pero ahora se
simplifica y traslada un reto a los bancos que tienen la responsabilidad de
encontrar las vías para realizar estos pagos, para que lleguen a los
proveedores y puedan dar un servicio que necesitan los negocios. Esto no limita
la idea de que quien lo necesite, pueda tener cuentas también en divisa en el
exterior para su operatoria. También la norma permite la apertura de estas
cuentas, con el conocimiento del Banco Central y de la autoridad fiscal.
Hay otro elemento importante: en esta creciente interacción
con los clientes, además de viabilizar los pagos al exterior, los bancos
pueden garantizar otro tipo de servicios financieros personalizados que
puedan requerir los clientes. Se trata de servicios financieros un poco más
avanzados que se van a ir desarrollando, y también están los elementos de crédito
que anteriormente se mencionaban.
Pagos digitales sí o no
El directivo señaló que uno de los elementos ya
implementados en el Banco es la actualización de los incentivos para
fomentar los pagos digitales. A vueltas con la "bancarización". Reconocido el atraso que tiene el sistema bancario en estos procesos, la medida se ha diseñado para que no beneficie solo al
consumidor que realiza el pago digital, sino también al comercio que acepta ese pago. La solución salomónica del régimen es que la bonificación se divida entre
ambos y las pasarelas de pago que hoy garantizan estos servicios reduzcan las comisiones que antes cobraban. Si antes cobraban, por ejemplo, un 1,5%,
ahora pasan a cobrar un 0,8%. Pueden estar seguros que por este reparto, la aceptación de los pagos digitales seguirá siendo más o menos la misma. En particular, el incentivo para los vendedores, cuando hay apagones intermitentes, por ejemplo, seguirá igual.
El directivo del BCC considera que puede aparecer un círculo virtuoso en todo esto, en la medida en que se
desarrollen los pagos digitales, y se satisfagan las demandas de efectivo de
los actores económicos, ya que será posible continuar aceptando transferencias e
incorporando saldos a sus cuentas bancarias. O dicho de otro modo, la mayor operatividad
digital podrá propiciar que, en comunicación constante con las pasarelas, se
reduzcan también los costos asociados al sostenimiento de estas plataformas. Una versión más del cuento de la lechera castrista, que anticipa resultados de las medidas implantadas que no se sostienen por los hechos. Por ejemplo, pensar que al haber mas clientes de las propias pasarelas de pago puede reducir los costes, es un ejercicio de búsqueda de eficiencia en el sistema bancario cubano que, parece difícil de alcanzar con los mimbres actuales.
Además, se pretende que la operatoria por los canales de
pagos digitales resulte mucho más segura. El reto fundamental, en el que
trabajan los especialistas informáticos, es que la acreditación se pueda llevar
a cabo en tiempo real. Ya se ha logrado internamente dentro del propio banco,
entre clientes y comercios de un mismo banco, y el objetivo final de este
proceso es que se pueda hacer entre los distintos bancos del sistema.
Pago de pensiones
Un último elemento, que se ha colado en el conjunto de las
“transformaciones” del sistema bancario es la operación para el
pago de las pensiones de jubilación lo más cerca posible de los hogares. Se pretende
que los jubilados puedan cobrar su pensión en algún comercio cercano a su
vivienda y así no tienen que desplazarse a una sucursal bancaria evitando largos recorridos,
colas y demás molestias.
A tal fin, el Banco Central ha desarrollado, junto con los
bancos, una plataforma para que el proceso de afiliación de estos comercios y
de afiliación de estos jubilados sea lo más flexible y rápido posible, para que
los comercios puedan tener este impacto y su contribución al conjunto del
sistema bancario y financiero, aliviando la vida de jubilados y pensionados. Muchos TCP y mipymes, obligados a participar en esta operación de pago de pensiones, han elevado su protesta por lo que consideran una medida que puede comprometer seriamente su solvencia. El régimen ni se ha dado por aludido.
Responsabilidad social en la banca
En medio de este escenario de confusión y malestar, hay acciones de responsabilidad social que se ponen como ejemplo por el directivo del BCC, y citó la experiencia de Eriel Sánchez, uno de los peloteros estrellas de los
equipos cubanos, que ha abierto un emprendimiento privado llamado El Olímpico,
desde el que pretende pagar las jubilaciones de las “glorias del deporte” del
municipio de Santiago de Cuba, una contribución concreta a su sector y además a
la sociedad.
Casas de cambio privadas
Y en esta vorágine de "transformaciones" en el sistema bancario, hay que otorgar un peso específico al arranque de la primera casa de cambio privada y que se había anunciado en la Asamblea por el primer
ministro. El programa piloto del BCC finalizó, y tras la evaluación de la experiencia,
cumpliendo con todos los requisitos de la regulación que se establecen para que esta actividad se preste de manera segura, se acordó la autorización
de las casas. Todo a gran velocidad y cierta falta de transparencia que ha sorprendido a muchos.
No obstante, desde el BCC se considera que el impacto positivo de las casas de cambio,
tanto en la operatoria como en la vida cotidiana del lugar donde está
enclavada, puede ayudar a aportar información relevante de operaciones reales del mercado cambiario. La casa de cambio no presta atención a los múltiples cambios de moneda que existen, formales e informales, y en su operatoria cambiaria no responde a
publicaciones en redes, ni a intenciones de compra o de venta, sino a
operaciones reales, liquidadas y confirmadas de cambio, que permiten
fundamentar mejor la tasa de cambio oficial que se construye para el segmento
3, de las personas naturales y los actores económicos no estatales
principalmente. De momento, las cotizaciones de las principales divisas en la casa de cambio privada se sitúan por encima de las oficiales y las informales. Menudo negocio.
La dinamización del crédito
Desde el BCC se valoró como positivo el impacto de las “transformaciones” en el crédito, un asunto que abarca tantos elementos en un solo espacio que es difícil recorrerlos todos. En particular, por cuanto respecta a la “transformación” que lleva a la flexibilización del crédito como uno de los principales impulsores de la actividad económica y también dinamizador del consumo, se considera que existe un elemento importante, más en la coyuntura actual del país, que es el crédito para fuentes renovables de energía.
Sin ofrecer información sobre qué se pretende hacer en este ámbito, el directivo del BCC simplemente dijo que se trata de una medida que ya se encuentra en funcionamiento, y que puede beneficiar directamente a la población, al facilitar la compra de componentes para este tipo de fuentes energéticas.
¿Y qué va a pasar cuando se acaben los paneles fotovoltaicos de los chinos? Y no digamos de las operaciones con criptomonedas, porque ya es bastante. Conclusión, las "transformaciones" en el sistema bancario y monetario cubano tienen muy poco que ver con una política monetaria creíble y realista.
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