75 solicitudes valientes para celebrar

Elías Amor Bravo economista

La portada de Granma se ha dedicado de forma especial a glosar que, en el primer día de entrada en funcionamiento de las nuevas normas que regulan la constitución y funcionamiento de las micros, pequeñas y medianas empresas, las cooperativas no agropecuarias (CNA), y el ejercicio del trabajo por cuenta propia (TCP), se han recibido 75 solicitudes para la creación de algunos de estos actores de la economía. 

En un contexto crítico como el que atraviesa la economía cubana, esta respuesta del sector privado es muy importante, y si el régimen comunista tuviera otro talante, podría estar celebrando mucho más un resultado como el que se ha producido.

Como siempre ocurre en estos casos, la propaganda del régimen trata de ocultar la realidad histórica, con escaso éxito, por cierto. La señora Odriozola, viceministra de Economía y Planificación, dio la bienvenida a las mipymes, apuntando que “estos actores no existían en nuestra realidad, sino que, por primera vez, se incorporan como formas jurídicas para que participen en la transformación económica y productiva de la nación”.

Que diga toda la verdad, y que asuma su cuota de responsabilidad. Si no existían estos actores, era porque desde 1968 con la llamada “ofensiva revolucionaria” la empresa privada fue abolida por el régimen comunista, el mismo que sigue al frente de los destinos de la nación. Las mipymes no desaparecieron en Cuba de forma natural, sino por decisión propia de dirigentes que nunca las admitieron como “unidades capaces de crear nuevas industrias, productos y servicios que no existían” y en definitiva contribuir al desarrollo económico de la nación.

La vuelta de los iniciativa privada empresarial a la realidad cubana no está exenta de riesgos. Se insiste que el régimen político que existe es el mismo que las abolió, y además, ahora tiene una constitución que no solo avala la planificación e intervención central en la economía, sino las confiscaciones y expropiaciones, manteniendo que los medios de producción son de propiedad colectiva. En tales condiciones, que haya valientes cubanos que, en un contexto político hostil, difícil y sin recibir ayudas del régimen, se lancen a la actividad empresarial en alguno de los formatos autorizados en la economía, es un motivo de satisfacción que sitúa la iniciativa privada emprendedora como baluarte fundamental del país, en pie de igualdad con la hegemonía comunista del gobierno.

Tiempo habrá de valorar con más detalle lo que supone este decidido entusiasmo de los emprendedores cubanos por desarrollar una actividad económica independiente del estado. Solo han sido 75 proyectos. En un día cualquiera en España, por ejemplo, se crean más de 300 proyectos mercantiles, en República Dominicana, más de 120. Visto en esta perspectiva, la cifra de Cuba puede parecer pequeña, pero es la que es, y lo único que cabe hacer en estos momentos es celebrar que aparezcan 75 proyectos para luchar por salir adelante sin la injerencia del estado, o limitándola en la medida de lo posible. 

Yo lo haré y dejaré testimonio en este blog, porque la aparición de estas empresas privadas en Cuba, a pesar de las limitaciones, obstáculos y del marco constitucional que existe, es un hecho histórico que confirma que el espíritu empresarial de los cubanos, que hizo grande y próspera a la República en sus primeros 57 años de vida, sigue vivo en la sociedad, a pesar de la hegemonía y la represión comunista. La libertad se abre caminos, y esa es una buena noticia.

Cierto es que el marco normativo que regula la constitución y funcionamiento de las micros, pequeñas y medianas empresas, las cooperativas no agropecuarias, y el ejercicio del trabajo por cuenta propia en Cuba es pésimo, deja mucho que desear y, posiblemente, sea uno de los más intervencionistas y rígidos del mundo, ejerciendo un control excesivo por parte del régimen en todas las fases del proceso, lo que impide hablar de autonomía y libertad de empresa a niveles similares a otros países. El régimen ha publicado una normativa de difícil aplicación, que acabará siendo una rémora para la actividad privada.

Lo más probable es que no lo digan, pero de la misma forma que se han producido 75 solicitudes de proyectos de iniciativas privadas, habrá que prestar la misma atención a la mortandad de estos, sobre todo cuando en el curso de los próximos meses tengan que luchar contra la muralla intervencionista del régimen comunista. Ya veremos sin Granma es tan explícito con las cifras de fracaso. Igual si, igual no.

El ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, que en las últimas semanas andaba desaparecido, como quien busca poner una cierta distancia de una situación económica grave de la que tal vez no se quiere hacer responsable, se mostró exultante con los 75 proyectos, y lo calificó como una “muy buena arrancada” de un proceso, según él, promovido y respaldado por el gobierno cubano.

Lo primero es cierto, porque en Cuba nada puede existir si no es por decisión del régimen. De lo segundo hay dudas, porque ese respaldo no existe, y como se tendrá ocasión de ir comprobando, a partir de ahora surgirán quebrantos que mostrarán cuán solos están los emprendedores cubanos en el régimen comunista. De momento, estos 75 proyectos entran en una peculiar fase de evaluación por “expertos” del ministerio, y ya se verá el resultado. Nada de libertad de empresa, al final quien decide y autoriza es el régimen. Mal, muy mal comienzo.

Díaz Canel también ha sido inmortalizado por Granma en este acontecimiento y señaló al respecto, en la misma línea, que “seguiremos avanzando en el perfeccionamiento de nuestra economía. Desde el Gobierno, todo el apoyo a las nuevas Mipymes y cooperativas”. Esta vez mediante un mensaje en twitter, que se lo llevan las redes en cuestión de instantes. Como si pretendiera que se olviden sus palabras, por lo que pueda ocurrir.

A estos 75 valientes que se han lanzado a la arena económica creada por los comunistas cubanos para la actividad privada, les deseamos desde este Blog toda la suerte del mundo, que la van a necesitar, y queremos mostrarles nuestro apoyo entusiasta, que siempre será poco, comparado con la ilusión que significa la existencia de empresas privadas en Cuba como alternativa al estado comunista que las eliminó hace 53 años. Es un paso necesario y nos alegramos por los 75 valientes que lo han dado. Esperamos que sean muchos más. Por el bien de Cuba.


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